—¿Lo que quiera? —pregunta con tono pensativo, recorriéndome de arriba a abajo.
Comienzo a arrepentirme de esto.
—Sí. —Me percato de como sonó eso y me corrijo —: Siempre y cuando sea razonable. No voy a...
—Bésame.
Mi corazón da un vuelco. Siento como una bola de sentimientos indescifrables ubicada en el centro de mi pecho va creciendo a cada segundo. El oxígeno desaparece para mí o me he olvidado de cómo respirar. Es una tontería actuar así por una palabra de seis letras que ha pronunciado Kieran. Y, sin embargo, allí me encuentro yo, algo shockeada y desconcertada.
Clavo mis ojos en los suyos, expectantes a mi reacción. No logro ver mas allá de su semblante decidido y su postura rígida.
—¿Qué? —susurro de manera casi inaudible, sin querer obtener contestación.
—Quiero que me beses, Tessa —declara.
Una ballena parece surcar mi estómago y atravesarlo, revolviéndolo, provocándome una extraña reacción.
Su declaración se instala en mi mente, no deja de repetirse sin cesar. Las pocas palabras dichas calan en lo profundo de mis pensamientos y los descontrolan, los desordenan, los cambian. Inconscientemente, mi vista se desliza por su cabello descontrolado, sus ojos grises e impacientes, su mandíbula apretada y se detiene en sus labios. Esas cosas del demonio son simplemente magnificas. Rojos, carnosos, dulces. Es un deleite presenciar el momento en que se curvan hacia arriba y aparece su hoyuelo, o cuando se plasma en su rostro esa media sonrisa con la que cualquiera se derrite.
Pero, ahora están apretados, casi blancos. Aguardan por una respuesta que ya no estoy segura de si será negativa, positiva o si le daré una.
Días antes...
Besos, besos, besos.
Besos...
Besos.
El beso es la contraposición anatómica de dos músculos orbicularis ori, en estado de contracción. Representa una expresión emocional que refleja sentimientos de amor o afecto hacia otra persona, suele darse entre personas que han desarrollado intensos lazos emocionales. Involucra el contacto de los labios de ambas personas y produce en el receptor sentimientos de aceptación y pertenencia social. Deriva en la manifestación de sentimientos positivos, como la felicidad.
Besos.
Es lo único en lo que pienso, todo el día hasta que el sueño me vence. Desearía que fueran los besos de uno de mis tantos amores literarios, no obstante, los únicos besos con los que mi imaginación se divierte fantaseando son de Kieran, para mi desgracia.
Lo que es todavía peor es la sensación que me dejan. Es felicidad, lo sé, pero eso no significa que lo aceptaré. Se intensifica cada vez que nuestras bocas colisionan, se vuelve adictivo. Es peligroso jugar a que los labios de Kieran y el resto de él no me afectan en nada, es una completa mentira. Por tal motivo lo evité a toda costa. Principalmente a su boca. Fue bastante complicado, teniendo en cuenta que somos "pareja" y , generalmente, éstas muestran su afecto en público, cosa que gracias a mí no pasó.
Lo esquivé desde ese último beso en el pasillo del instituto y seguí haciéndolo hasta que las clases terminaron.
Él no me lo puso fácil pero, lo logré.
Cada vez que se acercaba y obstruía mi espacio personal las alarmas se activaban. Me alejaba, daba vuelta la cara, me excusaba de la manera más tonta y corría para no verme en esa terrible situación. Escapaba en contra de mi voluntad.
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Ayudando al Playboy
Teen FictionTessa (Theresa) Greir, tiene un alto coeficiente intelectual, pero no es la típica nerd. Es sociable, tiene un grupo de amigos y no es una marginada. Kieran Kavinsky, popular, PLAYBOY con mayúscula porque hace lo que sea para llevarse a una chica a...
