No podía creer lo que estaba pasando. Mi corazón estaba por salirse de mi pecho, parecía como si hubiese corrido un maratón.
Me encontraba abrazando a Zack. Me sentía tan segura, tan protegida.
Él tenía su rostro enterrado en mi cuello, se notaba calmado y tranquilo. Eso me relajó mucho. Yo estaba con la cabeza un poco sobre su hombro ya que él estaba algo agachado.
Se separó de mí y me vio a los ojos ¡Odiaba cuando hacia eso! Sus ojos me hacían olvidarme del mundo y solo me concentraba en ese par de esmeraldas verdes.
-¿Qué es lo que has hecho conmigo?-dijo agarrando mis mejillas. Su voz era sutil y sincera. Se veía confundido.
Lo miré con una sonrisa pequeña pero con ternura. Se veía muy lindo en ese estado, tan vulnerable... tan sincero.
Diablo
El operativo no había salido exactamente como yo quería, pero logramos conseguir la droga y eso era motivo para celebrar. Los chicos comenzaron a beber y a invitar a prostitutas para acostarse con ellas y pasar un buen rato.
Dos chicas se me estaban ofreciendo para estar conmigo, sería divertido tener a esas dos bellezas sexis en mi cama, pero de mi mente no salía lo que había pasado en el robo. No podía dejar de pensar que Angelina, pudo haber salido lastimada ¡Pudieron darle un balazo! Ella es demasiado gentil y débil como para tener que soportar el dolor de una bala en su cuerpo.
Me negué ante las chicas y decidí ir a buscar a Angelina. Sabía perfectamente lo que iba a hacer y decir. Estaba en mis cinco sentidos, eso fue lo que más me sorprendió.
La encontré bromeando con mis amigos, eso me alegro. Los chicos ya la consideraban como parte de la familia, lo que no me gusto fue la actuación con Kevin en la exposición de arte, pero confiaba en los chicos, ellos protegerían a Angelina como si fuera su hermana. La tenía solo para mí.
La agarré por el brazo y nos dirigimos a mi habitación. En el trayecto se podían escuchar los gemidos de placer de las mujeres con la que estaban algunos de los chicos y se podían escuchar los gruñidos de cuando hacían las envestidas. Los gritos de placer se escuchaban por casi todo el pasillo. Pude notar que Angelina estaba asqueada por esos sonidos, pero yo ya estaba acostumbrado. De hecho, debería estar con unas tres chicas al mismo tiempo en mi habitación, pero algo me dijo que estuviera mejor con Angelina.
Al entrar a mi habitación ella vio cada rincón de la habitación y yo comencé a caminar nervioso por todo el lugar. Me estaba arrepintiendo de hablar con ella, pero sin embargo mi cuerpo tomó control por si solo y abracé a Angelina. Ella se tensó por un segundo, creo estaba sorprendida. Pero correspondió a mi abrazo. Me sentía tan bien; todas las preocupaciones que estaban en mi cabeza se fueron de mi mente.
Me alejé de ella agarrando sus mejillas. Sonreí como idiota al ver sus ojos tan hermosos, los amaba, constantemente tenían un color diferente.
Me sentía diferente perdiéndome en la hermosura de sus ojos. Me sentía vulnerable, como un idiota. No sabía que me estaba pasado ¿Qué estaba causando ella en mí? Desde que la conocí sentía algo diferente hacia ella, algo que jamás había sentido por ninguna otra chica, quería hacerla mía, quería tenerla solo para mí, no quería que nadie la mirara, no quería que nadie la tocara, quería ser el único que pudiera admirar su belleza, tanto su interior como su exterior.
De repente mi cuerpo seguía teniendo vida propia. No podía controlarlo; mi mente no estaba funcionando en ese momento. Se suponía que no había tomado droga ni alcohol, pero en mi mente solo estaba Angelina... eso era lo único que rondaba mi mente y por lo tanto mi cuerpo actuó ante esos pensamientos.
ESTÁS LEYENDO
Diablo de ojos verdes
ActionEl Diablo en realidad no es como lo pintan. No es ningún hombre rojo con cuernos y cola. En realidad es sexi, de cabello negro y ojos verdes. No vive en el infierno, sino en una mansión. Es un narcotraficante, peligroso y astuto; logra todo lo que...
