Capítulo 3

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Hooooooola lindxs,¿Cómo están? ¡Feliz domingo! ¿Me echaban de menos? Yo sí. Cuénteme... no sé, ¿qué es lo más interesante que habéis hecho este fin de semana? Yo... estudiar. Así de triste es mi vida ahora mismo 😂

Como irán comprobando a lo largo de los capítulos, esta segunda parte de la historia es un poquito más emocional que la anterior. Quiero decir, que la trama continua, pero nos vamos a centrar un poquito más en las camren

Respecto a la foto, ya entenderán por qué. Mmmm, presiento que lo que va a pasar o aparecer en este capítulo, no les va a ser ni pizca de gracia. No olviden que les amo😊 

Sin más dilación... ¡¡DISFRUTEN Y COMENTEN MUUUUCHO PLEASE! Mil gracias por todo 🌹🌹🌹

Narrador omnisciente durante toda la historia

Tecleaba en su ordenador de forma frenética. Las horas pasaban y ella tan solo era capaz de enfocar sus pupilas marrones en la pantalla. La innumerable información que rondaba por su mente era tal, que pronto le explotaría en mil pedazos. Afasia, contusión, traumatismo, secuelas, rehabilitación... aquellas eran algunas de las decenas de palabras que había escrito en el buscador. Camila suspiró y le dio un sorbo a su café ya frío. Observó las manecillas del reloj, y se dio cuenta de que eran las dos de la madrugada. Entre que había llegado tardísimo de la clínica, y no había levantado el trasero del escritorio... el tiempo se le vino encima. Así que se decidió por ser inteligente, y descansar unas cuantas horas si de veras quería volver a la normalidad. Caminó hacia la ducha con el cuerpo entumecido por el agotamiento, y en cuanto las gotas de agua atacaron su piel, se relajó bajo la cascada. No pudo evitar pensar en todo lo ocurrido. Tras el episodio que presenció junto a Lauren, se prometió a sí misma que investigaría hasta reventar para poder ayudarla de la mejor forma posible. Tal como le relató la menor de los Jauregui, Lauren era capaz de pensar con coherencia. No había dejado de ser ella. Sin embargo, su cuerpo no reaccionaba de la manera que ansiaba, y era incapaz de formular frases con sentido. Al parecer, esto aumentaba dependiendo de la situación concreta a la que se enfrentase. Por ejemplo, estar nerviosa, o tener miedo. Según internet, aquel trastorno era pasajero. Solo si la persona estaba dispuesta a recuperarse, y se creaba un entorno digno del trabajo que se precisaba. Sería duro. Muy duro. Una rehabilitación de aquel calibre agrupaba todo tipo de necesidades: tiempo, ganas, trabajo, y muchísima paciencia. Algo que ciertamente... Camila desconocía si tenía.

Salió de la bañera con una camiseta larga colgando de sus hombros, y unas bragas de encaje negras. Hacía frío, sí. Pero nada que una buena calefacción cara no pudiera paliar. Se metió entre las sábanas cálidas, y se arropó como una niña preparada para su cuento de cada noche. Permaneció observando el techo durante un rato, meditando el rumbo con el que la vida había decidido golpearle en las narices. Nada bueno sale de algo mejor. Camila bien lo sabía por el hecho de que, por fin, tras conseguir encarcelar al asesino de su padre, Lauren era arrollada fuera de la carretera al mismo tiempo que su queridísimo padre huía del país en su jet privado. La latina apretó los puños bajo la manta, con la mandíbula tensa y las ganas de encontrar a Michael y matarle con sus propias manos cada vez más vibrantes. Debió hacerlo cuando tuvo oportunidad. A fin de cuentas, ¿qué iba a ocurrir ya con su jodida existencia si condenaba lo único que le quedaba? Su libertad, a aquellas alturas, no valía una mierda.

[...]

Cogió aire profundamente. Arregló su vestido de forma sutil, y tras asegurarse de que llevaba consigo todo lo que necesitaba, se aventuró a dar dos toques en la puerta. No esperó respuesta, y deslizó entonces su cuerpo dentro de la habitación con una sonrisa radiante en el rostro. Dejó el bolso a un lado, y el ambiente se impregnó con el olor a café recién hecho que portaba en su mano. Se acercó a la camilla por fin, para poder observar a Lauren mientras aún dormía. Ojeó el reloj en su muñeca, y las agujas aún marcaban las 8:05 de la mañana. A lo mejor se había precipitado y su ex mujer necesitaba descansar. Así que se decidió por sentar el trasero en el sillón de cuero junto a ella y leer una revista que había sobre el cojín. Pasaron alrededor de veinte minutos. Ni uno más, ni uno menos. Y sintió a Lauren removerse sobre sí misma. Camila rápidamente alertó todos sus sentidos, y dejó lo que hacía para cerciorarse de que estaba bien. Se levantó como si un muelle la empujara, y susurró muy débil:

Sweet Hell II [Camren]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora