Capítulo 23

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En el viaje de regreso a casa reinaba un silencio tortuoso, Nicole miraba sus brazos y sus piernas, sintiéndolas cada vez más pesadas, Federico al verla nota que de sus ojos pequeñas gotas amenazan con salir. Frente a ellos, Mathias y Agustina comían de su paquete de papas fritas, y Nicole miraba el contenido con asco, sintiendo que con solo mirarlo aumentaría su peso.

Al entrar a la casa Nicole sube rápidamente las escaleras y se encirra en la habitación que comparte con su novio, le dolía el no poder explicarle a Federico que era lo que le ocurría, le dolía ver la expresión de tristeza que mostraban los ojos de su novio al no querer confesarle lo que en realidad le ocurría, pero su mente le decía que lo mejor era guardarse su tristeza para que él continuara a su lado.

-¿Puedo pasar?- La voz de Agus se escuchó del otro lado de la puerta.

-Adelante- Nicole observaba cada paso que daba su amiga, y le envidiaba, envidiaba como su cuerpo se movía a medida que avanzaba. No la odiaba, porque a pesar de ser hermosa nunca intentó pasar por sobre los demás, a demás de ser la persona más maldítamente buena del mundo.

-¿Qué ocurrió con Sky hoy?- Pregunta preocupada, arrodillándose frente a ella y tomando sus manos.

-Nada, solo... charlamos de un tema sensible- Agacha la cabeza, intentando retener las lágrimas.

-Sabes que cuentas conmigo para todo ¿no?- Se levantó y la rodeó con sus brazos, permitiéndole desahogarse de la forma que desee, Nicole lloró. Lloró todo lo que no lloró cuando tenía 16 años, lloró todo lo que no lloró cuando su primer amor la rechazó. Agustina estaba ahí, ella nunca sería como Penny, ella nunca diría cosas despectivas sobre ella, ella nunca le daría la espalda y lloró por eso también, lloró porque ella quiere ser como Agustina, una hermosa chica con el corazón más noble que haya existido.

Si tan solo se diera cuenta de lo especial.

-Gracias- Susurra para después separarse de ella, dedicándole una hermosa sonrisa. -De verdad que no estoy preparada para hablar de esto ¿si? Te prometo que lo hablaremos cuando esté lista- Agustina le sonríe, indicándole que ella estará ahí cuando necesite desahogarse, para después retiratse al escuchar la voz de Federico.

-¿Puedo pasar?- Se asoma por la puerta, con sus labios formando una línea recta mientras que sud manos se encuentran ocupadas, sosteniendo un plato con un sandwich de jamón y queso. -Supuse que tendrías habre y... como no se cocinar- Sonrió nervioso.

-Gracias- Nicole intenta sonreírle, pero no logra disimular su desagrado al ver la comida que le trajo su novio. A ella le encanta esa comida, por lo que Federico no deja pasar su expresión.

-Escuché... escuché lo que hablaste con Agustina- Comenta sentándose a su lado dubitativo. -Quisiera que cuando estés lista también puedas hablar conmigo sobre lo que pasó hoy con Sky.

-¿Tu me quieres?- Evade su comentario, dejándo el sandwich, aún sin probar a un lado.

-¿Por qué preguntas eso? Claro que te quiero- Le mira extrañado, casi dolido al sentir que ella no aprecia del todo lo que él hace por ella.

-Aún si yo no tuviera este aspecto ¿Me querrías?- Insiste Nicole, intentando sentirse querida.

-No entiendo por qué estas preguntándome esto- Sonó molesto. -Sabes que yo te quiero y te querré seas como seas, no me enamoré por tu aspecto, me enamoré de tu carisma, de tu personalidad, de tu presencia, me enamoré de la Nicole interior.

-¿Serías capaz de dejarme solo por no querer... no querer...- Las lágrimas se hicieron incontenibles, por lo que Nicole se tapó su rostro con las manos y se tiró hacia el frente, chocando con el pecho de Federico, el cual la rodeó con sus brazos y comenzó a acariciar su espalda, brindándole esa seguridad que ella tanto necesitaba.

-No sería capaz de dejarte nunca- Susurró y besó su frente. -¿Acaso eso es lo que te dijo Sky?- Se separó de mi y me tomó por los hombros, mirándome con los ojos entrecerrados. -Nicole ¿ella te maltrató?

-No- Dice tajante, volviendo a mirar hacia abajo.

-Necesito que me mires a los ojos y me digas la verdad... ¿Sky te dijo que yo te dejaría?- Nicole levanta la mirada, estrujando su corazón al verlo a los ojos y seguir con esa mentira que le partía por dentro.

-No.

-¿Qué era lo que ibas a preguntarme?

-Nada, no es importante- Voltea su vista hacia otro lado, intentando evitar su mirada.

-Nicole, mírame- Llevó sus manos a las mejillas de Nicole, obligándole a mirarlo. - ¿Recuerdas nuestra promesa? ¿Recuerdas que nos habíamos prometido no ocultarnos nada? Yo te prometí no ocultarte las cosas que me pasaran, prometí hablar contigo si tenía una duda respecto a algo que nos concierne a los dos... ¿Y tu?- Pregunta molesto, sus ojos comienzan a picar, mientras que un nudo comienza a formarse en su garganta. No estaba molesto. Dios ¡Él no lo estaba! Solo deseaba tener una relación normal como cualquier persona ¿era eso mucho pedir?

-Te aseguro que estoy bien, así como yo confío en que no me ocultarás nada, tú confía en mi y créeme cuando te digo que no me pasó nada con Sky- Susurra mientras acaricia su mejilla. Federico intentaba entenderla realmente, pero sus ojos no transmitían nada, por lo que agachó la cabeza rápidamente mientras se negaba a dejar este tema así como si nada.

-Estás bien- Se levantó, sin embargo no pudo evitar voltear a verla. -Tienes que saber esto, no dejes que nadie nunca te diga que tu eres menos que el resto. Eres una increíble persona que se merece todo el bien en este mundo y que, si pudiera, te lo daría. Si alguna vez alguien intenta hacerte daño con mil palabras hirientes respecto a ti, demuéstrale que tienes mil y un virtudes para ser mucho mejor que esa persona- Se agacha a su altura, tomándola de la barbilla para que lo mirara. -Y recuerda que para mi eres la persona más especial que existe. Nada cambiará eso- Y le sonríe para después comenzar a alejarse.

-Y si... si yo no accediera a... a dar ese paso contigo...¿Serías capaz de dejarme?- Agacha la cabeza, esperando la peor respuesta. Al no escuchar nada, ni una risa ni un suspiro, levanta la mirada, él se encontraba con la mano en el picaporte, su semblante serio, una lágrima recorrió su mejilla y rápidamente se dirigió a ella, tomándola entre sus brazos para juntar sus labios con los de ella.

Su desesperado beso dejó atontada a Nicole, la cual correspondió unos segundos después. Federico intentaba transmitirle, tras ese beso, que nada se interpondría entre ellos, que nada lograría que él llegue a odiarla o provocara que se molestara con ella.

Al separarse juntan sus frentes, agitados por ese beso.

-Nunca, en los 20 años que tengo de vida, se me pasó por la cabeza dejar a una chica solo porque no quiere acostarse conmigo, yo no buscaba eso contigo, Nicole. Yo de verdad te quiero y no quiero estropear lo que tenemos solo porque no te sientes segura de avanzar a algo más. Yo puedo esperarte, Nick. Yo voy a esperar lo que haga falta. No haremos nada que no quieras- Volvió a besarle, esta vez siendo más dulce y se separó. -Al igual que voy a esperar para que me digas lo que te ocurrió hoy- Y comenzó a caminar hasta la puerta, no volteó a verle, no dijo absolutamente nada, solo cruzó la puerta y se fue.

Federico cierra la puerta detrás de él, golpeando la pared con su puño. No estaba molesto con Nicole, él sabía que algo había ocurrido para que ella de repente dudara de si, después de tener relaciones, él la dejaría o seguirían estando juntos.

-Tonterías- Susurra con ira, dirigiéndose a la planta baja de la casa, marcando el número de la única persona que quizás podría decirle lo que le ocurre a Nicole.

Ojos que no ven|| FedecoleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora