Capítulo 38

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¡¡Hooooola lindxs!! ¿Cómo están? Os lo prometí, y... ¡¡Aquí estoy de nuevo!! Espero que estén contentxs, y que lo disfruten. Por cierto... últimamente están más calladitxs, con lo feliz que me hace leerles... 😢 No sé si eso es bueno,o malo 🤔

Aprovecho para volver a decir/pedir que me sigan en el nuevo TWITTER: https://twitter.com/camilatopsss  🔥🔥     Estoy poniendo cositas, haciendo encuestas, y también avisando de cuándo actualizo. Estaría genial que se unan!! 🙏

Sin más dilación... les invito a que vayan haciendo una cuenta de personajes a lo largo que avance el capítulo, así podéis tratar de adivinar a quiénes fueron destinados los disparos finalmente. En twitter ganó esta combinación: Camila / Jack / Michael 🤔

¡¡¡DISFRUTEN Y COMENTEN MUUUUUUUCHO PORFI!!! Les adoro a reventar 🌹🌹🌹


Narrador omnisciente durante toda la historia 

"Tras los estrepitosos acontecimientos unos días atrás, la ciudad de Nueva York aún se encuentra de luto. No somos capaces de asimilar lo que ha ocurrido, y toda una investigación policial ha sido abierta para descubrir la verdad de aquella tarde. Innumerables entes de la alta sociedad han acudido ayer a honrar el nombre del gran Michael Jauregui. Odiado por muchos, querido por unos pocos. La muerte del gran empresario ha llegado a oídos del mundo entero, y a pesar de encontrarse en busca y captura, nadie esperaba un final como este.

Michael Jauregui fue enterrado ayer acompañado por parte de su familia. El mismísimo Chris Jauregui acudió gracias a un permiso penitenciario, y a su vera se encontraban la ex mujer del magnate de la moda y algunos de sus parientes lejanos.

A pesar de este acontecimiento, la ciudad entera llora por otros motivos. El tiroteo en el sótano de la gran compañía Jr'Trendings ocasionó más de una pérdida. La muerte de..."

Apagó el televisor de inmediato. No necesitaba escuchar nada más. No necesitaba llenar sus oídos de habladurías sin sentido y acusaciones indebidas. No necesitaba recordar lo que su corazón le transmitía con cada latido. No necesitaba despertar.

Se levantó del pequeño sillón con cautela, para luego avanzar a pasos lentos hacia la ventana. Hacía un día espléndido fuera. El sol del verano brillaba con efusividad, y las nubes habían decidido tomarse unas vacaciones. Ella podía sentir el calor invadiendo los cristales, así como el sonido de la gente vagando libre por las calles. Cerró los ojos un instante. A lo mejor así podía sentirle. A lo mejor así era capaz de olvidar lo ocurrido durante un segundo, y creer que el infierno por el que había pasado no era real. Sin embargo, sí que lo era. Superar una pérdida de aquel calibre suponía sobreponerse a sí misma. Pero... ¿dos pérdidas? No estaba preparada para eso, muchísimo menos cuando el sentimiento de culpa se instalaba cada vez más hondo en su pecho. ¿Acaso fue ella la silenciosa causante de todo aquel jodido desastre?

- Camila – se oyó entonces.

Dinah apareció en el umbral de sala con las pupilas húmedas y unas ojeras del tamaño de Asia decorando los alrededores de sus párpados. Lucía un vestido negro ajustado a sus curvas, de manga corta y escote inexistente. Su cabello rubio recogido en una insulsa coleta, sus labios decorados por un tono rojo no muy llamativo y unos escuetos tacones martillándole los pies. Hasta en ocasiones como aquella podía admitirse que se trataba de una mujer jodidamente atractiva.

- Es la hora.

Camila por fin desvió su mirada hacia ella. Y si por algún extraño motivo alguien creyera que las ojeras de Dinah eran llamativas, sin duda no habían observado detenidamente a la latina. Su rostro se encontraba pálido, decaído y sin vida. Apenas era capaz de mantener sus pupilas en órbita. El brillo que comúnmente le caracterizaba se había escondido en algún lugar recóndito de sí misma. Vestía también un mono color negro, corto a causa del calor y bastante recatado. Su cabello moreno al aire, envuelto en perfectas y contorneadas ondas. Apenas lucía maquillaje, a excepción de alguna que otra pincelada destinada a disimular su para nada alarmante estado anímico. Nótese la ironía, porque aquello no podría arreglarse ni aunque el mismísimo Van Gogh resucitase.

Sweet Hell II [Camren]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora