El Diablo en realidad no es como lo pintan. No es ningún hombre rojo con cuernos y cola. En realidad es sexi, de cabello negro y ojos verdes.
No vive en el infierno, sino en una mansión. Es un narcotraficante, peligroso y astuto; logra todo lo que...
-Mira, Samantha... todos vamos a llegar y nos vamos a esconder en la parte trasera del museo y tú, con ayuda de una soga, vas a entrar al conducto de ventilación y te avisaremos por dónde tendrás que ir y entrar. Al estar allí, debes evitar las trampas, sacar las joyas, principalmente la corona y así salir tal y como entraste ¿sí?-dije mirando a mi hija y ella asintió decidida-Ve a prepararte-habíamos planeado el plan miles de veces, pero estaba nervioso, ya era el día. Samantha nunca había ido sola a una misión, y eso me tenía muy preocupado.
Era Domingo y mis nervios estaban de punta, pero no podía echarme para atrás. Angelina estaba igual de nerviosa que yo, y no la culpaba en verdad. Lucas y Ben habían averiguado todo lo posible sobre ese otro Zack y en verdad no había mucha información sobre él. Eso me enojaba, me gustaba conocer todo sobre las personas que pueden perjudicarme o ayudarme.
-Zack...-me llamó mi querida Angelina desde la puerta. Yo subí mi vista y pude verla algo nerviosa. Extendí mis brazos y ella se acercó. Yo la acurruqué en mi pecho y comencé a mecernos de un lado a otro mientras estábamos abrazados. A veces nos comportábamos como un par de adolescentes, pero estábamos enamorados ¿Acaso eso es un delito? La amo como desde el primer día en que ella y yo nos convertimos en uno solo.
Wow, si soy cursi.
-¿Qué ocurre, mi ángel?-ella sonrió y levantó su rostro para verme. Yo la miré y le sonreí de lado para que ella seguidamente volviera a ocultar su rostro en mi pecho.
-Tengo un presentimiento muy raro sobre la misión de hoy-dijo Angelina un poco preocupada y yo besé su frente con delicadeza para calmarla.
-Tranquila, todo saldrá bien... estoy seguro de eso-estaba seguro de mis palabras... presentía que esta vuelta sería la mejor de todas.
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-Muy bien... llegamos-dije cuando nos encontramos al frente del museo. Todos estamos con ropa ajustada y negra que nos cubría completamente. Samanthan se colocó una máscara que cubriría su rostro. Era una máscara negra que solo dejaba ver sus ojos y tenía una pequeña boca roja que era parte de la máscara. Miré a Samantha con una sonrisa y ella asintió con la cabeza. Estaba lista-¡Ahora!
Angelita
Cuando mi padre gritó. Salí rápidamente de la camioneta y esta salió a esconderse. Mi papá me siguió hasta la parte trasera del museo y me ayudó a subir hasta el ducto de ventilación. Allí entré y comencé a escuchar la voz de Lucas desde mi comunicador.
-Angelita, debes seguir derecho y luego cruzas a la esquina derecha-yo obedecí a lo que Lucas me dijo. Tenía una cuerda amarrada a mi cintura para poder bajar del ducto de ventilación con más facilidad, pero no me facilitaba para nada gatear con esa cuerda amarrada a mi cuerpo-Ahora tienes que seguir la luz al final del túnel-reí un poco ante el comentario de Lucas. Tenía una cámara adherida a mi traje, por lo tanto todo lo que yo veía... ellos lo veían.