Capítulo 21

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Hoooola lindxs, ¿Cómo están? ¡Espero que genial! Juro por dios que no tienen idea de cuánto me reí con los comentarios del capítulo anterior... me dais la vida❤¿¿Por quién me toman?? ¿Tan retorcida creen que soy? Bueno, admito que razones no les faltan para pensarlo teniendo en cuenta la trayectoria de esta historia... pero oye, que sepáis que, por mucho que no hayan respondido, mi cabecita ya tiene todas las ideas en orden, y a lo mejor ahora me decido por llevar a cabo la dos opciones... ES BROMA, no me maten. No soy tan mala, ya lo veremos😊😊

Venga, os voy a hacer otra pregunta, esta vez dentro de los patrones normales. ¡Espero que respondan! Ahí va: ¿Si tuvieran que matar a... JAJAJAJA que no 😂😂😂

En serio... ya que habéis dado por hecho que voy a hacer alguna maldad, quiero saber qué es lo que tienen ustedes pensado para el final de esta historia. Sé que está lejos aún, pero seguro que ya habéis maquinado algo en la mente. Contadme lo que os gustaría 😍

Ahora, vamos a hacer un viaje al pasado, aún quedan incógnitas por responder, ¿no creen? 🤔🤔 Pues vamos a ello: ¡¡¡DISFRUTEN Y COMENTEN  MUUUUUCHO!!! Les adoro a más no poder 🌹🌹🌹


Narrador omnisciente durante toda la historia

Flashback del pasado, 10 meses antes...

Tecleaba en su Mac gris sin parar, con las pupilas enfocadas en cada milímetro de párrafo escrito, y sus cinco sentidos alerta. Para el resto de la humanidad podría ser fácil eso de apoyar el trasero detrás de un escritorio, y creer que el trabajo venía solo. Ser una Jauregui impregnaba su reputación de valor innato, sin embargo, lo que la gente desconocía, es que Lauren se dejó el pellejo para sacar adelante aquella compañía. Probablemente ahora alardeaba de contar con un par de millones en cada bolsillo, sí, pero esa despampanante cantidad de dinero no llegó solo. No llegó hasta ella por su sangre encontrarse sellada con aquel apellido, ni de coña. La mediana de la familia se pasó la mayor parte de los últimos años dedicando su coetáneo tiempo a nada más que mantener los números, el prestigio y el poder que se le otorgaba. Lauren merecía el trono al que le había ascendido en la sociedad, no es como si se lo hubiesen regalado meramente por ser una Jauregui. O al menos, eso quería pensar ella.

Suspiró y se desprendió de sus gafas de pasta para leer, apoyando ambos brazos sobre el cristal transparente y dejándose llevar por un instante. Con la reciente noticia de su boda, la prensa explotó en divagaciones confusas acerca del pasado de su futura esposa. Lauren se alegraba de que no fuesen capaces de realizar los mismos procesos mentales que ella. Que no fuesen capaces de caer en la cuenta, de que el apellido Cabello, no pasaba para nada desapercibido. Que la coincidencia de que justamente Camila, acabase trabajando detrás de aquella puerta como su secretaria, no podía deberse a las incongruencias del destino. Estaba segura de eso.

Se oyeron dos toques firmes en la puerta, así que elevó la vista y susurró un prominente:

- Adelante.

La abogaba hizo su aparición luciendo un vestido rojo ajustado hasta los tobillos, con el cabello moreno perfectamente peinado y los labios a juego con su look. Lauren la escaneó minuciosamente, para luego levantarse en un acto lento y servirse una taza de café:

- Si sigues viniendo así a trabajar – susurró dándole la espalda – tendré que comprar baberos a todos nuestros empleados.

Normani soltó una carcajada débil, y se atrevió por fin a tomar asiento resoplando:

- Cállate – se quejó – tendrías que ver cómo viene tu prometida – y señaló fuera – de hecho, me extraña no haberos encontrado en el despacho medio desnudas.

Sweet Hell II [Camren]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora