Camine lo más rápido que mis piernas y mi velocidad hibrida me permitía, tenía que ir a comunicar a todos sobre lo que había descubierto.
Abrí las puertas del gran salón haciendo que todos los presentes me miraran, no salude pero solo camine deprisa hacia donde estaba Aro, Marco y Cayo, además de que también estaba Alec, quien me miro con intensidad.
—Buenos días querida, ¿Qué es lo que pasa?— mire a Aro.
—E… he descubierto algo muy importante— me erguí en mi lugar.
—Di lo que has encontrado o descubierto— me alentó Cayo.
—Cuando dormía, un don actuó por sí solo, pude ver el pasado, fue como una especie de visión, donde podía ver una aldea ardiendo en llamas, había una vampiresa que se notaba diferente a todos, su nombre era… Camila, es el mismo nombre de mi madre, ella tenía un hijo y una hija, su hija se llamaba Elizabeth, había un hombre en ese sueño, ese hombre se llamaba Lycaón, el… es el que tiene a mis hijos— apreté mis puños.
— ¿Cómo estás tan segura?— me miro Cayo, esperando una explicación.
—El don que se activo me dejo ver lo que yo quería saber, quería saber quien tenía a mis hijos y saber a que nos enfrentábamos, ahora lo sé, es por eso que las tarjetas que me llegaban decían "La luna siempre está de nuestro lado" es porque esas cosas son hijos de la luna—
— ¡Imposible! Los matamos a todos hace mucho tiempo— hablo Cayo alterado.
—Pudo haber sobrevivido uno, recuerden que con las mordidas convertían a los humanos, tenemos años que no les seguimos la huella, ahora pudieron haberse reproducido— me apoyo Jane.
Mire a Aro, quien miraba pensativo la mesa, donde se encontraban unos mapas y hojas, además de un mundo giratorio tamaño escala y en el fondo seguían las hojas enormes de todos los países del mundo, estaban marcándolos, era donde Demetri ya había buscado, me acerque a los mapas, deje de lado el continente Americano, quería ver el continente Europeo, había algo que no me cuadraba del todo.
Habían marcado toda Rusia, Turquía, noruega, España, Portugal incluso la misma Italia, pero habían dos que seguían sin marcar, Francia y Rumania.
— ¿No han ido a vigilar Francia y Rumania?— hable sin dejar de mirar el mapa.
—Han estado yendo y viniendo, han querido rastrear todos los lugares a la perfección, incluso he estado yendo yo con ellos— me contesto Alec quien se puso a mi lado.
— ¿Tu donde buscaste?—
—Polonia— me miro serio.
—Tendré que ir de nuevo, tu sentido del olfato no es… muy bueno, Demetri, ¿Dónde está?— nadie contesto, solo Alec.
— ¿Qué estas queriendo decir con eso?— Alec tenía su ceño fruncido.
—Que tu olfato no es tan bueno como el de Demetri, el podría encontrar a mis hijos, tal vez tu no buscaste bien—
—Te recuerdo que también son mis hijos, y si, busque a la perfección, pregunte a cada clan que se encontraba cerca de ahí, cada nómada, pero nadie los ha visto—
— ¿Te has puesto a pensar que si un vampiro tiene a nuestros hijos te dirán donde encontrarlos? No puedes confiar en nadie, usa tu cabeza antes de actuar, ahora tal vez ya estén sobre aviso— Alec me agarro del brazo algo fuerte.
— ¿Y me lo dice una hibrida que no tiene su sentido de olfato mejor que el de uno completo? Cualquiera de aquí puede rastrear mejor que tú — me soltó bruscamente.
—Pero yo tengo dones, a los cuales yo puedo hacer más que tú, ¿Qué has hecho? Quedarte aquí y salir a pasear, ¿Nada más ?— lo mire furiosa.
—Al menos yo he hecho algo, tú te quedaste dormida, ¿Qué madre duerme cuando sus hijos están desaparecidos?— golpe bajo.
Eso me había dolido más que nada, no me quede dormida porque quise, me desmaye, no respondí nada, solo salí de ahí, tenía que ir a mi habitación e ir a ponerme ropa cómoda para salir a pasear, además de que llevaría una mochila donde llevaría lo más necesario.
Entré buscando una mochila en el closet, saque unos mallones negros y mis botines negros de goma, eran perfectos para correr y no producían ningún ruido, saque una blusa de mangas largas color negra y una chaqueta de piel negra, me cambie lo más rápido que pude, no use maquillaje, me hice una trenza de lado, que permitía ponerme a la perfección mi gorra de mi chaqueta, unos guantes negros de piel.
Metí en mi mochila pequeña, mi celular móvil, una mini laptop que tenia, tarjetas de crédito, y una blusa de cambio, además de que metí la joya de los Vulturis, me la había quitado y ahora lo guardaba en mi bolso, nadie debía ver mi joya.
Tenía que hacer algo, tenía que hacerlo ya.
ESTÁS LEYENDO
La posibilidad de un error... ¿Alec Vulturi en mi cuarto?
FanfictionOk, esta historia es para las aún fanáticas de Crepúsculo. Yo en lo personal, aún me gusta. Ya lo había subido en algún lugar 😬 pero quiero sibirlo aquí, historia escrita cuando tenía 17 años. Veamos como lo hacia...
