45: "Sarah"

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Abro la puerta y entró al loft que comparto con Ian desde hace cuatro años.

Veo a nuestros dos gatos, Piolín y Jerry. Ricitos tiene un gusto raro para elegir nombres. 

Dejo las valijas a un costado del sillón y me dirijo a la cocina. 

- ¡Sorpresa! - oigo que dicen y me saltan encima. 

- Pero por todos los cielos. - digo con el corazón acelerado. Miro a la persona responsable. - ¿¡Es que quieres matarme!?

- Puede que al principio, pero después de cinco años no lo creo, ya te tolero. - dice Megan.

- ¿¡Que demonios haces aquí!? - digo y voy hacia la heladera. 

- ¿Acaso esa es forma de tratar a la persona que mantuvo vivos a tus gatos? 

- ¿Que? - digo confundido. - Ryan era el encargado. - saco una botella de agua y tomo de ella, siento como si hubiera corrido un maratón de lo agitado.

- ¿Enserio le encargarías la vida de algún ser vivo a Ryan?

- Era la única opción. Carter y Joe siguen de vacaciones, y se supone que tu vives en San Francisco. 

- Si, bueno, acá estoy. - dice y se sienta en la banqueta alta. La observo por unos segundos. - ¿Por que me miras así?

- Estoy tratando de meterme en tu cabeza, pero necesitaria una ingeniería, un doctorado, un cuerno de unicornio y la ubicación exacta de Narnia. Así que vas a tener que decirme que te sucede. 

- No me sucede nada. - dice. 

- Anda, no me hagas rogarte

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- Anda, no me hagas rogarte. 

Suspira. - Se donde esta. - dice.

- ¿Quien? - pregunto confundido, sin entender.

- Ella... 

Me atraganto con el agua, comienzo a toser. - ¿Co...? - comienzo a decir pero no termino la oración. 

- Me hice de un amigo que trabaja en servicios sociales. Le dije que era para una investigación y me dio los datos de quienes la adoptaron.

- Entre paréntesis, te lo follaste. 

- No importa, el punto es que se donde esta. - dice con una sonrisa.

- ¿Ya fuiste a verla? - pregunto.

- No. Me subo al auto y lo enciendo, pero cuando tengo que apretar el acelerador no puedo, y termino bajando. - hace una pausa. - Esperaba por ti, para ser honesta. 

- ¿Ian sabe?

- No. - dice firme. - Y no puedes decirle, júralo Patrick. 

- Megan....

- Por favor, no me dejara hacerlo. Ya sabes como es de racional y todo eso... Dirá "te lo dije, ahora tienes que dejarla en paz". - sus ojos se llenan de lágrimas. - Pero no puedo. No hay un día que no piense en ella, en como es, si se parece a mi, a que le gusta jugar, que mira de dibujitos. Necesito verla. 

¿Puedo Quedarme Contigo?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora