Los límites del placer

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Nos separamos de inmediato para ver quién había entrado a la habitación.

-Ay,yo no vi nada.-exclamó una extraña mujer mientras se cubría los ojos con sus manos.

-¿Qué hace aquí? -preguntó Pablo recuperando la respiración.

-Disculpe Joven su mamá me dijo qué aquí encontraria las llaves del salón principal,ya qué sus papás quieren seguir brindando por el joven Luis ahí.

José Pablo se paró y se dirigió a un pequeño estante,sobre el estante había unas pequeñas cajas de madera,Pablo abrió una caja y de está sacó unas llaves y enseguida se las entregó a la mujer.

-Qué pena con usted,no vaya a decir nada por favor. -recalque con voz suplicante mientras me cubría con una manta.

-No se preocupe señorita,a mi me pagan por hacer otras cosas,no por estar de chismosa e informar lo qué ocurre,así qué no sé preocupe,ustedes sigan en lo suyo. Yo haré de cuenta qué no vi nada,permiso y qué tengan una excelente noche.

Cuándo se fue la mujer,miré a Pablo muy apenada.

-¿Seguimos en lo nuestro? -preguntó Pablo mordiendose el labio.

-Por supuesto qué no,qué pena con la señora,además estamos en una habitación qué ni siquiera se de quien es. -dije sonrojandome bastante.

-No te preocupes Vignatti,Teresa no va ha decir nada,y está habitación es mía,yo la ocupaba cuándo vivía aquí.-contestó Pablo mientras se acercaba a mi y de su bolsa sacaba un condón.

-¿Qué haces?-pregunte nerviosa mirándolo de arriba a bajo.

-Te voy a demostrar qué eres mía,bien dicen,la piel es de quién la eriza ¿No? Y yo se perfectamente lo qué provoco en ti y las miles de sensaciones qué te causo cuándo tenemos sexo,aunque digas qué no y trates de hacerte la fuerte,sabes bien qué me deseas tanto cómo yo a ti.

Cuándo estaba muy cerca de mi,ahora fui yo quien lo beso...A quién quiero engañar,Pablo me fascina y lo necesito tanto como el a mi,pense.Seguí besandolo y de nuevo nuestra respiración comenzo a aumentar,después de estarnos besando cómo por dos minutos,se levantó de la cama y se quitó el pantalón y los boxer,enseguida se puso encima de mi y juntando mis dos manos, las paso por encima de mi cabeza y comenzo a besarme los senos,bajo a mi abdomen y comenzo a besarlo mientras acariciaba mis senos,se puso de rodillas sobre la cama y se puso el condón,enseguida se puso sobre mi y comenzo a besarme,mi lengua acariciaba tímidamente la suya y se unía a ella en una lenta y erótica danza de roces y sensaciones, de sacudidas y empujes. Levanto la mano y me agarro la mandíbula para que no moviera la cara. Estaba indefensa, con las manos unidas por encima de la cabeza, la cara sujeta y sus caderas inmovilizándome.Con sus manos me separo las piernas y comenzo la acción,sus movimientos eran fuertes y repetitivos,sentía cómo todo mi cuerpo se movía a su ritmo y podía sentir mis piernas rígidas y mis entrañas temblando,estaba en el eclipce total,comence a gemir cómo nunca antes y ha arañar la sábana dónde estaba acostada,él también comenzó a jadear cerca de mi oído y sentía cómo su respiración aumentaba cada vez más,cuándo terminamos Pablo se acostó a un lado de mi y los dos tratamos de normalizar nuestra respiración,me abrazo y sentía su erección contra mi vientre. Dios mío…nunca había sentido tanto placer en mi vida,no puedo creer qué José Pablo en verdad me deseé tanto cómo para hacerme enloquecer de ésa manera,en medió de mis pensamientos Pablo me habló.

-¿En qué piensas?-preguntó Pablo acariciandome desde mis senos hasta mi vientre.

-En qué tenemos qué volver con tus papás,por qué si no volvemos notaran nuestra ausencia.-respondí ocultandole la verdad de lo qué en realidad estaba pensando.

-Sabes,éste fue el mejor sexo qué he tenido en mi vida,nunca me cansaré de agradecerte por regalarme un poco de tu tiempo,eres muy importante para mi y éso no lo dudes.

Sólo sonreí y le di un pequeño beso en los labios,nos levantamos de la cama y nos vestimos,me devolvió mi ropa interior y me la puse,antes de salir de la habitación me dio un gran abrazo.

-Creó qué te vez más linda,después de tener sexo.-dijo Pablo sonriendo discretamente.

-Si tú lo dices.-dije devolviendole la sonrisa.

Salimos de la habitación y nos dirigimos al salón principal por todo el caminó nos coqueteamos y sonreiamos sensualmente recordando de lo qué habían sido testigo las cuatro paredes de la habitación,cuándo llegamos al salón principal nos vio la mamá de José Pablo y con una seña nos indicó qué salieramos.

-¿Qué pasó mamá?-preguntó Pablo nervioso.

-Tenemos qué hablar de lo qué acaba de pasar.-dijo la mamá de Pablo en un tono serio.

Al escuchar sus palabras sentí cómo el corazón se me quería salir,comencé a sudar y sentí cómo la sangre se me bajaba a los pies.



El Límite del DeseoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora