Capítulo 39

9.5K 583 235
                                        

Hoooola hola lindxs, ¿Cómo están? ¡¡LO SIENTO MUCHIIIISIMO! 🙏 Si algunx leyó Twitter, hace unos días dije que mi ordenador había muerto. Estoy a la espera de que llegue uno nuevo y listo para teclear, pero se está haciendo de rogar. Ese ha sido el principal y único motivo de mi ausencia. Finalmente... no he aguantado la presión, he pedido a alguien cercano que me preste su ordenador y, bueno... aquí estoy. Espero que puedan perdonarme, mil gracias por la paciencia, y os invito a que le echéis un vistazo al último capítulo en caso de que os hayáis perdido un poco en la historia.

Quería aprovechar para recordarles que Sweet Hell está llegando a su fin... quedan muy pocos capítulos, y es también por eso que me tomo el tiempo suficiente para que todo sea perfecto. ADVIERTO que no, no habrá tercera parte. Aquí acaba todo. El día que esto termine, lloraré por las esquinas... todo sea dicho 😢😢😢

Sin más dilación... ¡¡DISFRUTEN Y COMENTEN MUUUUCHO (amo leerles)!! Les adoro a reventar 🌹🌹🌹


Narrador omnisciente durante toda la historia

- Tienes que sacarla.

Normani soltó un sonoro suspiro desde lo más adentro de sus pulmones. Se encontraba exhausta. Exhausta en cuanto a emociones se refiere, sumado a que se había pasado la noche en vela tratando de idear un plan metódico con el fin de que sus dotes de abogada tuvieran sentido alguno. Sin embargo, todo jugaba en su contra. Absolutamente todo.

- Camila...

- No - añadió la otra con la mano en alto - tienes que sacarla - repitió con tono de súplica.

La morena asintió para sí misma, comprendiendo que, muy a pesar de que dedicase días enteros para explicarle a la latina la situación a la que se enfrentaban, ella era incapaz de acatar la dura realidad. En sus pupilas podía leerse una desesperación palpable a kilómetros. Apenas podía articular palabra coherente sin que las lágrimas se arrinconasen en sus párpados amenazando con ser disparadas. Estaba completamente rota. Rota y sin un atisbo de esperanza.

- Es lo que intento - añadió la abogada con calma - pero como te he dicho, la fiscalía cuenta con una acusación bastante fundamentada.

- ¡Pues desacredítala! - gritó sin darse cuenta - no pueden encerrarla por haberse defendido, por el amor de dios.

- Lo sé, visto así es bastante fácil. Pero eso tenemos que probarlo.

Camila dio una vuelta sobre sí misma, con ambas manos sobre la cabeza y los nervios a flor de piel. No podía creer que estuviera sucediendo. No podía creer que la vida fuera tan asquerosamente puñetera. Por si no fuera suficiente, no solo debía cargar con más de un año de maltratos psicológicos, quebraderos de cabeza, sentimientos de rabia y rencor, partes médicos, estancias inquebrantables en el hospital, llanto e impotencia... sino que, para colmo, después de un jodido mes incomunicada, tres disparos bajo su tutela, insultos, golpes, y una lucha interna consigo misma, ahora también debía mantener los pies en la tierra y pensar en cómo sacar a su prometida de la cárcel. ¿Era aquello una broma? Definitivamente debía serlo.

- ¿Y cuánto tiempo nos puede llevar eso?

Normani resopló en su lugar, sentada en mitad del pasillo y dejando entrever su para nada alarmante preocupación. Nótese la ironía.

Sweet Hell II [Camren]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora