II

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Llegué a la escuela quince minutos tarde, como han de esperárselo. Diría que fue vergonzoso, porque lo fue, pero la verdad es que la Sra. Collins ya se lo esperaba.

El resto de la mañana de aquel martes se pasó como la de cualquier otro día. Cuando sonó la campana, primero que nada, fui corriendo al baño para vaciar mi vejiga de ardilla y enseguida me dirigí al comedor de la escuela. Allí me estaban esperando mis amigos Julie y Logan, sentados en la mesa del fondo. Logan y yo nos conocíamos desde que teníamos cuatro porque nuestras mamás se hicieron muy amigas, y Julie se nos había acercado cuando llegó a la ciudad hacía cuatro años.

Me serví los frijoles verdes repugnantes que tocaban ese día y me fui a sentar con ellos.

—Pensaba que te conocía, Ella —dijo Logan cuando me senté—, pero no fue hasta que te pusiste esa falda esta mañana que te conocí por completo.

—Logan, vete a follar una vaca —le respondí. Ni siquiera era el tipo de chica que dice groserías, apenas susurraba "mierda" cuando la situación estaba verdaderamente mal, pero, como ya se habrán dado cuenta, ese no era mi día.

—Ni siquiera las vacas le dan bola, Ella —agregó Julie.

—Wow, wow, wow, ¿por qué tanta agresión? —Fulminé a Logan con la mirada como nunca lo había hecho en mi vida, haciendo así que mirara a Julie en lugar de a mí—. En fin, ¿qué tal su día?

—Adivina —le dije con una sonrisa forzada.

—Bueno, por lo visto no conociste al amor de tu vida —respondió Logan. Al ver mi mirada perdida y procesar mi silencio ambos abrieron los ojos como platos.

—¡Si me dices que le hablaste a Alexander Blumenberg te beso los pies en este instante! —exclamó Julie.

—¿Desde cuándo Alexander Blumenberg es el amor de mi vida? —pregunté dejando de lado el que supiera que tanto Julie como Logan sabían acerca de mi cuenta en instagram.

—Nunca has dicho que es el amor de tu vida pero sí has admitido más de una vez que quieres que sea él quien te desflore. —En ese momento me di cuenta de que todos a nuestro alrededor acababan de escuchar a Julie y nos estaban observando con sonrisas maliciosas. No pude evitar estampar mi frente contra la mesa como muestra de disgusto.

—Con que quieres que te desfloren, ¿no es así, Isabella? —dijo Christopher, el novio de Julie, cuando se sentó a su costado en nuestra mesa. Tanto a Logan como a mí nos desagradaba Christopher por lo molesto que era, pero sabíamos que Julie no iba a terminar con él en ningún momento próximo. Por consiguiente, rara vez expresábamos nuestro desagrado con el fin de evitar peleas inservibles—. Tal vez no pueda conseguirte a un Alexander Blumenberg, pero estoy seguro de que varios de mis amigos estarían dispuestos a ayudarte con eso.

—Julie, ¿cómo es que él también sabe acerca de Alexander Blumenberg? —le pregunté a mi amiga.

—No eres exactamente disimulada, que digamos... —me respondió mientras Christopher le daba besos en el hombro.

Logan y yo intercambiamos una mirada de disgusto y enseguida estampé mi cara contra la mesa por segunda vez consecutiva.

—De hecho, te dejará de molestar que lo sepa cuando... —comenzó a hablar Christopher, pero Logan lo interrumpió.

—Estabas a punto de contarnos algo, Ella, acerca de tu encuentro con el amor de tu vida. Perdón, quise decir, tu encuentro con el tipo que te desflorará.

—Pff... No me encontré con Alexander. Quiero decir, sí lo vi cuando estaba pasando al frente de la escuela pero no hablé con él ni nada por el estilo. Fue su hermano el que se acercó a hablarme.

Al otro lado de la calleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora