Veintidos - 4/5

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—¡¿NOVIO?! —exclaman las tres a la vez. Jen forma una O con su boca, Abbi se atraganta con un trago de agua y Mel está que llora de la felicidad.

—¡Al fin! —Comienza a dar saltos de alegría. Melany nunca es tan efusiva—. Llegué a creer que jamás conseguirían pareja —confiesa de manera brusca. Las tres levantamos las cejas con indignación en nuestros rostros—. No me miren así, ustedes pensaban igual —se defiende.

—¿Cómo que novio? —salta Abbs con tono rasposo, por su tos, volviendo al tema—. ¿Es tú novio?

—Eso —secunda Jen con una mirada picara surcando su rostro—, quiero detalles.

—Sí. —Alargo demasiado la S—. Es...

—¿De quién es el novio? —¡Excelente! Ahora mamá también es parte de la conversación.

Mi progenitora aparece de la nada justo en el peor momento posible. Todos los ojos en la mesa van a mí. Así de fácil mis amigas me mandan al frente.

—¿Por qué no me hablaste de él, Tessa? —Se sienta en la última silla vacía que queda en la pequeña mesa de la cocina y cruza las piernas.

Las otras tres imitan su acción.

—Estábamos discutiendo esa cuestión, El. —Abbi se abraza a sí misma. Notaron esa confianza entre mi madre y mis amigas. Luego de años viniendo a casa son como sus hijas, así pasa con las madres de todas. Mí mamá es El por Eleine, la de Abbi Lily por Lilian y así sucesivamente.

—Bueno... él es... en realidad no...

—¿Son novios o no? —dice Mel sin pelos en la legua.

—Sí.

No.

Bueno, sí.

...Es complicado.

Kieran... él había pronunciado las palabras "¿Quieres ser mi novia?" entre signos de interrogación junto con esos grises, esperanzadores ojos que poseía y una de sus arrebatadoras sonrisas. Y pues sí, ahora soy su novia y no tengo ni idea de como reaccionar a este nuevo cambio en mi vida.

Pero hay una historia detrás de esto. Y comienza justo después de mi atrevimiento:

No intercambiamos más que miradas desde de que despedimos a Ashley —y a una vena en su frente a punto de reventarse— en las gradas, tampoco hubo tiempo para que habláramos. Él y el resto de los jugadores se fueron a las duchas y yo me fui con mis amigas.

Ellas conversaban sobre no sé que animadamente. Quería participar en la charla sin embargo mis pensamientos eran una maraña de cosas sin sentido con Kieran en medio. Suponía que no habían visto el beso porque entonces me habrían sacado la verdad a la fuerza, no obstante los demás sí.

Muchos cuchicheaban a mi al rededor y otros se limitaban a escrutarme descaradamente. Obviamente, cuando Kieran reapareció fingieron que los minutos anteriores no habían sucedido.

Felicité brevemente a James y Derek, les di un abrazo y me excuse alegando que me sentía mal.

Y no sería mentira si Kieran no dejaba de verme fijamente. Yo solita me torturaba en silencio como para querer que él también lo haga. Digo, ese maldito jugador de lacrosse es multitareas. Pudo entablar una conversación con sus amigos a la vez que ponía en práctica su intenso escrutinio conmigo.

Después de unos minutos de incesante charla y extenuante observación, Kieran hizo un ademán imperceptible para que lo siguiera. Deseaba irme al país de Nunca Jamás y no regresar, pero hice lo que me pedía. Subimos a su Honda. Él arrancó y prendió la calefacción, aunque no movió el vehículo.

Ayudando al PlayboyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora