Capítulo 44

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Hoooola hola lindxs, ¿Cómo están? ¡Espero que genial! Aquí estoy de vuelta, perdónenme, pero es que me ha costado escribir este capítulo, es más largo que los anteriores 😊

No les hago esperar más...

4/6 para el final: ¡¡DISFRUTEN Y COMENTEN MUUUUUUCHO!! Les adoro 🌹🌹🌹


Narrador omnisciente durante toda la historia

Si existiera en el diccionario una palabra que englobara la generalización de sentimientos que constituyen un ataque de nervios, la foto de Camila aparecía impoluta junto a la definición. Era incapaz de mantenerse quieta. Movía los pies de un lado a otro, dando pequeños golpecitos en el suelo al ritmo que imponía su ansiedad desesperante. Se mordía los labios con agresividad, y pestañeaba más veces de las permitidas, incluso, podía sentir cómo le sudaban las manos, los latidos de su corazón bombeaban su pecho a toda prisa, y apenas podía tragar sin que una sensación de ahogamiento la inundase de imprevisto. Definitivamente iba a darle un puñetero infarto, eso, o se estaba muriendo, una de dos.

-          Tienes que relajarte.

Camila desvió la mirada hacia el lugar de donde provenía aquella voz, para luego soltar una carcajada rebosante de ironía:

-          Sí, claro – dijo entonces, con tono burlón – ahora me abro una cerveza y me despreocupo, total – se encogió de hombros – no es como si fueran a juzgar a Lauren por un puñetero asesinato, ¿no? Que no cunda el pánico.

Amelie no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa ante la notable exaltación de su amiga. Y no es como si ella se encontrase tranquila, sin embargo, había decidido adquirir el papel mediador. Si ella misma dejaba entrever sus propios miedos, probablemente ambas acabarían lanzándose desde lo alto de un rascacielos. Porque, de hecho, aquella sonrisa no era más que producida por los nervios que la reconcomían por dentro.

-          Tenemos que ser optimistas, hay que confiar en Normani.

-          En quien hay que confiar es en una panda de desconocidos que van a decidir el futuro de Lauren – negó con el vaivén de su cuello – dios... me va a dar algo.

En efecto. Un jurado sería quien tuviera la última palabra, y la única opción con la que contaban, era conseguir que creyesen que el desgraciado de Michael merecía aquel catastrófico final. Su única opción era hacerles ver que no le quedó más remedio que disparar, y que, para colmo, Lauren no era más que una victima de la asquerosa dictadura que su padre había instalado en aquella ciudad a lo largo de los años. Y mierda, Camila no podía parar de pensar en el hecho de que si no escuchaba la palabra "inocente" salir de la boca del juez, de seguro toda su terapia de los últimos meses se iría a freír puñetas, porque, seamos honestos, montaría toda una escena sin dudarlo.

-          Es la hora, entremos – se oyó de pronto.

Ambas elevaron la vista para toparse con una Normani de lo más elegante. Lucía un vestido largo color negro ajustado a sus estereotipadas curvas, además de unos tacones de infarto decorándole los pies. Su cabello oscuro al aire, y algunas pinceladas de escueto maquillaje perfeccionando su rostro. A su lado se encontraba Dinah, vistiendo también adecuada para la ocasión, y con una sonrisa de lo más natural plasmada en el rostro. ¿Es que acaso Camila era la única que sentía sus entrañas arder?

-          ¿Estás preparada? – preguntó la rubia.

¿Preparada? ¿Le estaba tomando el pelo? ¡Si le temblaba hasta el ombligo!

-          Vamos – dijo en cambio, poniéndose en pie – acabemos con esto de una vez.

Las cuatro amigas ingresaron en el juzgado a paso lento y con los nervios a flor de piel. El lugar le trajo a Camila recuerdos del pasado, como aquel momento exacto en que finalmente encarcelaron a Chris por asesinar a su padre. Y qué curiosa era la vida, que en cierta medida ahora el destino de su prometida se encontraba en manos de aquel idiota. Tampoco es que la declaración de Chris decidiera el veredicto del jurado propiamente, pero sí que podría influenciarles, y vaya que aquello a la latina le producía nauseas. No se fiaba de él en absoluto.

Sweet Hell II [Camren]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora