Hay acciones que van a marcar tu vida, bien sea para bien o bien sea para mal. Sé que he roto muchas de mis reglas de supervivencia y que mi personalidad había cambiado completamente pero poneros en mi situación, ver morir a mi hermana destruyó toda esa esperanza que tenía de salvar el mundo.
El ruido de unos gruñidos hicieron que me diese cuenta de lo que le estaba haciendo a Julia. Cuando volví en sí, me di cuenta de que la estaba matando con mis propias manos.
- ¡Mierda, joder! ¡Lo siento! -dije mientras apoyaba su cabeza en el cabecero del sofá. - Tengo que ir a ver qué pasa, no te muevas de aquí que en seguida vendré a curarte las heridas.
Era irónico que le hablase, ya que estaba totalmente inconsciente.
Subí rápidamente hacía el cuarto de Julia, que tenía un balcón por el cual se podía visualizar toda la pradera de la casa.
Manadas y manadas de zombis se estaban acercando a la pequeña hoguera que cada vez se hacía más y más grande.
Este último tiempo, había aprendido más sobre ellos. El color del fuego les atraía; cualquier olor fuerte o diferente al suyo hacía que se volviesen locos; la luz les hacía menos agresivos porque sus pupilas se dilataban y apenas podían ver nada durante el día. Y llegué a la conclusión de que la lluvia les daba miedo porque, al caerle en sus cuerpos, chocaban con sus heridas y les provocaba un cierto malestar.
Bajé corriendo al salón y por más que zambullía a Julia ella no despertaba. Lo peor era que yo no tenía ningún arma, Julia había escondido todas desde que intenté suicidarme.
- ¡Julia, despierta! Maldita sea, reacciona, ¡vamos a morir!
Es cierto que me había enfrentado a muchos zombis, pero desde la muerte de mi hermana siempre era Julia la que se encargaba de ellos.
De repente, una voz entrecortada susurró: ''El miedo es lo que nos mantiene con vida...''.
Juraría que fue la voz de Julia, pero al ir al salón observé como ella seguía inconsciente y sin mover un dedo.
La frase me hizo reaccionar y mi mente se puso a maquinar un plan para poder salvarnos la vida.
Tenía la mejor arma que una persona puede tener en un apocalipsis zombi; el miedo. Y si habéis seguido mi historia entenderéis el porqué.
Cargué a Julia en mis brazos y salí de la casa para montarla en el coche. La puse tumbada en la parte de atrás y arranqué el motor dejando la puerta del piloto abierta para meterme rápidamente.
Abrí el maletero, sabiendo que ahí teníamos bidones de gasolina y, para mi sorpresa, estaban las bolsas de armas ahí. Cogí dos de los bidones de gasolina y una pistola magnum 44. Busqué y busqué, pero no encontraba mi revólver por ningún lado.
Volví corriendo a la casa y fui directa a mi cuarto para coger la foto de mi familia y mi mochila de provisiones. Me quedé un rato mirando la foto, la besé y me puse manos a la obra.
Empapé toda la casa de gasolina, haciendo un camino de esta hasta el coche.
Los zombis estaban a escasos segundos del coche así que corrí hacía él.
Lo difícil llegaba ahora. A penas sabía conducir; cuando apretaba el pedal el coche se me calaba y eso podía provocar una explosión ya que la gasolina llegaba hasta el coche.
- Julia, sé que me oyes. Te necesito, necesito que reacciones. No puedo hacerlo sin ti, no puedo hacerlo...
- El em-em-embrague...-intentó decir Julia.
- ¿El embrague? ¡No te entiendo! ¡Explícate!
Cerré la puerta, bajé los cristales y cerré mis ojos sabiendo que íbamos a morir. Ya era la tercera vez que sentía esa sensación, parece que estás en una nube y que vas a bajar sin seguridad alguna. Hasta que, de repente, recordé esas pequeñas clases que mi padre me daba para 'enseñarme' a conducir.
Tenía que pisar el embrague y cambiar la marcha antes de darle al acelerador.
Quité la seguridad de la magnum, pisé el embrague y... disparé.
Una fuerte onda hizo que apretase el acelerador.
No sé adónde iba, no miraba para atrás, incluso dudaba de que siguiese viva, solo conducía entre la oscuridad de la noche...
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Apocalipsis final
Horor¿Adolescentes, zombis y comedia? Este es tu libro. Patri es una chica de 16 años a la que su mayor sueño se le convierte en su mayor pesadilla. Obra registrada en Safe Creative. Cógido: 1502043180002 Licencia: All rights reserved
