Federico ya se encontraba cambiado y listo para salir, la realidad era que no tenía ganar de ir a esos estudios nuevamente, es más, le parecía una broma que lo llamen para participar de él tras haber ido para declararle su amor a Nicole. Tras haber avisado a Mathi que no estaría en todo el día salió a la calle y se detuvo a pedir un uber.
Luego de unos quince minutos llegó un auto y se detuvo frente a él, una extraña sensación lo invadió al no ver las ventanillas abiertas del uber, pues siempre dejan la ventanilla del copiloto abierta; un poco desconfiado ingresó al auto y le indicó al chofer la dirección a la que debía dirigirse.
Otra cosa que le resultó extraña es que el señor que conducía no le de charla, si en algo se caracterizaban los choferes mexicanos, era en hablar con los pasajeros para hacer más llevadero el viaje. Ignoró sus pensamientos y se colocó los auriculares y cerró sus ojos.
Nicole no dejaba de caminar de un lado al otro de la habitación, se encontraba en bata y con la ropa tendida en la cama, los nervios comenzaron a jugarle en contra, haciendo que su estómago se contraiga.
-Chama, quédate quieta que me mareas- Dijo Pedro sentado en su cama, mientras observaba a su mejor amiga morderse las uñas.
-Pedro, no se por qué hice eso, fui una idiota al acceder a ir de nuevo a ese programa- La morocha se sienta de golpe en la cama, haciendo sobresaltar a su amigo. -¿Y si se enoja? ¿Qué tal si se arrepiente a último momento y decide no ir? ¿Y si cree que es una broma? ¿Qué tal si ya sabe que soy yo? ¿Y si me dice que no?- Sus preguntas fueron interrumpidas por un golpe en la cabeza de parte de Pedro.
-A ver, niña estúpida. Federico es un chico grande, tiene 20 años, él ya sabe que si no va le arruina el programa a la Politti esa; segundo él no es tan inteligente como para descubrir que eres tu la que lo llama porque supuestamente tu lo dejaste; tercero, si te dice que no tu recoges tu orgullo y te lo guardas, si él no es el indicado es porque alguien mejor te espera- Las palabras de Pedro le dolían, ella sabía que la posibilidad de que Federico le dijera que no era muy probable y también sabía que Federico se iba a molestar por haberlo citado en ese programa luego de haber sido él el que la citó primero a ella, lo que no sabía era cómo iba a ser su reacción y eso le preocupaba más de lo que todos creían.
-Soy una... soy una idiota- Se lanzó sobre su mejor amigo y lo abrazó con fuerza, intentando que de esa forma las lágrimas se retengan y no arruinen el maquillaje que tanto le costó hacerse. -No debí dejarlo, no lo culparía si me dice que no.
O quizás no debió citarlo públicamente.
Al abrir los ojos, el morocho se encontró con una calle que no conocía, lentamente se quitó los auriculares y comenzó a mirar en todas direcciones.
-Disculpa, pero tengo entendido que para acá no queda el estudio- Se incorporó en su asiento y miró a su chofer, éste no le dirigió la mirada, solo gruñó y siguió su vista al frente. Luego de unos minutos éste por fin habló.
-La calle estaba cortada- Frenó en seco, haciendo que Fede casi golpee su cara con el asiento de adelante, un auto pasó a gran velocidad por al frente de nosotros, el chofer sacó su cabeza por la ventana y comenzó a insultar. -¡Idiota!- Golpeó el volante y aceleró, en dirección a donde el auto se fue.
-Flaco yo tengo que ir a un lugar- El morocho comienza a desesperarse y se contrae en su asiento, apretando la manija de la puerta con fuerza, mientras que con la otra mano se pone el cinturón de seguridad.
-Si- El hombre mayor se da vuelta, mirándolo con una sonrisa perversa. -Al infierno- Y abrió la puerta del piloto y se tiró del auto, que al instante comenzó a perder estabilidad y se tambaleó de un lado a otro. Federico, torpemente intentó quitarse el cinturón y tomar el volante, pero la desesperación y el miedo fueron más fuertes y no logró frenar a tiempo, estrellándose contra un auto que estaba esperando a que el semáforo le indicara que podía pasa. El golpe no fue tan brusco como se imaginó. Lo que no esperaba, era que el auto de atrás tampoco frenara.
Nicole ya se encontraba afuera del gran edificio que tantos recuerdos le trajo, recuerda que por los nervios que sentía vomitó detrás de unos arbustos o cuando estuvo 15 minutos intentando abrir la puerta y es vez de tirar de ella la estaba empujando.
-Tu puedes, chama, no tengas miedo- La tomó de los hombros La Jose, la preocupación en sus ojos era notoria, pero no quería que la morocha se pusiera más nerviosa de lo que ya estaba y se arrepintiera.
-Sucede que tengo...- Su excusa fue interrumpida al ver una ambulancia por detrás de La Jose, dirigiéndose a toda velocidad hacia alguna parte. La sensación de que algo no estaba bien le carcomía la cabeza y no le permitía ingresar al edificio. -Préstame tu teléfono- Ordenó.
-¿Para que?
-Préstame tu teléfono- Dijo un poco más exaltada. Los nervios que sentía no le permitieron pensar que su celular descansaba tranquilamente en el bolsillo de su pantalón.
Al recibir el celular de su amigo marcó el número de Federico, pero éste no contestaba, asustando más a Nicole.
-¡No contesta!- Tiró el celular al suelo y comenzó a correr hacia donde había visto que se dirigía la ambulancia, las lágrimas comenzaron a salir y la joven no hacía nada para quitarlas de su campo de visión, su cabello se metía a su boca o tapaba sus ojos y tampoco los quitaba, la necesidad de saber por qué su ex novio no respondía era su prioridad. Tras unas diez cuadras en las que no paró a respirar, se encontró con una escena que no creyó ver en toda su vida.
Lentamente se acercó para tener una mejor visión de lo que ocurría, llevando una mano a su boca para ahogar un grito. Tres autos se encontraban chocados entre sí, un charco de sangre chorreaba del auto del medio, que se había llevado la mejor parte, a llevar su vista a la derecha se encontró con una enfermera curando a un chico que se encontraba tendido en el piso y rápidamente reconoció los zapato louis vuitton de su ex novio.
Corrió hacia esa dirección, pero unos brazos la rodearon e impidieron que diera un paso más. Volteó y se encontró con un enfermero un poco mayor, quien la miraba con los ojos llorosos.
-No puedo dejarte pasar- Nicole comenzó a forcejear nuevamente y el hombre la levantó y se la llevó a una zona en la que no estaban trabajando los policías ni los médicos.
-¿¡Qué ocurrió!?- Gritó la joven una vez los brazos del hombre dejaron de sujetarla.
-El del auto del medio no frenó y provocó el choque. No puedo decirte mucho en realidad- Nicole volvió a llorar y el hombre no supo qué más decirle, ella se acercó a él y con un poco de duda lo abrazó.
-¿Él... está..- No pudo terminar la frase, tampoco quería escuchar la respuesta.
-Está grave, sufrió un gran golpe en la parte trasera de su cabeza.
-Quiero verlo- Volteó a ver en dirección a donde se encontraba Federico con la enfermera pero no había nadie allí.
-Ahora lo van a llevar de urgencia al hospital, no creo que lo puedas ver- El hombre la tomó de los hombros y la miró. -Pero puedo llevarte hasta el hospital si así lo deseas- Ella sorbió su nariz y asintió, para luego dirigirse al patrullero y sentarse en el asiento trasero.
Y lloró. Lloró sintiéndose culpable, odiándose a si misma por haber llamado a ese estúpido programa para pasar un poco más de tiempo con su ex novio porque no se animaba a verlo a la cara. Deseó tantas veces ser ella la que esté pasando esa situación, ser ella la que haya sentido ese dolor y ser ella la que pelee por su vida.
Ella deseó estar en el lugar de su ex novio.
¡NO ME MATEN! ;-; perdón por no haber subido nada estos días, pero desde este lunes me dedico a ir a la mañana a la escuela y a dormir por la tarde ;-; hoy no pensaba subir nada porque.. JUEGA BOCA LOCO ahre, pero weno tenía ganas de escribir antes que empiece el partido xD
Mañana o el viernes subo un capítulo nuevo :v
¡GRACIAS POR LAS 3K! :D LOS AMO MIS MUGROSOS :3 (si, no sabía cómo decirles y se me ocurrió eso xD pero va con amor) weno me fui
HOY GANA BOCA LOCO NO ME IMPORTA NADA ASDAFSDA
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Ojos que no ven|| Fedecole
FanfictionFederico Vigevani dice estar enamorado de Nicole García. Un día un nuevo programa de televisión capta la atención del joven de 20 años, "Ojos que no ven", un programa en el que una persona se le puede declarar a otra después de una serie de juegos...
