25: "Me levantare"

5K 383 19
                                        

Estábamos caminando por el jardín de mi casa.

- Tu madre debe estar contenta. - digo.

- Si. - dice mi mejor amiga no muy animada.

- Pero tu no lo pareces, deberías estar feliz, no cualquiera entra a Harvard. De seguro mis padres querrán adoptarte, y a mi matarme, cuando se enteren que no entre.

Deja de caminar y me observa por unos segundos, de una forma algo extraña. Ríe y comienza a caminar nuevamente.

- Si quieres te dejo mi lugar, de todos modos no lo quiero. - dice.

- No creo que quieran a un vago, holgazán y mediocre como yo.

- No eres así.

- Si, lo soy. - digo.

- Solo porque no haces nada para cambiarlo. Podrías ser mucho mejor que yo, pero no quieres esforzarte porque quieres llevarle la contra a tu padre.

- ¡Claro que no! - digo algo molesto.

- Es así, y lo sabes. No quieres cumplir con sus expectativas, y no te importa si eso te aleja de lo que en verdad quieres. - dice. Quedo callado, al igual que ella. - Normalmente los hijos se alejan de lo quieren, cumpliendo las expectativas de sus padres... Eres tan único. - agrega riendo. La miro, sonrío al verla reír.

- Sabia que tarde o temprano, lo terminarías aceptando.

- Desde que te conozco que lo se... ¿que niño de tres años quiere como mascota una tarántula?

- Uno que quería hacer llorar a su hermana pequeña. - digo riendo. - Eso no me hace único, todo el mundo que tiene una hermana o hermano lo hace.

- No me importa todo el mundo, me importas tu. En mi mundo eres único.

- ¿Acabar en colegio en unos días te pone así de cursi? - digo bromeando.

- No me lo recuerdes, quiero disfrutar mientras dure.

- Fue un buen año, ¿no? - digo, hago una pausa. - Dentro de todo, ya sabes.

- Lo mejor sin duda fue pasar de ser dos, a tres.

- Realmente estas obsesionada a la idea de que te confiese que tenías razón y yo me equivoque con respecto a Ricitos.

- No voy a descansar en paz hasta que lo digas. - dice.

Río. - Que eternidad larga te espera, en ese caso. - nos quedamos mirando, el silencio. Ella me mira con algo de tristeza.

- ¿Que sucede? - digo. - Se que no te gusta hablar sobre la mu..

- No es eso. - me interrumpe. - Es solo que.... desde que recibí mi carta de aceptación, por la noches no puedo dormir, por tratar de imaginar mi vida sin verte todos los días... Y realmente no puedo ni siquiera concebir la idea de no verte.

- Siempre estaré para ti. Solo que en vez de estar a unas cuadras, estaremos a una llamada de distancia.

Se detiene y sonríe apenas. - ¿Podrías prometerme algo?

- Claro. - digo, también deteniéndome y dando apenas una vuelta, para verla mejor.

- Que buscarás la forma de ser feliz, sin importarte tus padres, ni nadie. Que no dejaras que la oscuridad te venza. Que te levantaras una y otra vez. Que harás amigos de verdad y buscarás un amor real, con el que sentirás la locura de estar realmente enamorado.

¿Puedo Quedarme Contigo?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora