Estábamos caminando por el jardín de mi casa.
- Tu madre debe estar contenta. - digo.
- Si. - dice mi mejor amiga no muy animada.
- Pero tu no lo pareces, deberías estar feliz, no cualquiera entra a Harvard. De seguro mis padres querrán adoptarte, y a mi matarme, cuando se enteren que no entre.
Deja de caminar y me observa por unos segundos, de una forma algo extraña. Ríe y comienza a caminar nuevamente.
- Si quieres te dejo mi lugar, de todos modos no lo quiero. - dice.
- No creo que quieran a un vago, holgazán y mediocre como yo.
- No eres así.
- Si, lo soy. - digo.
- Solo porque no haces nada para cambiarlo. Podrías ser mucho mejor que yo, pero no quieres esforzarte porque quieres llevarle la contra a tu padre.
- ¡Claro que no! - digo algo molesto.
- Es así, y lo sabes. No quieres cumplir con sus expectativas, y no te importa si eso te aleja de lo que en verdad quieres. - dice. Quedo callado, al igual que ella. - Normalmente los hijos se alejan de lo quieren, cumpliendo las expectativas de sus padres... Eres tan único. - agrega riendo. La miro, sonrío al verla reír.
- Sabia que tarde o temprano, lo terminarías aceptando.
- Desde que te conozco que lo se... ¿que niño de tres años quiere como mascota una tarántula?
- Uno que quería hacer llorar a su hermana pequeña. - digo riendo. - Eso no me hace único, todo el mundo que tiene una hermana o hermano lo hace.
- No me importa todo el mundo, me importas tu. En mi mundo eres único.
- ¿Acabar en colegio en unos días te pone así de cursi? - digo bromeando.
- No me lo recuerdes, quiero disfrutar mientras dure.
- Fue un buen año, ¿no? - digo, hago una pausa. - Dentro de todo, ya sabes.
- Lo mejor sin duda fue pasar de ser dos, a tres.
- Realmente estas obsesionada a la idea de que te confiese que tenías razón y yo me equivoque con respecto a Ricitos.
- No voy a descansar en paz hasta que lo digas. - dice.
Río. - Que eternidad larga te espera, en ese caso. - nos quedamos mirando, el silencio. Ella me mira con algo de tristeza.
- ¿Que sucede? - digo. - Se que no te gusta hablar sobre la mu..
- No es eso. - me interrumpe. - Es solo que.... desde que recibí mi carta de aceptación, por la noches no puedo dormir, por tratar de imaginar mi vida sin verte todos los días... Y realmente no puedo ni siquiera concebir la idea de no verte.
- Siempre estaré para ti. Solo que en vez de estar a unas cuadras, estaremos a una llamada de distancia.
Se detiene y sonríe apenas. - ¿Podrías prometerme algo?
- Claro. - digo, también deteniéndome y dando apenas una vuelta, para verla mejor.
- Que buscarás la forma de ser feliz, sin importarte tus padres, ni nadie. Que no dejaras que la oscuridad te venza. Que te levantaras una y otra vez. Que harás amigos de verdad y buscarás un amor real, con el que sentirás la locura de estar realmente enamorado.
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¿Puedo Quedarme Contigo?
Romance"¿Y si la única manera de no sentirse mal es dejar de sentir para siempre?" Patrick Wallace aparenta tenerlo todo... Es divertido, carismático, todo un galán con las mujeres; ademas de que su padre es uno de los empresarios mas reconocidos mundialme...
