Toda la tarde me la pase leyendo, buscando alguna solución o algo, lo que sea ya fuera pócima o una barita mágica… que patética me escuche con eso. Bueno la cosa es que cuando una está desesperada hace lo imposible.
Era de noche ya, mis padres como siempre no estaban, bueno esto no era nada nuevo solo había una cosa que si me asustaba… llovía a cántaros, truenos se escuchaban y para ser francas me recordaba a cuando Alec llego a mi… o aunque fuera solo un sueño no importa. Estaba en la cocina preparándome unos sándwich pero se fue la luz.
-Bendito sean los relámpagos- dije sarcásticamente.
Me fije como podía por los cajones de la cocina y las alacenas hasta que di con una lámpara, la encendí alumbrando un poco la cocina, genial. Un ruido extraño me hizo alertarme. Se escuchaba de la sala. Apague la lámpara y guarde silencio, así escucharía mejor. Los pazos se escuchaban pesados, era un hombre, genial ahora que hacía. Yo en muletas y sin poder escapar.
Pensé con todas las neuronas que tenía, tenía que hacer algo por mi vida. Mi vestimenta me lo facilitaba ya que era algo practico, mi pans que ahora era de color negro, una blusa de color vino de manga larga y escote en cuadro, mi pelo en una coleta alta y un tenis, era un converse de color gris. Deje mis muletas a lado de una de las sillas sin hacer ruido y trate de caminar lo más despacio y sin hacer ruido, tome mi suéter color negro de cierre y bolsitas en el frente y con gorra, me lo puse y guarde la linterna en una de las bolsas de mi pans.
De algo que sabía era que mi padre estaba orgulloso de mí, era porque sabía defenderme perfectamente bien, era por eso que no se preocupaban mucho por mi cuando salía. Sabían que utilizaba cualquier cosa para defenderme. Tome un tenedor y un cuchillo de la cajonera sin hacer el menor ruido, los pazos se escuchaban más cerca, trate de hacer memoria donde se encontraba cada cosa y cada puerta. Me movería a siegas así que tenía que usar más mi tacto y mi oído. Me apresure a caminar, no usaba las muletas ya que arrían más ruido, mis pasos no se escuchaban por los truenos así que no me atraparía fácilmente.
Pase por la sala pero un relámpago alumbro toda la estancia, dejando ver la cara de la persona que entro en mi casa, era el maldito de Damián. Mi vecino.
Tape mi boca con mi mano para no soltar ni un grito. Pero fue tarde, el muy maldito volteo a donde yo estaba.
-Sé que estas ahí preciosa, no te veo pero te escucho lindura- Dios ¿Ahora qué hago?
No respondí, ni loca decía 'Claro, aquí estoy' subí las escaleras como pude y creo que pise con ese pie malo, maldita sea enserio. Mi pie me dolía horrores, tenía que encontrar una salida ya. Casi corrí por todo el pasillo de mi casa de la planta alta, todo estaba en total oscuridad, me era más difícil a mí por mi condición, los pasos de Damián se escucharon cerca de mí, no sabía a donde entrar, llegue al final del pasillo, estaba acorralada. Regrese por el mismo pasillo, tome barios pomos pero todos estaban serrados, ¿Qué diablos pasaba?
-Vamos preciosa, no hagas las cosas más difíciles, solo te lastimaras- su voz se escuchaba cada vez más cerca. Estaba desesperada. Trate de abrir la otra puerta pero alguien me tomo de mi cintura.
- ¡Suéltame!- Dios me había atrapado ¿Ahora qué?
-No lo are, enserio que eres escurridiza primor-
-Suéltame, no sabes con quien te metes-
-Primor, guarda tus amenazas-
El muy imbécil me empezó a besar a la fuerza, forcejeé con el como pude, me solté y saque el tenedor de mi bolsita de mi suéter y se lo encaje en el brazo. Corrí otra vez hacia el final del pasillo. Solo se escuchaban los gritos de dolor de Damián. Mi pie me dolía y tenía miedo. Cuando llegue al final del pasillo me estampe con una puerta. Esperen, esta puerta no estaba aquí hace un momento. Pero qué diablos, cualquier cosa sería mejor que esto.
Tome el pomo y la puerta cedió, estaba abierta, entre rápido, no lo pensé, todo estaba oscuro, cerré la puerta con el seguro y tome mi lámpara, la encendí y alumbre un poco el lugar, no era suficiente esta luz. No aluzaba nada. Mi respiración estaba agitada estaba a punto de desmayarme, estaba sudada, la respiración acelerada y mi pie me dolía mucho. Voltee a todos lados pero no vi nada, un repentino aire frio me azoto y mi lámpara se apagó, trate de entenderla y no prendió.
Mis parpados pesaban, estaba segura que me desmayaría, pero una sombra que llamaba más la atención hizo que le pusiera atención, era como una túnica, un hombre, se parecía a los Vulturis. Caí de rodillas olvidando mi pierna, toque con mis manos el suelo, era de piedra, agache la cabeza y observe el suelo, piedras bien puestas en el suelo. Cuando levante la vista vi luz, lámparas encendidas, una ciudad enfrente de mí. ¿Dónde estoy?
Observe mejor y era un callejón donde me encontraba, dios me estoy volviendo loca, el dolor hace que alucine. Me pare y brinque como pude, mis muletas las había dejado en la cocina de mi casa. Me apoye con la pared, salte hasta salir del callejón.
Parejas, niños, señoras y señores se encontraban caminando por las calles de este precioso lugar, y si no fuera porque conocía perfectamente este lugar jamás lo reconocería. Me encontraba en Vulterra.
No pude más y me desplome en el suelo del callejón. Dios me bendiga. No sé quién me encuentre.
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La posibilidad de un error... ¿Alec Vulturi en mi cuarto?
FanfictionOk, esta historia es para las aún fanáticas de Crepúsculo. Yo en lo personal, aún me gusta. Ya lo había subido en algún lugar 😬 pero quiero sibirlo aquí, historia escrita cuando tenía 17 años. Veamos como lo hacia...
