Desperté en un lugar suave, era como un colchón de algodones… más bien era una cama. Abrí mis ojos lentamente y me encontré con un cuarto un poco… antiguo. Era anticuado, pero era precioso.
Me levante de la cama despacio, me dolían las piernas y más la pierna lastimada, me puse mi tenis y me levante de la cama, mire a todos lados para saber en dónde estaba, se parecía en algunos aspectos a los Vulturis. La puerta se abrió de golpe… era… dios me estoy volviendo loca enserio.
- ¿Félix?- estaba desconcertado, Félix me miro a mi confundido y después se puso serio.
-Era hora de que despertaras, mis amos quieren hablar contigo-
-Ok- camine como pude a la puerta y mire un segundo mi vestimenta, estaba tal cual llegue aquí, solo acomode un poco mi cabello.
Salí del cuarto y Félix frente a mi caminaba, se me dificultaba mucho el caminar y más con mis piernas a doloridas.
-Date prisa niña-
-Lo siento pero como veras tengo una pierna lastimada, no puedo pisar-
Félix se detuvo y volteo hacia a mí se acercó y me cargo, como si no pasara nada, es como si cargara con una almohada de plumas de seguro.
Corrió o se movió muy rápido, llegamos a la… sala de los 'amos' según él. Genial, tenía que ver a Aro en este instante.
Abrió las puertas con una sola mano y con la otra me sostuvo. Entramos a la sala y todos los vampiros que conocía y que no conocía por la saga Crepúsculo estaban aquí. Eran Vulturis.
- ¡Querida! Qué bueno que despiertas- hablo Aro caminando hacia mi.
Félix me bajo de sus brazos no con mucha delicadeza he de decir. Solté un quejido ya que pise sin querer con mi pie.
-Oh Félix, debes de tener más cuidado, esta lastimada-
-Claro- contesto Félix, más bien por cortesía ya que creo no le agradaba yo.
- ¿Dónde estoy?- sabía dónde estaba solo quería confirmar las cosas.
-Querida estas con lo Vulturis, y creo que lo sabes-
- ¿Y cómo lo sabe?-
-No dejabas de hablar dormida, decías vampiros, el nombre de un chico Damián creo que era y el nombre de nuestro querido Alec-
- ¿Qué tienes que ver con mi hermano?- salto Jane, cuando la vi jamás pensé que la tendría enfrente de mí. Era como un ángel, pero era un ángel malo, sus ojos de solo mirarlos te daban miedo y te decía que no la molestaras y que era superior a ti.
-No tengo nada con tu hermano Jane, de seguro el no recuerda nada-
- ¿Recordar que, querida?-
- ¿Por qué no lo ve usted Aro? Tiene el don de leer la mente ¿No?-
-Claro querida- sonrió como si le estuviera contando maravillas. Tomo mi mano y se quedó callado.
Sentía como un revoltijo dentro de mí, era como ver revolver la ropa en la lavadora o algo así. Era porque estaba viendo mis recuerdos y solo esperaba que resultara ya que no sabía si me creería. Tal vez no pero tal vez si y si no me cree solo espero lo peor.
-Interesante, simplemente interesante. Eh de decirte que muchas gracias por cuidar de nuestro querido Alec-
-De nada- dije apretando los dientes. Mi pie me dolía, tenía que reposar por esto y necesitaba mis medicamentos.
-Ahora entiendo todo querida-
- ¿Entender qué?-
-Que durante una semana Alec no apareció y fue cuando estuvo contigo, una semana aquí es un mes en tu mundo linda. Pero ahora no estoy seguro si tu mundo y el nuestro se juntaron tu miedo hizo cosas impresionantes con tu don junto-
-¿Mi don?-
-Claro, tú tienes un don querida, no creas nada de lo que leíste en ese libro, todo lo hiciste tú-
-Genial, ahora soy un fenómeno-
Todos se empezaron a reír, ¡Genial! Ahora era su bufón.
-Si ríanse, ahora ya llego la payasa de ustedes, chan, chan- hice una exclamación con mis manos de sorpresa.
-Oye niña, tranquila que solo es divertido tu comentario, te dices fenómeno y ¿Nosotros que somos?- dijo un chico que estaba a lado de… Demetri, si era él.
-¿Y tú quién eres?-
-Ah claro, mi nombre es Carlos, y soy tu salvador, gracias- dijo haciéndose el ofendido.
-Bueno, pues gracias Carlos-
Un gemido salió de mi boca cuando sentí unas punzadas en mi pierna, todo el lugar se quedó callado.
-¿Qué te pasa linda?- era… ¿Marcos?
-Mi pierna- me toque mi pierna y me tire en el suelo para poder tocarme mejor.
-Carlos, llévala a su cuarto ¿Qué necesitas querida?- me pregunto Aro.
-Necesito mis medicamentos, para dolor e inflamación, me duelen mucho-
-Demetri, Félix busquen medicamentos para dolor e inflamación y traigan una botella de agua para ella-
-Me llamo Elizabeth- lagrimas salían de mis ojos, bueno ya no lo pude contener y solté un gritito.
-Creo que en este momento seria de utilidad Alec- la voz de Cayo se escuchó, pero no se escuchaba enojada ni nada de eso, sino que se escuchaba monótona.
-Llévala a su cuarto y busquen medicamentos- ordeno Aro. Obedecieron.
Carlos me tomo en sus brazos y me llevó a mi cuarto, me poso con delicadeza en la cama pero el dolor hizo que me retorciera, me dolía mucho y creo que era por el esfuerzo que hice cuando huía de Damián.
Solo me quedaba esperar los medicamentos y a ver si me hacían efecto con el dolor que tenía. Además aun no creía que los Vulturis fueran amables conmigo, más bien creo que Aro lo era por mi supuesto don, si algo había aprendido era que Aro era ambicioso y aría todo por un don importante.
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La posibilidad de un error... ¿Alec Vulturi en mi cuarto?
FanfictionOk, esta historia es para las aún fanáticas de Crepúsculo. Yo en lo personal, aún me gusta. Ya lo había subido en algún lugar 😬 pero quiero sibirlo aquí, historia escrita cuando tenía 17 años. Veamos como lo hacia...
