"Esta noche íras con el Sultan''
-¡Señoritas!.-todas en el Harem nos observaron- mañana por la mañana Hatice se mudara.- la mayoría nos miro extrañadas.
-¿A qué se refiere Kilzar Aga?.
-Me refiero a que Hatice íra esta noche a los aposentos de nuestro Sultan.- rió con sorna
Las muchachas dirigieron su atención a mi, algunas con felicidad, otras con indiferencia y otras con odio entre esas miradas de odio se encontraba la de Keung, de seguro está se encontraba maldiciéndome, Irma levantó su voz ofreciéndose a ayudarme a prepararme a lo que Mohamed Aga aceptó y escogió a otras dos chicas griegas para ayudarme.
Rápidamente se acercaron y me condujeron al Hamman donde rápidamente me desvistieron y comenzaron a bañarme y yo aún seguía conmocionada con la noticia. Iría hoy con el Sultán y pasaría la noche con él en su cama. Le entregaría esa misma noche mi virginidad, no quería y no quería estaba dispuesta a hacer una escena al entrar al camino dorado para no ir. Me negaba rotundamente a eso.
-T/N te dije que serías la primera favorita, no te lo dije- chilló emocionada Irma mientras me enjabonaba el pelo.
-Creo que te debo reconocerlo Irma eres una profeta - le sonreí con delicadeza.
La primera muchacha de cabellos negro me arrojaba agua al cuerpo, la segunda de pelo rojo me tallaba el cuerpo y Irma me tallaba el cabello.
-Debes tranquilizarte T/N esta es tú noche, mañana por la mañana serás una favorita, posiblemente Keung este haciendo una rabieta.
-Sabes cual es mi opinión en todo esto Irma-le dije en Italiano para que no me escucharan las otras- No quiero ir a los aposentos del Sultan Irma, no quiero.
-No desperdicies esta oportunidad T/N, piénsalo pasaras esta noche y si no le gusta no te volverá a llamar y listo.-me arrójo agua limpiando todo rastro de jabonadura.-Vamos.
(...)
Mi corazón comenzó a latir al momento de llegar al camino dorado el cual no tenia por nada ese nombre , estaba hecho de oro por completo y decorado con bellas joyas que muchas darían por usar. Y allí estaba yo caminando para mi gusto un lento y tortuosa caminata luciendo un bello vestido rojo con unos detalles en oro a un costado se alzaba la tela del vestido mientras que en la espalda con un cosido hermosa en hilo de oro y diamantes pequeños, mientras que mi pelo fue recogido en un moño y decorado con una tiara.
Los nervios me carcomían y el miedo había dominado junto con los nervios mi cuerpo.
-Hatice, ¿Me escuchas?- pregunto Mohamed Aga-Hatice!
-Lo siento Aga, estoy nerviosa- baje la mirada y por primera vez en todo estaba temblando.
-Hatice-las manos de Feriha Kalfa se posaron en mis hombros- tranquilízate todo ira bien.- me regalo una bella sonrisa que logro calmarme.
-Bien,- Kilzar Aga me miro y seguimos andando- al entrar mantén la mirada abajo, no lo mires, no hables, bosteces, rías o alces la voz. Agáchate y besa su doblallido, se cortes es el Sultán.-me miro-Entendiste?
-Si, se como comportarme.
-Que Alah te acompañe y que pronto nos des un Shezade Hatun.
Después de ello no volví a hablar en todo lo que quedaba de trayecto, no por miedo sino que no había de que hablar.
Al llegar frente a la puerta que era custodiada por dos guardias que con la mirada baja abrieron las puertas dándome el paso.
Querido Omar, hermano mío donde sea que estés ayúdame, sálvame de este horrible destino. Hermano ayúdame a pasar de esto, que todo pase rápido y que el Sultan no se fije en mi.
Al entrar baje mi cabeza y me reverencie, el Sultan estaba frente a mi y hice lo que Kilzar Aga me dijo; me acerque y me arrodille tomando entre mis temblorosas manos el dobladillo de sus ropas y lo besé, bajo su mano hasta mi barbilla la cual tomo con delicadeza y me hizo levantarme, su tacto tan tibio y sus manos eran algo ásperas, sentía su respiración chocar contra mi frente no me atrevía a verlo y si quisiera hacerlo necesitaba su permiso. El silencio y nuestras respiraciones era lo único que escuchaba, tenia miedo ¿Y si no era de su agrado? Aunque no es que me importase mucho.
-Alza tú rostro, mírame- ordeno de pronto con su profunda voz.
Alze mi mirada y contemple al Sultan Mehmed IV, era un hombre guapo alto, de pelo y barba rubio, tez blanca y unos ojos color azul claro como el cielo. Un hombre sin duda alguna atractivo a primera vista.
-¿Cómo te llamas?-pregunto el hombre por el que todas en el Harem desean pasar una noche con él.
-Me llamo Hatice, majestad.-hable desviando un poco la mirada.
-¿Hatice?- asentí al oír que dudaba por mi nombre- Hatice, bella Hatice no tengas miedo nada malo pasara- lo mire al notar como acariciaba con ternura mi mejilla y no pude evitar sonrojarme al escucharlo decirme "bella". Él me aseguraba que nada malo me pasaría pero... Para mi esto era malo.
-Mi Sultan no me prometa que nada malo pasara, porque se que esto no es malo soy una esclava y usted es mi Sultan, soy suya.-lo mire y él sonrío.
-Supongo que también va para mí , eres la primera en pisar esto aposentos siendo yo Sultán-me tomo delicadamente de las manos sin apartar nuestras miradas me condujo a la gran cama que ya hacia en el centro de la habitación, al sentarnos en la cama el acunó mi rostro entre sus manos y se acerco a mi rostro al borde de que nuestros labios se rozaban, yo con mi corazón golpeando mi pecho y mi sangre en las mejillas por los nervios, él me pregunto en un murmullo audible solo para mi- ¿Puedo besarte?.
-.... Si.
Me beso con delicadeza mientras nos acomodábamos mejor en la cama.
Esa noche fue totalmente diferente a lo que yo imagine, Mehmed me trato con delicadeza y dulzura como si en cualquier momento me fuese a romper, todo fue calmado, teníamos todo el tiempo del mundo y aprovecho todo para hacerme sentir cómoda . Esa noche en esa habitación y entre esa sabanas de seda, Mehmed y yo nos fundimos en uno y algo surgió entre nosotros un sentimiento llamado Amor.
Pero el sentimiento no era resiprocuo.
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SULTANA 👑
HistoryczneUna sultana es la mujer de un Sultán y por lo tanto la mujer mas poderosa del mundo, oh bueno solo si no lo compartes con otras sultanas, aunque las reglas dictan que la primera Sultana es la mas querida aun mas si das a luz a un príncipe. Aunque e...
