Capítulo 44

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Despertar para Federico no habia sido tan extraño para él nunca. Estiró sus brazos, devolviéndolos luego a la cintura de Nicole, la cual estaba despierta observandolo hace unos cuantos minutos. Quiso estirar sus piernas, pero no logró concretar su acto, logrando preocupar a Nicole.
El golpe de la puerta salvó a Nicole de ese incómodo momento, al grito de <pase> Mathias entra a la habitación.

-Hola, chicos- Los saluda con una sonrisa. -Quería preguntarte si quieres que te ayude para ir al baño... tu sabes... No creo que Nicole pueda hacer tanta fuerza y... no lo se- Rascó con timidez detrás de su nuca sintiéndose demasiado desanimado por la expresión de su mejor amigo. ¿A caso estaba haciendo sentir peor a su amigo? Claro que si. Pero también era consciente de que, por si solo, Federico no podría hacer las actividades cotidianas de siempre. Bajas las escaleras por ejemplo.

-¿No tienes que ir al gimnasio ahora?- Cuestionó sin ninguna expresión en el rostro, logrando hacer sentir peor a Mathias.

-Si, pero... quería saber si necesitabas algo.

-Estoy perfectamente bien, Mathias. Si necesito algo puedo hacerlo por mis propios medios- Escupió con recelo sin medir el tono de voz con el que le hablaba a su mejor amigo. Lo peor de todo era que él no estaba molesto por la atención que le estaba brindando, ¡todo lo contrario!, estaba molesto consigo mismo al sentirse un completo inútil, una carga para sus amigos y su novia.

-Yo lo ayudaré en lo que pueda, puedes irte tranquilo- Intervino Nicole al ver la cara de decepción de Mathias.

-Claro. Nos vemos, chicos- Intentó sonreír para ellos y antes de salir de la habitación le dio una última ojeada a Federico, el cual lo miró con arrepentimiento en los ojos, pero era demasiado orgulloso como para dar su brazo a torcer; por lo que salió, dejando a la pareja sola.

-Soy un idiota- Suspiró llevando sus manos a su cara para suspirar pesadamente. ¿Habría sido muy brusco con su mejor amigo? Él solo intentaba ayudarlo, pero también debía entender que a él le dolía toda esta situación, de ser el mejor jugando basketball a ser un pobre inválido le dolía, el no poder ni siquiera ir al baño sin ayuda le dolía. Es cuestión de tiempo para que logre acostumbrarse a su nueva vida.

-No te mortifiques, es normal que te sientas frustrado. Mathi, Agus, yo, todos te entendemos y estamos aquí para apoyarte- Apoyó su cabeza en el hueco del cuello de su novio, aspirando su aroma, deseando poder estar en esa posición una eternidad.

-Gracias. Aunque debería de cuidar mis palabras y mejorar mi humor. No me conviene- Sonríe acariciando su pelo, era tan suave y sedoso que llevó una mano a su propio pelo, sintiéndolo grasoso y sucio y se cuestionó el haberlo echado a su mejor amigo antes de pedirle que le de una ducha.
¿Haría bien en preguntarle a su novia? ¿Sería muy desubicado de su parte? Si bien Nicole era su novia y dijo que haría cualquier cosa por él, sabía que se sentiría algo incómoda al verlo de esa forma ¡Él mismo se estaba sintiendo incómodo con tan solo imaginarlo!

-¿Qué te ocurre?- Pregunta algo adormilada Nicole.

-¿Quieres que sea directo?- Interroga con una sonrisa nerviosa. Al verla asentir suspira y suelta las palabras lo más rápido posible. -No recuerdo la última vez que me bañé.

-¡Federico!- Exclama Nicole levantándose de golpe. -Ven, te ayudo a ducharte- Lleva la silla de ruedas hacia la cama y extiende sus manos para ayudarlo a pasarse hacia su silla.

-Pero... ¿No te resulta incómodo? O sea, nunca me has visto... de esa forma- Susurra nervioso. En realidad era cierto, Nicole se estaba muriendo de nervios al pensar que vería de esa forma a su novio, pero ellos no haría nada, solo se iba a duchar. Tampoco iba a privarse de verlo así; miles de veces, aunque le avergüence reconocerlo, se había imaginado verlo desnudo.

Ojos que no ven|| FedecoleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora