—¿Puedo pedirte algo? —digo ya montada en el auto, luego de soltar un estornudo. Kavinsky acaba de encender el motor.
Desvía sus ojos hacia mí, brindándome su atención.
—¿Qué? —me incita a hablar.
Me centro en el esmalte saltado de mis uñas mientras le expreso mi petición.
—No quiero ir a casa.
—Tessa, debes descansar... —comienza a recordarme como si no lo supiera.
—Lo sé —lo corto y suspiro pesadamente —. Solo... ¿Podrías llevarme a otro sitio? Cualquier lugar que no esté plagado con mi familia.
En los instantes en que piensa su respuesta mi mente se transforma en un verdadero calvario. Me siento como una tonta. No entiendo cómo soy capaz de pedirle algo así a él. Siento que estoy mendigando por una respuesta afirmativa. No sé ni por qué le permito llevarme; es obvio que soy una carga para Kavinsky.
O al menos, así lo percibo.
Ni siquiera sé en qué punto se encuentra nuestra rara relación. Digo, que haya decidido llevarme no nos hace amigos de repente. Entonces, con que cara me atrevo a pretender que puedo...
—De acuerdo —acepta, interrumpiendo mis divagues.
Mi rostro debe ser uno muy entretenido ahora. Con la mandíbula desencajada y expresión atónita. Tan incrédulo.
—Bien. —La perplejidad es palpable en mi voz
Kieran vuelve su vista al frente y enciende la radio. No pudo tomar mejor decisión, ya estoy harta de silencios incómodos.
Por los altavoces del auto comienza a sonar Boyfriend de Ariana y se me escapa una risa irónica.
Genial.
I know we be so complicated
But we be so smitten, it's crazy
I can't have what I want, but neither can you
You ain't my boyfriend
And I ain't your girlfriend
But you don't want me to see nobody else
And I don't want you to see nobody
But you ain't my boyfriend
And I ain't your girlfriend
But you don't want me to touch nobody else
Baby, we ain't gotta tell nobody
Inconscientemente, empiezo a murmurar la letra, pensando en lo divertido de la situación. Kavinsky debe pensar algo parecido porque su mirada va un par de veces hacia mí y rueda los ojos.
—¿Qué? —inquiero.
—Nada —responde un tanto a la defensiva.
—Dime —exijo levantando las cejas.
Él accede y comienza diciendo:
—De todos los escenarios que imaginé sobre cómo nos volveríamos a hablar, este es sin duda el más extraño.
—¿Quién dijo que volvimos a hablarnos? —rebato —. Yo considero esto una tregua que terminará en el momento en que sea capaz de llegar a casa, por mi cuenta, sin desmayarme en el camino.
En el rostro de Kieran se forma una media sonrisa mientras niega con su cabeza.
—Vamos, no te hagas la dura, Caram... Tessa —se corrige. Yo finjo no escuchar su error; actúo como si no significara nada. Porque no es nada, ¿verdad?—. Sé que me extrañaste —se arriesga a decir con altanería.
—¿Como tú me extrañaste a mí? —pregunto más ansiosa por su respuesta de lo que admitiré alguna vez.
Kieran apaga el motor y se toma un segundo para mirarme con ese par de ojos grises demasiados intensos como para poder quitarles la mirada de encima. Distingo cansancio y preocupación en ellos, y ya sé que no debería ser de mi incumbencia, pero, de todas formas, me inquieta. Desearía que Kieran no me importara tanto.
ESTÁS LEYENDO
Ayudando al Playboy
Novela JuvenilTessa (Theresa) Greir, tiene un alto coeficiente intelectual, pero no es la típica nerd. Es sociable, tiene un grupo de amigos y no es una marginada. Kieran Kavinsky, popular, PLAYBOY con mayúscula porque hace lo que sea para llevarse a una chica a...
