Pasaron un par de días.
Llegó el día en el que Tim tiene que volver a China y Jane a París. Robert termino de hacer los preparativos y también se va hoy. Decidió irse a vivir a un pueblo tranquilo en Francia, Jane irá con él para ayudarlo con la mudanza.
Estaba en la recepción, firmando la hoja de visita. Veo a Tim y Jane salir de la habitación de su hermano.
Se me acercan.
- No le hemos dicho lo de papá, no sabíamos si lo tomaría bien. - dice Jane.
- No se preocupen. - digo. - Yo me encargo.
- Oye. - dice Tim. - Martin nos llevará al aeropuerto, ira por papá y luego por nosotros.
- Pero yo puedo llevarlos. - digo.
- Lo sabemos pero, la visita no resultó como todos esperábamos. - dice Jane. - Es mejor si tú entras a verle y vas a descansar a tu casa. Lo necesitas Ian.
- Escucha amigo. - dice Tim poniendo sus manos en mis hombros. - También tienes que cuidar de tí. Por teléfono no nos dábamos cuenta, pero al verte notamos que tú tampoco estás bien.
- Sabemos lo que es no tener ganas de nada, pero tienes que mantenerte fuerte. Si no lo haces por tí, hazlo por Patrick. Tampoco le debe estar haciendo bien verte así.
- Todo esto es demasiado, ya no se que hacer. - digo llorosos.
- No nos daremos por vencido, hay que aguantar. - dice Jane. Asiento. Ella se acerca y me abraza. - ¿Recuerdas lo que te dije esa vez en el aeropuerto? Gracias por cuidar de mi hermano, cuña. - me mira. - Lo sigo diciendo.
Tim me abraza, sigo su abrazo.
- Sabes que puedes llamarnos cuándo necesitas hablar. Somos familia.
- Lo sé.... - digo. - ¿Su padre no vendrá?
- Vino está mañana. - dice Jane. - Sabes cómo es, no le gustan las despedidas, y a ti te agarro cariño.
- Yo a él, Robert Wallace no es lo que creí.
- Robert Wallace murió. - dice Tim. - Es Robert Fraser ahora.
- Diablos, y yo que estoy con su hermano por el apellido pomposo. - digo divertido.
- Lo dice el de apellido Archibald. - dice Jane burlona. Río.
Realmente voy a extrañarlos. Era otra forma de sentir cerca a Patrick.
Me dirijo a su habitación. Hago lo de siempre, sentarme enfrente de el.
- Fueron unos días interesantes, vinieron tus hermanos a verte. - digo. - También vinieron a despedir a tu padre y tus pequeños hermanitos. Se irán dentro de un par de horas a un pequeño pueblo en Francia. Robert quería dar un cambio drástico en su vida, y vaya que si lo consiguió. Le tomo apenas dos días organizar todo, lo hubiera hecho en uno sino fuera porque aún dudaba de irse, por tí. Sentía que te abandonaba, pero tú no estás solo, me tienes a mi, siempre me tendrás. Robert necesita su tiempo de duelo, y que mejor que lejos de aquí. No te preocupes por la empresa, Nikki y mi papá se están haciendo cargo hasta que tú vuelvas. Tu padre te dejo un regalo de cumpleaños en casa, es un boleto de avión abierto para que vayas a verlo cuando ya esté instalado. Tiene tantas ganas de que la conozcas a la pequeña Lizzy, y yo se que enamorarás cuando lo hagas. Es tan pequeña y su cabello parece que arde en llamás. - hago una pausa. - Ambos tenemos debilidad por los niños, aunque lo tuyo empezó cuando Sarah. Si, se su nombre, ¿Ambos creyeron que me sería tan indiferente la situación? Logré localizarla una semana después de que nació, ya la habían adoptado. Me arrepentí de no haberte dicho que si en es momento que dijiste de adoptarla. Estoy seguro de que tú y yo hubiéramos podido hacerlo, nunca lo dude. Supongo que tenía miedo, yo también lo tengo ¿Sabes?. Últimamente me estoy arrepintiendo de todas las cosas que nunca te dije, aunque no lo creas son muchas. Supongo que tenía miedo de que sepas absolutamente todo de mí y volverme dependiente de tí.... Aunque ya es tarde para eso. - quedó callado unos minutos. - Una parte de mi creyó que en algún momento de nuestras vidas formaríamos una familia. - mis ojos se humedecen. - Se que crees que es un estereotipo, pero era mi fantasía. Suena tonto ahora que lo digo en voz alta. Me hace falta oír tu voz. Ya no sé qué hacer. - mi voz se quiebra. - No se como seguir adelante sin tí, no sé de dónde sacar la fuerza para levantarme todas las mañanas. ¿Qué se supone que voy a hacer cuando la mejor parte de mí, siempre fuiste tú? Me estoy cayendo a pedazos. Te necesito Patrick. - digo lloroso. - Yo también te necesito, y tú decidiste dejarme solo. Ya no aguanto tanto dolor. Es llegar a al Loft y no puedo parar de llorar, no logro detenerme, hasta que me quedo dormido con esa angustia. Me siento tan solo, antes estaba acostumbrado pero ya no desde que entraste a mi vida. No me abandones. - quedo de rodillas en el suelo, apoyo mi cabeza en su falda, aferrandome a sus piernas.
- Cuando la lluvia caiga sobre tu cara y todo el mundo éste en tu contra. - comienzo a cantar suavemente - Podría ofrecerte un cálido abrazo para hacerte sentir mi amor. Cuando las sombras del atardecer y las estrellas aparezcan y no haya nadie ahí para secar tus lágrimas podría abrazarte por un millón de años para hacerte sentir mi amor. - las lágrimas comienzan a caer por mi rostro. - Iría hasta los confines de la tierra por tí para hacerte sentir mi amor. Ya sé que todavía no lo has asumido pero yo nunca te haría daño. Supe desde el momento en que nos conocimos que indudablemente nos pertenecemos. Pudo hacerte feliz, hacer tus sueños realidad. - mi voz se quiebra. - No hay nada que yo no haría. Iría hasta los confines de la tierra por ti, para hacerte sentir mi amor. - logro finalizar lloroso.
**********
Al llegar al loft. Comienzo a patear las sillas contra el piso.
- Maldito Patrick Wallace. - grito mientras sigo pateando todo lo que hay a mi alrededor.
Paso unas horas. Estoy sentado en el piso, apoyando mi espalda contra la pared, mientras me bajo una botella de whisky. Observó mi casa bastante destrozada, parece que hubo una fiesta de adolescentes.
Mi celular vuelve a sonar,por millonesima vez.
*Llamada*
- ¡Si! - respondo de mal modo.
- Hasta que me atendiste. - dice Ryan algo aliviado.
- No me vengas con tu idioteces, tuve un día bastante de mierda y ya voy a media botella de whisky por lo que tengo cero tolerancia.
- Pues yo llevo una semana de mierda. - dice. - Por si te has preguntado por qué no eh aparecido en éstos días es porque me tuve que ir de Newport.
- Te fuiste de vacaciones, no veo lo malo,¿Acaso perdieron tu equipaje?.
- No me viene de vacaciones imbécil, vine por Megan. Te aseguro que no elegiría a Yemen como lugar para vacacionar.
Escupo el vodka que tenía en mi boca a punto de tragar.
- ¿¡Que demonios hacen en Yemen!? - grito. - ¿¡Es que no ven las noticias!?
- Hasta que apareció el Ian que conozco. - oigo que dice aliviado.
- Responde Ryan.
- Megan vino por una nota para el periódico donde trabaja, la detuvieron y me llamo para que venga por ella....
- No es necesario que sigas, puedo imaginarme el resto. - digo.
- Tome el vuelo así sin más, la oí tan asustada al teléfono que me asusté aún más, me detuvieron uno de esos grupos políticos, después de días logré que me dejarán comunicarme.
- ¿Y Megan? - pregunto preocupado.
- Está conmigo, tranquilo. Escucha lo que tienes que hacer según el camarógrafo de Megan es ir a la embajada de Yemen que está en Washington, y luego ir a Saná que es la capital de Yemen, es donde está la embajada Estadounidense.
- Está bien, ya me estoy tomando un vuelo a Washington. Comportensen, eso va para Megan.
- No irás ebrio, ¿Verdad?
- Soy su única opción, confíen en mí. - digo.
*Fin llamada*
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¿Puedo Quedarme Contigo?
Romance"¿Y si la única manera de no sentirse mal es dejar de sentir para siempre?" Patrick Wallace aparenta tenerlo todo... Es divertido, carismático, todo un galán con las mujeres; ademas de que su padre es uno de los empresarios mas reconocidos mundialme...
