Capítulo 5 (Maratón 2/3)

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2/3 si estás aquí sin leer el capítulo anterior, andarás un poco perdido💜

Narrador omnisciente durante toda la historia

Se removía inquieta en su silla de acero barata. El lugar le transmitía escalofríos. Tampoco era el agujero de ratas que pintaban en las películas, pero, para qué mentir, ella no se quedaría a vivir si se lo propusieran. Apenas existía iluminación, y la sala a pesar de ser amplia, parecía comerse el espacio a causa del ambiente sombrío. Ella no paraba de fijarse en el resto de personas allí presentes: algunos lloraban, otros suplicaban, y los demás simplemente reprochaban. Aquel era un lugar idóneo para las reconciliaciones, los reencuentros y los ajustes de cuentas. Y la verdad que no era tan oscuro como lo imaginaba, no al menos desde el punto de vista de una visitante cualquiera. El caso es que la cárcel sin duda no estaba hecha para ella.

Oyó un ruido que la despertó y desvió la mirada hacia allí. La alarma de la puerta se hizo notar, para que los barrotes se deslizaran a un lado y dejaran paso a un guardia presidiendo el camino. Tras él, pudo por fin ver a Chris aparecer luciendo un mono naranja que le quedaba algo holgado, unas indiscutibles ojeras bajo sus párpados, y un color de piel bastante pálido. El hombre de negro agarraba su brazo derecho obligándole a no detenerse, y él continuaba andando con desdén. Lo cierto es que acostumbrada a ver a aquel chico alardeando de sus trajes de marca, cabello engominado y zapatos de charol, aquella le pareció una escena digna de enmarcar. Casi no pudo evitar sonreír al conectar sus pupilas con las de él, y saludarle tímidamente con la mano.Chris suspiró abriéndose paso hacia la mesa, hasta posicionarse finalmente frente a ella con la expresión imparcial y la mirada clavada en sus pupilas marrones. Hizo a un lado la silla con cierta indiferencia, y tras tomar asiento, curvó sus labios lentamente esbozando una sonrisa burlona. Tenía que estar de coña...

- Vaya, vaya – dijo de pronto – miren a quién tenemos aquí.

Ella se mantuvo firme, con la cabeza en alto y sin perder la compostura.

- Hola a ti también – añadió despreocupada.

- ¿Qué te trae por aquí hermanita? ¿Acaso la has cagado y vienes a hacerme compañía?

Tras soltar la frase Chris volvió a sonreír triunfante, y Amelie aprovechó para apoyar ambos codos sobre la mesa y fulminarle con su mirada penetrante.

- ¿Así es como va a ser? – dijo entonces.

- Depende de lo que hablemos.

- A comportarnos como dos estúpidos irónicos, cuando ambos sabemos que no podemos vernos ni en pintura.

Chris se relamió los labios al escuchar aquellas palabras. No existía nada que sacara más de quicio a su hermana que su aspecto soberbio. ¿De veras le quedaban fuerzas para tratar de burlarse? Porque la dura realidad era que Amelie jamás le vistió en el último mes. Que Amelie se alegraba casi más que la mismísima Camila por su encarcelación, y sin ir más lejos, que Amelie movió muchos hilos para que todo aquello ocurriese. ¿Y sabéis qué? Que lo volvería a hacer sin meditarlo siquiera. Sin embargo, suponía que era mucho más fácil para él pretender que nada de eso era cierto, o a lo mejor es que simplemente le importaba una mierda a aquellas alturas de la historia.

- Repetiré mi pregunta – añadió por fin - ¿qué te trae por aquí?

- Te echaba de menos.

En ese momento el chico soltó una carcajada sonora. Llamó la atención del resto de personas, y Amelie echó un vistazo a su alrededor, percatándose de las miradas juzgadoras del resto. De seguro les habían reconocido, no era muy difícil tras sus nombres ocupar las portadas de revista durante los últimos meses. La joven sacudió la cabeza olvidándose de lo que pudieran pensar, y respiró hondo para no perder los nervios.

Sweet Hell II [Camren]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora