Capítulo 34

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Hoooola lindxs, ¿Cómo están? Aparte de odiándome!! 😊 Una vez más: LO SIENTO MUCHÍSIMO. Como saben no es mi intención tardar tanto en actualizar, ni hacerles sufrir. Solo que bueno, entre que estoy de vacaciones, mi inspiración aparece cuando le da la gana, y que he estado enferma... pues esto de escribir ha estado complicado. Peeeeero, ¡AQUÍ ESTOY! ❤

Aprovecho para contaros que estoy suuuuuper feliz (como siempre) por vuestro apoyo, paciencia, comentarios, votos... ¡TODO! Bueno, lo cierto es que Sweet Hell I ha llegado ya a las 100.000 lecturas, y estoy completamente entusiasmada. Esto no sería lo mismo sin todos ustedes, y de veras les doy infinidad de gracias por acompañarme desde el principio y, a pesar de mi tardanza este último tiempo, continuar a mi lado. Os leo siempre que puedo, por aquí, por instagram... soy un libro abierto para cualquiera que desee compartir conmigo. ¡¡MIL GRACIAS, LES ADORO!! 😍😍😍😍

Y, por último, como de costumbre antes del final del libro, haré un apartado para un preguntas y respuestas, de manera que podamos terminar de conocernos antes de que esto llegue a su fin. Por lo tanto, pueden empezar desde ya a dejarme sus preguntas para yo recopilarlas por aquí, en los comentarios, por privado.... como quieran, y también tienen tarjeta verde para hacer cuantas preguntas quieran. Eso sí, no tengan la mente sucia que nos conocemos 😏😏

Sin más dilación... Agárrense que estamos en la recta final, ¡¡DISFRUTEN Y COMENTEN MUUUUCHO!! Les adoro a más no poder 🌹🌹🌹

Narrador omnisciente durante toda la historia

- ¡Estás como una puñetera cabra! – gritó perdiendo los nervios.

Dinah caminaba de un lado a otro al filo de la carretera, con las manos en la cabeza y la respiración exaltada en forma de suspiros ensordecedores. No daba crédito a lo que escuchaba. Su amiga contaba la historia como cualquier cuento que lees a un niño antes de dormir. De hecho, podría jurar que hasta sonreía mientras lo narraba, ¿es que se había vuelto completamente loca? ¿Es que acaso era ella la única cuerda en la faz de la tierra?

- Amelie – añadió más calmada - ¿eres consciente de dónde te has metido?

Amelie le dedicó una última calada a su cigarrillo y lo lanzó al asfalto, despreocupada. Elevó entonces la mirada para encontrarse con la de la rubia envuelta en fuego, y se encogió de hombros sin más. Cualquiera diría que acababa de pegarle un tiro a alguien, nótese la ironía.

- Estás exagerando.

Dinah dilató aún más las pupilas si fuese posible. Por un momento creyó que le estaban tomando el pelo, o peor, que estaba siendo protagonista de una broma pesada, de esas que salen por televisión y te permiten reírte de la vergüenza ajena. Todo un espectáculo.

- ¿Estoy exagerando? – la imitó - ¿Estás de coña? – y sonrió con desespero - ¿En qué puto momento hemos decidido que vamos a pasearnos por ahí con pistolas? – alzó ambos brazos, cargando de obviedad su frustración - ¿Alguien tenía pensado comentarme que ahora nos hemos convertido en una puñetera mafia?

Y de pronto, desafiando todas las leyes de la comunicación humana, una carcajada ronca impregnó el caluroso ambiente. Todas desviaron la mirada hacia la derecha, donde Lauren permanecía apoyada con su cuerpo sobre el capó del Porsche negro y una sonrisa asomando entre sus labios. Aquella mañana lucía unos vaqueros cortos de lo más veraniegos, acompañados por una blusa blanca de botones y unos tacones de la marca Chanel decorando sus pies. Lo cierto es que su vestimenta parecía más despreocupada de lo normal, como si ya no tuviera una imagen que mantener o explicaciones que dedicar. Sin embargo, su aspecto se mantenía impoluto, con los labios delineados con un rojo pasión un tanto más débil de lo habitual, rímel no muy alarmante, y las mejillas sonrojadas de forma naturalmente atractiva. Su piel pálida brillando a causa del sol, además de su cabello oscuro al viento, permitiéndole alardear de unas perfectas ondas de lo más características. Y sus pupilas. Sus hermosas pupilas verdes destacando bajo aquel manto de ojeras, las cuales, sin duda, eran imposibles de esconder. Un mes sin dormir es demasiado tiempo.

Sweet Hell II [Camren]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora