027 Crecer en soledad

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Miércoles 8 de noviembre de 2017

Kadae no pudo dejar de pensar durante toda la semana en lo que le había dicho el desconocido al salir de su presentación.

En el fondo sabía que había una parte de verdad en aquellas palabras que tanto le habían ofendido. No obstante, no lo aceptaba, pues creía que las personas debían ser inflexibles ante aquellos que atacaban sus convicciones.

Germán había pasado con ella la tarde del día de la ofensa, pero este chico no era la persona indicada para hablar de esas cosas; su conocimiento relacionado con temas de la carrera de Kadae era nulo.

Aquel extraño había sembrado una semilla dentro de su mente, la cual se estaba ramificando. Comenzó a plantearse la posibilidad de realizar sus propios trabajos. Sin duda era mejor ser una persona creativa, que alguien que copiaba lo que otro hacía.

Nunca había desarrollado su habilidad para componer, porque todo el tiempo lo ocupada bailando, haciendo vídeos musicales y viajando por el mundo. Sabía que era hora de tomar en serio su carrera y comprender que todos los artistas deben evolucionar, pues una cantante como ella debía expandir su visión del mundo, so pena de ser condenada a permanecer para siempre en el mismo sitio.

Kadae había escuchado hablar de ciertas personas que para incrementar las conexiones del cerebro y tener una visión globalizada del mundo debían de tener conocimientos y experiencias de todo tipo, en las cuales debían intervenir el mayor número de sentidos posibles. Había escuchado acerca de temas relacionados con la conciencia, el ser, el alma y el inconciente. Se dijo que aquello podría ayudarle en su vida y decidió aprender más sobre esos temas.

También era necesario encontrar un compositor que le ayudará a realizar sus primeros trabajos. A la chica le faltaba una técnica y mucha práctica en este campo, además de aprender a expresar sus propios pensamientos y sentimientos de forma escrita y en sus creaciones musicales. Lo que Kadae no quería aceptar era que todos podemos aprender si estamos dispuestos a hacerlo y tomamos los caminos correctos para alcanzar nuestros objetivos.

Para ella, comenzar era lo más difícil ya que tenía un candado en su mente que no le permitía darse cuenta de que necesitaba crecer. El desconocido en la calle había abierto el candado y ahora Kadae estaba dando el primer paso.

Ese día tenía mucho trabajo por hacer, más de lo mismo; había llegado al punto en el que todo lo realizaba de manera automática. No cabía duda de que debía cambiar algo en su carrera.

Muchos otros habían perdido por caer en esta situación, haciendo música sin alma creyendo engañar al público, sin embargo tarde temprano terminaban mal pues, ¿qué podría esperarse si presentas a un público sólo ritmos simples. Este es el motivo por el cual era inminente su transformación, Renovarse o morir. Había pasado mucho tiempo repitiendo lo mismo sin percatarse de ello, un extraño tuvo que abrirle los ojos y en el momento no lo comprendió. Ahora que estaba más tranquila ya había reflexionado acerca del asunto, se dio cuenta de que el extraño tenía razón, debía salir de la caja antes de que fuera tarde.

Se encontraba en aquellas reflexiones sentada en una mesa de un café cuando su amiga Mariana paso por casualidad frente a ella.

—¿Qué te pasa querida amiga, Kadae? Te veo rara.

—Estoy preocupada, no me había cuestionado acerca del hecho de que no hay nada original de mi carrera.

—Pero lo que hacesa es magnífico.

—Sólo me dices eso porque eres amiga mía, sabes muy bien que no es así.

—Eso no es verdad, todo es muy bonito y expresivo. Yo no podría hacerlo, eres especial.

El jardín de JazmínWhere stories live. Discover now