La partida de Jade
Atraigo a mi esposa más a mi mientras la acurruco contra mi cuerpo y acaricio su cintura suavemente.
— Buenos días, preciosa... — susurro en su oído para después repartir besos por su cara provocando una sonrisa en ella.
— Buenos días, amor...
Laura está a punto de besarme pero los llantos de un bebé rompen nuestro momento y ella se levanta inmediatamente para ir a ver a nuestra hija.
Suelto un suspiro y voy al baño. Diez minutos después, vuelvo a mi habitación para encontrarme a mi esposa junto a Jane en la cama mientras le cambia el pañal.
— Amor, ¿le preparas la mamadera? — me pregunta.
— Por supuesto. — digo antes de besar su mejilla y bajar a la cocina.
Vaya sorpresa me llevo al encontrarme a Jade allí llorando desconsoladamente.
— ¿Qué ocurre? — le pregunto preocupado.
Ella se levanta y me abraza con fuerza, acurrucándose en mi. De inmediato le correspondo el abrazo y acaricio su cabello. Tan parecida a su madre... Y la vez tan parecida a mi. ¿Cómo era eso posible?
— Tengo miedo de dejarlos... — solloza. — Será raro estar sin tus celos, sin las locuras de Jude, sin la ternura de mamá y sin los llantos de Jane. No quiero dejarlos... Estoy aterrada. ¿Y si odian mi personalidad? No soy tan como mamá...
— No, tienes razón. — concuerdo. — Pero eres perfecta como eres. Tu forma de ser es increíble y maravillarás a todos. Desde que eras una bebé quise guardarte en una cajita de cristal, pero no puedo hacerlo, por más que quiera... Siempre nos tendrás a mamá y a mi.
— Gracias, papá... Te adoro.
Sonrío con ternura y beso su cabeza suavemente mientras la abrazo con más fuerza. — Te amo, princesa.
— Hace rato no me llamas así... — murmura riendo.
— Siempre has sido mi princesa y lo serás toda mi vida.
— ¿No le has dicho a mamá?
— ¿Que me estoy muriendo?
— ¡Papá! — exclama rodando los ojos.
Río suavemente y la suelto para preparar la mamadera de mi hija menor.
— Estar muriéndome es igual a decirle que me transfirieron a New York, es en la otra punta de Estados Unidos. Laura me matará.
— Tienes que decírselo.
— ¿Decirme qué? — pregunta mi esposa bajando las escaleras junto a la bebé.
— ¿Ya la has bañado? — pregunto sorprendido.
— Hasta que has venido...
— Lo siento, amor. Tuve un problema con nuestra hija mayor.
— Has estado llorando... ¿Todo en orden? — le pregunta preocupada.
— Si, mamá. No te preocupes.
— ¿Qué tienes que decirme, Ross?
— Me transfirieron a New York.
— ¡¿Qué?! ¡¿Y me lo dices ahora?!
Jane se ríe al escuchar los gritos de su madre y Jade la agarra para después llevarsela a la sala con la mamadera en mano. Suelto un suspiro.
— Me han avisado hace una semana... Es el trabajo que siempre quise, cariño. Trabajaré en una consecionaria mucho más grande y seré el jefe.
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Under the same Roof | Raura
Acak#398 Random Todos tomamos aquellas decisiones que en un principio creíamos que eran las correctas pero, luego de un tiempo, nos damos cuenta de que eran incorrectas. A veces ya es demasiado tarde. Luego de seis años, Laura Marano quiere recuperar a...