"¿Y si la única manera de no sentirse mal es dejar de sentir para siempre?"
Patrick Wallace aparenta tenerlo todo... Es divertido, carismático, todo un galán con las mujeres; ademas de que su padre es uno de los empresarios mas reconocidos mundialme...
Abro la puerta y entró al loft que comparto con Ian desde hace cuatro años.
Veo a nuestros dos gatos, Piolín y Jerry. Ricitos tiene un gusto raro para elegir nombres.
Dejo las valijas a un costado del sillón y me dirijo a la cocina.
- ¡Sorpresa! - oigo que dicen y me saltan encima.
- Pero por todos los cielos. - digo con el corazón acelerado. Miro a la persona responsable. - ¿¡Es que quieres matarme!?
- Puede que al principio, pero después de cinco años no lo creo, ya te tolero. - dice Megan.
- ¿¡Que demonios haces aquí!? - digo y voy hacia la heladera.
- ¿Acaso esa es forma de tratar a la persona que mantuvo vivos a tus gatos?
- ¿Que? - digo confundido. - Ryan era el encargado. - saco una botella de agua y tomo de ella, siento como si hubiera corrido un maratón de lo agitado.
- ¿Enserio le encargarías la vida de algún ser vivo a Ryan?
- Era la única opción. Carter y Joe siguen de vacaciones, y se supone que tu vives en San Francisco.
- Si, bueno, acá estoy. - dice y se sienta en la banqueta alta. La observo por unos segundos. - ¿Por que me miras así?
- Estoy tratando de meterme en tu cabeza, pero necesitaria una ingeniería, un doctorado, un cuerno de unicornio y la ubicación exacta de Narnia. Así que vas a tener que decirme que te sucede.
- No me sucede nada. - dice.
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- Anda, no me hagas rogarte.
Suspira. - Se donde esta. - dice.
- ¿Quien? - pregunto confundido, sin entender.
- Ella...
Me atraganto con el agua, comienzo a toser. - ¿Co...? - comienzo a decir pero no termino la oración.
- Me hice de un amigo que trabaja en servicios sociales. Le dije que era para una investigación y me dio los datos de quienes la adoptaron.
- Entre paréntesis, te lo follaste.
- No importa, el punto es que se donde esta. - dice con una sonrisa.
- ¿Ya fuiste a verla? - pregunto.
- No. Me subo al auto y lo enciendo, pero cuando tengo que apretar el acelerador no puedo, y termino bajando. - hace una pausa. - Esperaba por ti, para ser honesta.
- ¿Ian sabe?
- No. - dice firme. - Y no puedes decirle, júralo Patrick.
- Megan....
- Por favor, no me dejara hacerlo. Ya sabes como es de racional y todo eso... Dirá "te lo dije, ahora tienes que dejarla en paz". - sus ojos se llenan de lágrimas. - Pero no puedo. No hay un día que no piense en ella, en como es, si se parece a mi, a que le gusta jugar, que mira de dibujitos. Necesito verla.