Capítulo 22

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Hoooola lindxs, ¿Cómo están? ¿Me echaron de menos ayer? Lo siento, tenía un examen muy importante hoy y me fue imposible actualizar😭

Quería aclarar una cosa, porque aún hay gente que creo que se quedó un tanto confundida con el capítulo anterior. El tema es: Lauren no le mintió a Camila en cuanto a que no supo su verdadera identidad hasta casi haberse casado, peeeeeero sí que sospechaba de ella mucho antes. Le ofreció el contrato en un primer momento porque llamó su atención, peeeeeeero, de nuevo, algo dentro de ella tenía la esperanza de que fuera Karla, y cumplir la promesa que le hizo a Alejandro. Y acertó. ¿Se entendió? 🤔

AHORA SÍ, YA ME CALLO. En el capítulo anterior dimos un salto al pasado, ahora nos vamos a ir al futuro. Porque esta historia es así de impredecible. ¡¡DISFRUTEN Y COMENTEN MUUUUCHO!! Les adoro hasta reventar 🌹🌹🌹

Narrador omnisciente durante toda la historia

Tres meses más tarde...

Aquel era un lugar chapado a la antigua, con aspecto rústico y muebles de madera. La iluminación se mantenía tenue, a pesar de la presencia de los rayos de sol resplandecientes azotando las ventanas, el color apagado de la decoración lo hacía lucir acogedor y sombrío. Ya se encontraban a finales de mayo, y el calor del no tan lejano verano se hacía de notar. La ciudad neoyorkina se preparaba para recibir aquella estación del año con los brazos abiertos, al igual que Camila, que vestía ya unos pantalones vaqueros cortos, blusa de encaje blanca y sandalias pintorescas. Se había recogido el cabello en una coleta despreocupada, cero maquillaje decorando su rostro, y la piel más morena de lo normal. Tampoco es que como si contase con todo el tiempo libre del mundo, pero alguna escapadita a la playa sí que se auto regaló.

La latina observaba alrededor mordiéndose el labio, dispersa en su mundo paralelo y meditando acerca de si había pisado anteriormente aquel bar o no. Le parecía familiar.

- Buenas tardes, ¿Qué les sirvo? - se oyó de pronto.

La voz del camarero la despertó de sus pensamientos. Elevó la vista y se topó con un chico de apariencia joven, flacucho y con los ojos azul penetrante. Les sonreía a ambos con una mueca de anuncio, y esperaba impaciente con una libreta colgando de su mano izquierda:

- Café extra fuerte para mí - respondió su acompañante.

- Cerveza - añadió Camila una vez posaron sus ojos en ella - fría, por favor.

El camarero asintió provocando que el pequeño gorro que llevaba se tambalease en su cabeza, y aquello le causó gracia a la latina. ¿Acaso nadie les dijo que parecían auténticos estúpidos así vestidos?

- No te rías de él - le recriminó el chico una vez el otro desapareció - es su trabajo.

- No me reía de él, Leo - e hizo una pausa - me reía de su gorro.

- Ya, claro - y le enseñó la lengua burlón - ¿Cerveza? - añadió de pronto - ¿A estas horas?

Camila observó el reloj en su muñeca y apretó la expresión, porque sí, sus manecillas llevaban rotas desde hacía semanas, sin embargo, a ella parecía importarle una mierda. Se dio por vencida en cuanto el camarero reapareció con su pedido y volvió a regalarles una sonrisa de lo más tierna. La latina le dio un sorbo tan largo a la cerveza helada, que juraba que había alcanzado hasta el rincón más escondido de su cerebro. Madre mía, qué subidón.

- Oye - dijo Leo, suspirando - ¿Puedo saber cuán...

No pudo continuar, porque Camila estampó sus labios contra los de él en un acto inesperado. Leo al principio no reaccionó, hasta que se relajó ante el contacto y suavizó sus músculos para que la latina pudiera saborear sus labios con precisión. No duró mucho, apenas unos segundos, hasta que ambos se separaron en busca de aire y sonrieron como dos idiotas.

Sweet Hell II [Camren]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora