Capítulo 45

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-¡Buen día, Sogas! ¿Cómo están todos? Esperamos que hayan tenido un buen día, tarde, noche o mañana de donde sea que nos estén mirando. Para los que no nos conocen nosotros somos Dosogas y bienvenidos a una nueva aventura. El día de hoy lo comenzamos con Fedecole, hola Fedecole ¿qué hacen?- Era tan reconfortante para Federico volver a escuchar aquel saludo por parte de su mejor amigo. Casi dos meses sin escuchar aquella frase, sin duda había sido una eternidad para él. Se preguntaba si sus Sogas también lo habían extrañado.

-Estamos por ir al patio a jugar con Wolfi- Exclamó Nicole emocionada mientras empujaba a un sonriente Federico en su silla de ruedas. Sin duda aquella casa se veía demasiado diferente a la última vez que la vio. ¿Las flores estaban más coloridas? ¿El pasto más verde? ¿El cielo más azul? No lo sabía, había algo que lo hacía parecer diferente.

Quizás no le había dado tanta importancia a aquel insignificante patio antes.

Al salir, la pareja fue recibida por Sam y Wolfi, ladrándoles y moviendo animadamente sus colas antes las caricias de sus dueños.

Mathias decidió grabar aquel momento. La sonrisa dibujada en el rostro de su mejor amigo fue tan contagiosa que no pudo evitar sonreír también. Nicole le entregó una pelota y él se la tiraba a sus mascotas, los cuales no dudaban en correr tras ella, chocándose y peleándose en el camino, provocando que la risa de Federico aumentara.

Todo está mejorando.

Al percatarse que ya era tiempo de darle privacidad a la pareja, Mathias se dirige a la cocina, encontrándose a su hermosa novia, la cual ha dejado de disimular su embarazo y comenzó a comer todo lo que veía en el refrigerador.

-Hola, gordita hermosa- Le saludó con una sonrisa y un corto beso en la frente a su novia, pues ésta tenía manchas de helado por toda su boca. -Es increíble como te puedes ver hermosa aún en con estas fachas.

-No me mientas, es obvio que me veo como una vaca gorda- Escupe Agustina mientras le da otra bocanada a su cuchara con helado de chocolate. No quería comer tanto, le aterraba que su novio ya no quisiera tocarla como antes o sus seguidores dejaran de decirle lo linda que la veían solo por aumentar unos cuantos quilos, pero aquel niño o niña en su interior se lo estaba haciendo bastante difícil.

-Para mi te ves hermosa igual- Apaga la cámara y le quita el pote de helado y sin importarle su boca llena de helado le da un dulce beso, robándole una sonrisa a mitad del beso.

-¿Te he dicho que te amo?- Murmura una vez sus labios se separaron y unieron sus frentes.

-Últimamente no- Susurra con un puchero formándose en sus labios.

-Te amo, tonto.

***

La pelota volaba por los aires y era recibida por unos dientes sucios y ensalivados. Federico se sentía realmente feliz de poder jugar con sus mascotas de nuevo, pero no podía dejar de sentirse algo tenso al no sentir las pequeñas garritas de Wolfi en sus piernas cuando dejaba la pelota sobre su regazo, o cuando Sam dejaba la pelota en el piso y debía de esperar a que su novia se la alcanzara para no caerse de su silla. Sabía que era cuestión de tiempo para "acostumbrarse" a su nueva vida, pero también sabía que durante aquel tiempo la pasaría bastante mal.

-Hey ¿ya te cansaste?- Le pregunta Nicole cargando a Carlos en sus brazos.

-La verdad es que si ¿vamos a acostarnos un rato?- Ofrece Federico tirando la pelota al suelo, provocando que Wolfi y Sam comiencen a jugar juntos.

-Son las cinco de la tarde, estás hecho un viejo- Deja a Carlos en el suelo y se acerca a su novio, plantándole un dulce beso en la mejilla para después comenzar a empujar la silla hacia el interior de la casa. -¿Quieres que te prepare algo para comer?

Ojos que no ven|| FedecoleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora