Capítulo XVIII

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La casa de los Espinosa estaba completamente sola, cómo era usual en la familia. Y Will Grier, sabía lo que venía a continuación. Sabía que Jake se vengaría de una u otra forma de él y de Matt.

Lo habían retado y amenazado, y él no dejaría las cosas así cómo a así. Ya había matado a alguien, podía volver a hacerlo y Will no podía dejar que lo hiciera otra vez.

En la habitación de Matthew había una tabla suelta, tuvo que sacar al menos dos más para poder esconder la bolsa. Allí se quedaría hasta que Jake bajara la guardia lo suficiente.

—¿Hola?—Contestó el teléfono—-¿Qué pasa Nash?

—Estoy con Hayes y Matt dónde me dijiste.

—Voy en seguida. Esperame allí

—¿Will que está pasa...?

Colgó. Dejó los tablones donde estaban y puso la alfombra encima.

Salió corriendo de la casa y se subió a su auto, lo que Will no vio, fue que al pasar junto al enunciado de la ciudad, una camioneta dio la vuelta de forma brusca, y comenzó a seguirlo.

Will aparcó la camioneta en la entrada de la comisaría y corrió al otro lado de la calle.

—¡¿Porqué vinieron aquí?! ¡les dije que fueran al bar de Joe!

—¡Will! ¡Tenemos que hacer algo! ¡No podemos quedarnos de brazos cruzados! ¡No podemos simplemente quedarnos en el bar esperando por ti!

—No Matt, no podemos hacer nada. No aún.

—Will, no podemos dejar que se salga con la suya.—Nash con las manos temblorosas se hecho el cabello hacia atrás, y se limpió la cara con exceso de fuerza.

—Jake, tiene que pagar.

—Matt, tiene razón. Y Nash también, tenemos que hacer algo Will. Ella no se merecía esto, Jake tiene que pagar.

—Y lo hará en su debido momento.

—No, Will. No. Lo siento. Pero iremos a la comisaría y denunciaremos el hecho. Matt y yo estuvimos allí, fuimos nosotros quienes vimos todos.

—¡Si lo hacemos se pondrá peor!

Nash negó con la cabeza y comenzó su camino hacia la comisaría. Will lo detuvo.

—No

—Si, Will. Si lo haremos.

Nash comenzó a gritarle llamando la atención de las personas que estaban cerca de la estación.

—Esta bien. Pero ninguno de los tres irá. Yo lo denunciaré. Yo lo haré.

Nash asintió en silencio y dejó que Will se marchará.

A mitad de la calle, la camioneta negra que seguía al mayor de los grier, impacto fuertemente contra su cuerpo. Will se levantó contra su voluntad y voló ocho metros más lejos del vehículo. Los gritos de sus tres chicos alertaron a las personas de alrededor

El mundo parecía haberse detenido, ya nada parecía funcionar, todo se volvía más lento y más doloroso con cada segundo que pasaba.

El teléfono de Nash sonaba sin control, y él, sobre el cuerpo casi inerte de su hermano se negó a contestar.

Algo dentro de Hayes le dijo que tomará el teléfono y contestará, así que lo hizo

—¿Hola?

—Lamentó tu perdida, pequeño Hayes.

—¿Jake? ¿Qué has hecho? ¡Maldito imbécil! ¡Pagarás por esto!

—¿Estás seguro?—La carcajada Jake helo la sangre de Hayes por completo—Quiero mis trescientos mil. O sino... Tú, Nashito, Matty y todos tus lindos amiguitos caerán de uno en uno.

—¡No tenemos tu dinero!

—¡No me tomes por estúpido! ¡Hazlo o comenzaré esta misma noche a cobrarme lo que me deben! No es así... Skaylynn.

—¿Hayes? ¿Qué está pasando?

—¡Skay!

—Comienza a moverte Hayes. Son trescientos. No lo olvides.

Please, Hayes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora