Capítulo 8

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Hoooooola lindxs, ¿Cómo están? ¡Espero que genial! Yo (además de agobiada, qué novedad) SÚPER feliz, porque Sweet Hell cada día tiene más visitas,seguidores y votos, sube como la pólvora y JAMÁS imaginé que tuviera tanto éxito. Obvio muchísima parte de ello se los debo a ustedes, que llevan apoyándome todo este tiempo, y que sin duda sin sus ánimos me habría venido abajo con la que tengo encima en la universidad. Peeeeero, aquí estoy, un día más para regalarles un nuevo capítulo. So, MIL GRACIAS

Mmmm... a ver, no quiero ser yo la defensora oficial de Camila, pero, he podido comprobar lo cabreadxs que están con ella en la historia, y... aunque lo entiendo a la perfección (yo estaría igual) os invito a que tratéis de empatizar un poquito con ella y con todas las emociones internas con las que está luchando, de esta manera será mucho más fácil para ustedes entender por lo que está pasando y disfrutar de la historia 😊😊

¡Ya me callo! ¡¡DISFRUTEN Y COMENTEN MUUUUUUCHO!! Les adoro 🌹🌹🌹

Narrador omnisciente durante toda la historia

Aquella clínica se estaba convirtiendo en su nueva casa. Y no, no tenía nada que ver con su ahora lujoso apartamento. Más bien el olor a medicamentos acompañado de los sollozos en el pasillo, taladraban su cerebro de forma impertinente. A lo mejor también debido al hecho de que aguantaba una resaca del tamaño de aquella infraestructura, y creedme, era de todo menos pequeña. El caso es que Camila permanecía con su cuerpo apoyado en alguna pared blanca, la cabeza gacha y los párpados cerrados. La intensidad de la luz la atacaba con fuerza, y ella tan solo deseaba encontrarse arropada entre sus sábanas cálidas, con un buen tazón de chocolate caliente y un par de dulces estabilizando su azúcar. ¿Quién le habrá mandado a beber semejante cantidad de alcohol? Iba a explotarle la cabeza. Incluso creyó que no podría ser peor, no hasta que sintió unas incesantes pisadas acercarse a ella para soltar un estruendoso...

- Estás como una puñetera cabra - gruñó más alto de lo que le hubiera gustado a la otra.

Camila apretó la expresión en respuesta y elevó su mano para suplicarle que bajara el volumen. De veras que su organismo no estaba preparado para la comunicación humana en aquel preciso instante. Sin embargo, por el tono de aquella voz, supuso que estaba en problemas, así que tras pasar un par de segundos, por fin sus pupilas se acostumbraron a la claridad artificial y alzó el rostro para toparse con la expresión cabreada de su amiga. Tenía las mejillas tan rojas, que parecían haberse convertido en su almacén de sangre corporal.

- ¿Ya te has recuperado de tu noche loca? - añadió con tono burlón.

- ¿Qué es lo que te pasa? - recriminó la otra confundida.

Amelie esbozó una sonrisa cargada de sarcasmo, y sacudió su mano en el aire para relajarse.

- ¿Qué me pasa? - elevó la voz, provocando que los allí presentes se giraran a mirarles - ¡Esto me pasa! - y le lanzó una revista con brusquedad que cayó al suelo acto seguido.

Camila torpemente se agachó a recogerla con el pasillo dándole vueltas y las náuseas a medio camino. Suspiró por el esfuerzo y le echó un vistazo con la mirada entrecerrada. No entendía muy bien tanto escándalo. Tan solo eran un par de fotos de la modelo del momento disfrutando en la playa, y vaya que contaba con un cuerpo de escándalo. Camila resopló entonces, sacudió la cabeza para tratar de centrarse y ojeó más abajo. Y entonces, sus cinco sentidos comprendieron la situación, los músculos de su cuerpo se tensaron y pudo sentir los latidos de su corazón azotarle el pecho con fuerza. Era la resaca, ¿o pura ansiedad?

- Qué - apenas le salían las palabras - ¿Qué significa esto?

- ¿A mí me lo preguntas? - gruñó Amelie - ¿En qué cojones estabas pensando? Últimamente tu cabeza no funciona nada bien, ¿cierto? - y le dio un manotazo.

Sweet Hell II [Camren]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora