Pasaron los días.
Ayer fue el cumpleaños de Ricitos y con Rose y sus amigos le organizamos una fiesta sorpresa por la tarde en el jardín de la casa de Megan.
Toco la puerta de su habitación.
- Adelante. - oigo desde adentro.
Abro la puerta y veo que estaba sentado en la silla de su escritorio, mirando fotografías en su computadora. Me ve con algo de sorpresa.
- Eres tu, creí que eras mi padre. - dice apagando la pantalla de su computadora.
- No, acaba de salir y me dejo pasar. Lamento venir sin avisar. - digo.
- Sabes que no es problema, solo me sorprendiste. ¿Esta todo bien?
- Si. Es que ayer con el tema de la fiesta sorpresa y que después te fuiste... - comienzo a decir, pero el me interrumpe.
- Lamento haberme ido, mi padre quería llevarme a cenar con Jill y se que las celebraciones lo ponen algo melancólico porque se acuerda de mi madre.
- Esta bien, no te perdiste de mucho. A lo que iba es que se me olvido darte tu regalo.
Levanta la cejas levemente sorprendido. - No tenías por que comprarme nada.
- No es nada del otro mundo. Pensaba hacerlo de todos modos, y aproveche tu cumpleaños como excusa.
- Esta bien. - dice. Aunque no parece muy convencido.
Saco el sobre que tenía guardado en el bolsillo trasero de mis pantalones y se lo extiendo, el lo mira.
- Llega a ser dinero y yo mismo te empujare de la ventana. - dice algo enojado. No puedo evitar reír.
- ¿Podrías abrirlo antes de sacar conclusiones? - digo. El lo agarra, abre y saca lo que hay dentro. Me mira sorprendido.
- ¿Co...? - no logra terminar la oración.
- Vi la foto que esta abajo, la que estas de pequeño con tu madre y sostienes un gran violonchelo. Le pregunte a tu padre y me contó la historia, además de mencionar tu pasión por las orquestas. - digo. El queda algo en shock, aun mirando las entradas. - Y yo que pensaba que solo eras un rubio teñido presumido. - agrego con algo de diversión. El ríe. - Es la orquesta filarmónica de Nueva York, es de las mas conocidas y estarán por una única noche en Los Ángeles.... Pensé que podíamos ir juntos.
Me queda mirando por unos segundos y luego sonríe. - Me encantaría.
- Genial. Tu prepárate, iré a mi casa para avisarle a Martin y....
- No. - me interrumpe, lo miro sorprendido. - Deja que al menos yo me encargue del transporte.
- Oye... - comienzo a decir, pero me vuelve a interrumpir.
- Hablo enserio, Patrick.
Suspiro. - Esta bien, no sirve de nada que me ponga a discutir contigo, eres un cabezota.
- ¿De quien estaré aprendiendo? - dice divertido con una sonrisa. Me muestro mi dedo medio y salgo de su habitación. Lo oigo reír.
***********
Al llegar a mi casa. Voy hacia mi habitación y me encierro en ella. Me desago de mi ropa y entro a la ducha de mi baño.
Luego de unos minutos salgo y comienzo a buscar que ponerme.
- Dios. - digo frustrado, luego de vaciar mi armario por completo, sin lograr encontrar el atuendo adecuado para esta noche.
Tocan la puerta de mi habitación.
ESTÁS LEYENDO
¿Puedo Quedarme Contigo?
Romance"¿Y si la única manera de no sentirse mal es dejar de sentir para siempre?" Patrick Wallace aparenta tenerlo todo... Es divertido, carismático, todo un galán con las mujeres; ademas de que su padre es uno de los empresarios mas reconocidos mundialme...
