Extra #3

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La partida de Jade

Atraigo a mi esposa más a mi mientras la acurruco contra mi cuerpo y acaricio su cintura suavemente.

— Buenos días, preciosa... — susurro en su oído para después repartir besos por su cara provocando una sonrisa en ella.

— Buenos días, amor...

Laura está a punto de besarme pero los llantos de un bebé rompen nuestro momento y ella se levanta inmediatamente para ir a ver a nuestra hija.

Suelto un suspiro y voy al baño. Diez minutos después, vuelvo a mi habitación para encontrarme a mi esposa junto a Jane en la cama mientras le cambia el pañal.

— Amor, ¿le preparas la mamadera? — me pregunta.

— Por supuesto. — digo antes de besar su mejilla y bajar a la cocina.

Vaya sorpresa me llevo al encontrarme a Jade allí llorando desconsoladamente.

— ¿Qué ocurre? — le pregunto preocupado.

Ella se levanta y me abraza con fuerza, acurrucándose en mi. De inmediato le correspondo el abrazo y acaricio su cabello. Tan parecida a su madre... Y la vez tan parecida a mi. ¿Cómo era eso posible?

— Tengo miedo de dejarlos... — solloza. — Será raro estar sin tus celos, sin las locuras de Jude, sin la ternura de mamá y sin los llantos de Jane. No quiero dejarlos... Estoy aterrada. ¿Y si odian mi personalidad? No soy tan como mamá...

— No, tienes razón. — concuerdo. — Pero eres perfecta como eres. Tu forma de ser es increíble y maravillarás a todos. Desde que eras una bebé quise guardarte en una cajita de cristal, pero no puedo hacerlo, por más que quiera... Siempre nos tendrás a mamá y a mi.

— Gracias, papá... Te adoro.

Sonrío con ternura y beso su cabeza suavemente mientras la abrazo con más fuerza. — Te amo, princesa.

— Hace rato no me llamas así... — murmura riendo.

— Siempre has sido mi princesa y lo serás toda mi vida.

— ¿No le has dicho a mamá?

— ¿Que me estoy muriendo?

— ¡Papá! — exclama rodando los ojos.

Río suavemente y la suelto para preparar la mamadera de mi hija menor.

— Estar muriéndome es igual a decirle que me transfirieron a New York, es en la otra punta de Estados Unidos. Laura me matará.

— Tienes que decírselo.

— ¿Decirme qué? — pregunta mi esposa bajando las escaleras junto a la bebé.

— ¿Ya la has bañado? — pregunto sorprendido.

— Hasta que has venido...

— Lo siento, amor. Tuve un problema con nuestra hija mayor.

— Has estado llorando... ¿Todo en orden? — le pregunta preocupada.

— Si, mamá. No te preocupes.

— ¿Qué tienes que decirme, Ross?

— Me transfirieron a New York.

— ¡¿Qué?! ¡¿Y me lo dices ahora?!

Jane se ríe al escuchar los gritos de su madre y Jade la agarra para después llevarsela a la sala con la mamadera en mano. Suelto un suspiro.

— Me han avisado hace una semana... Es el trabajo que siempre quise, cariño. Trabajaré en una consecionaria mucho más grande y seré el jefe.

Under the same Roof | RauraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora