Lo observo mientras el come cereales con leche en su tazón, tiene la vista baja.
Desde que salimos del centro ninguno de los dos a vuelto a decir una palabra.
Levanta la vista y me ve. Ambos nos quedamos así unos segundos.
- ¿Es que no piensas decir nada? - digo rompiendo el silencio.
- No se que quieres que diga. - dice.
- Que tal si empiezas diciendo que demonios te sucedió. - digo.
- Como si no lo supieras.
- No eres la primera persona, ni vas a ser la última, que pierde a una persona que ama. No fuiste el único que perdió a Rose. También perdí a mi amiga, Nikki a su hermana, Anna a su hija, Gus y Lizzy a su madre, tu padre a la mujer que el amo. Pero ninguno hizo la estupidez que tú hiciste.
- ¿Para eso querías que saliera? ¿Para poderme decir todo esto sin tener que sentir culpa de que le gritabas a un enfermo?
- No, quería que salieras para poder decirte todo esto y que me miraras a los ojos cuando te hablo.
- Pues anda, dilo. No creo tener opción de todos modos.
- Eres un egoísta. - digo enojado. - Que solo piensa en sí mismo y en nadie más, lo único que te importa son tus cosas, no te detienes a pensar un segundo en los demás. Para tí todo es, yo, yo, yo y yo. ¿Que hay de mi? ¿Que hay de lo que yo siento? ¿Tienes idea de todo por lo que pase estos meses?
- Me hubieras dejado.
- ¿Esa es tu solución a los problemas? ¿Huir? Vaya que nos has cambiado. - digo. - De haber sido al revés, ¿Me hubieras dejado?
- Sabes la respuesta. - dice enojado. - Solo te tiré una solución a tus angustias.
- ¿Acaso creés que de haberte dejado, me hubiera olvidado de ti? - digo algo dolido. - Tantos años y parece que no me conoces todavía.
- No tengo una explicación de porque actúe de esa forma. - dice. - Solo se que no aguantaba el dolor que sentía, y como soy un cobarde, como siempre lo he sido, huí de la realidad, y estar en un hospital medicado hasta no saber ni qué día es fue mi última opción.
- No fué tu última opción, fue la peor. Uno no se siente mal y se autointerna en un manicomio.
- Lamento no ser tan fuerte como tú. - dice con algo de sarcasmo. - No tener tu coraje para enfrentar los problemas. Me extraña que a estas alturas no hayas escrito un libro de autoayuda.
No puedo evitar reír apenas. El me mira extraño.
- ¿De qué diablos te ríes? - dice con algo de fastidio.
- No sabes cuánto extrañaba ésto. - digo. - Ya sabes, pelear contigo, tu voz, tu forma de decir las cosas, tu sarcasmo. En estos seis meses extrañe absolutamente todo de tí. Y no estoy enojado, estoy dolido. Porque me apartaste simplemente, me hiciste a un lado. Fuiste por la vía rápida. Eso no es lo que hace una pareja, se busca la forma de salir adelante, de vivir con esa pérdida. Me dejaste solo, cuando yo más te necesitaba. No quería a nadie más, te quería a tí. Y puedo aceptarte cualquier cosa, pero no el huir cada vez que las cosas se ponen difíciles. Así no es una relación. Es sobre confianza, compañerismo, lealtad, en las buenas y en las malas. Yo eh sido así contigo, pero tú no actúas de la misma forma. Y estoy cansado de sentirme solo cuando más te necesito. - me paro.
- Ian... - dice.
- Necesito descansar. - digo y me dirijo a la habitación.
Me siento en el borde de la cama, acaricio las sábanas. En éstos seis meses no eh conseguido poder dormir en nuestra cama, por lo que dormía en el sofá. Me acuesto y cierro los ojos al instante, sumiendome en el inconsciente.
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¿Puedo Quedarme Contigo?
Romantik"¿Y si la única manera de no sentirse mal es dejar de sentir para siempre?" Patrick Wallace aparenta tenerlo todo... Es divertido, carismático, todo un galán con las mujeres; ademas de que su padre es uno de los empresarios mas reconocidos mundialme...
