IV

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José Miguel Canela...
-Recien nos vimos Canela, ¿tu esposa no quiso coger, o qué? -Me dijo Rebeca, mi amante del otro lado de la línea
-Esa niñita se va a tirar a su amigo que odio
-Alan
-No digas su nombre, lo odio
-No lo odias a él, odias la idea de que tu esposa querida lo ame
-Ven a mi casa, te envío la ubicación
-¿Para?
-Hacerlo, ¿no es obvio?
-Deacuerdo, te veré pronto rey -Mandó un beso y colgó. Esa niñita sabría que no jugaba cuando le advertí que no fuera con ese idiota. Rebe llegó y lo hicimos, me sentía mal, era su casa, yo se la compré con mi dinero, no el de mi familia, a ellos ni siquiera les agradaba mi esposa, me dijeron que tenía un deforme cuerpo y una terrible actitud. A mí me gustaba así, sus senos pequeños, pero naturales y su vientre que no estaba marcado, pero tampoco estaba enorme, no era gorda, no necesitaba esa liposucción, tampoco esos implantes, se estaba pareciendo a Rebeca, ¿o Rebeca a ella? Claro! Por eso me gustaba, la veía a ella en Rebeca, a mi esposa. La puerta se abrió, era ella, diablos. Salí del interior de mi amante, subí mis pantalones y mi boxer, los abroché y bajé las escaleras sin playera, ni zapatos ni calcetines. Cruzó la calle sin mirar a los lados, un auto se aproximaba a ella, tocó el claxon, pero ya era demasiado tarde, ya había arrollado su cuerpo. Corrí hacia su cuerpo que temía ya no tuviera vida alguna.
-Cariño despierta -La tomé entre mis brazos sin levantarnos, la abracé. La gente comenzaba a llegar a el lugar, claxons de diferentes autos se escuchaban. -¡Idiotas, llamen a una ambulancia! -Pedí con lágrimas en mis mejillas, quitaba su cabello que le cubría la cara y la besé en todo su angelical rostro. -No te vayas, no me dejes -Le pedí, le supliqué y pegué su frente a la mía, más lágrimas salían de mis ojos -¡Llamen un doctor, algo! Porfavor... Se los suplico -Dije con la voz que salía de mí
-Señor, déjenos revisarla -Me pidió una voz femenina, volté a ver quién era, una mujer con uniforme de paramédico, venía con un hombre vestido de la misma manera. Asentí y la dejé acostada en el sucio pavimento, se acercaron y la revisaron, solo suplicaba que tuviera vida. Ambos se miraron, uno negó con la cabeza, era el que le revisaba el pulso, la mujer revisaba sus costillas.
-¿Qué? ¿Qué pasa? -Pregunté comiéndome las uñas
-Una ambulancia debe llegar en dos minutos, sino esta mujer puede morir
-¿Dos minutos?
-Será mejor que se despida de ella, o que pida un milagro -Me señaló y siguió revisando sus costillas
-Si existes y ayudas a la gente, salvala, salvala y te prometo que voy a amarla para siempre. -Miré al cielo para dirigirme a algún dios, el que fuera, fuera el católico, el cristiano, el judío, el que fuera, solo quería un milagro. La sirena de la ambulancia comenzaba a escucharse. Segundos después ya estábamos en la ambulancia, sostenía su mano y rezaba lo poco que me enseñó mi abuela materna, era de iglesia católica, no sé si en otras iglesias se rece igual. -Salvala porfavor, salvala dios -Le pedí de nuevo. La metieron a terapia intensiva cuando llegamos al hospital. Llamé a su hermano, llegó con sus otras dos hermanas y su mamá. Pasaron horas y el maldito doctor no salía, no llamé a mi mamá porque la odiaba, pero yo... yo la amaba. -Te doy mi vida, te doy mi piel, mis ojos, mi sangre, todo, pero salvala, te lo suplico. -Me levanté de la banca y me arrodillé, lloré en silencio, estaba en la iglesia del hospital.
-Dile a Jesucristo cuanto la quieres hijo -Me dijo una voz masculina, lo miré, era un sacerdote
-Yo la amo, haría y daría cualquier cosa porque ella esté bien, daría todo lo que tengo, todo el dinero
-Dios no quiere dinero hijo, solo quiere una oración sincera
-Cometí un pecado capital con una mujer que no es mi esposa, padre
-Dimelo hijo
-Lujuria, estuve con otra mujer hoy, por mi culpa mi esposa está entre la vida y la muerte -Lloré y colocó su mano en mi hombro
-Explicate hijo
-Ella me vió mientras lo hacía con la otra mujer, salió corriendo, no vió al cruzar la calle y... y un maldito auto la atropelló.
-Debes pedirle perdón al señor, y a ella también, pero debes sentirlo hijo, desde el fondo de tu alma, y prometele a ambos fidelidad.
____ Robledo de Castro...
-Tiene signos vitales -Escuché una voz distorsionada, parecía de hombre
-Tiene dos costillas rotas y el embrión está en riesgo
-La placenta se desprendió, no hay mucho que hacer por el embrión
-Consentremonos en ella, es la pasiente, y seguro no tiene consciencia de que está embarazada.
-¿Bebé? -Pregunté con la voz que salió de mi, ¿estaba embarazada?
-Señora, no se mueva, puede hacerse daño
-Vamos a tener que operarla
-¿José Miguel?
-¿Habla del joven que la trajo? ¿Estatura mediana, cejas y cabello negro y pestañas largas? -Asentí y quitaría el suero de mi piel, pero seguro me dolería, estaba atravesado para que llegara a la vena. -Le va a hacer daño. El joven está en la capilla del hospital, lloraba sin cesar, también sus otros familiares. Dos mujeres jóvenes, un hombre y una mujer, todos muy parecidos a usted.
-Mi familia. ¿Qué falta que me hagan?
-Una operación
-Hagala, y pídale a José Miguel que se vaya
-Él a llorado mucho por usted
-Y yo por él, por su culpa estoy... -Solté un quejido, me dolía
-Le pedí que no hiciera esfuerzo señora.
-¿Estoy tan vieja?
-No, es solo que es mi pasiente, y debo tener respeto
-Soy ____ Robledo de Castro -Me presenté
-Soy el doctor José Alfredo Pacheco
-¿No es algo de Alan Leyva?
-Es mi primo
-Oh, vaya. Es mi mejor amigo
-¿Podemos hablar después de la operación? En verdad la necesita -Sonrió cálido y reí un poco, me volví a quejar
-Si, ¿necesito firmar algo?
-Uno de sus familiares
-Pidaselo a mi mamá, es la señora mayor, y dígale a José que se vaya, no lo quiero aquí
-Si señora. Permiso -Se fue y una enfermera inyectó algo en mi suero
-Es un tranquilizante, en el quirófano te pondremos la anestesia. -Me explicó y caí en sueño segundos después.
José Miguel Canela...
-Familia de ____ Robledo de Castro -Dijo el doctor y caminé velozmente a él
-Soy su esposo -Los demás familiares de ella se acercaron
-Señora, necesito que firme una autorización para la operación
-¿Cuál operación? -Pregunté preocupado y limpié mis lágrimas, pero más salían
-¿Es para su salud? -Le preguntó la mamá de ella
-Si, es necesario
-Traiga los papeles -Le pidió y él se los dió, también un bolígrafo, los firmó y se los dió
-Gracias. ¿Quién es José Miguel? -Preguntó y el corazón se me aceleró, seguro preguntó por mi, quería saber si estaba aquí
-Soy yo -Hablé y el doctor se aclaró la voz
-La señora me pidió que no estuviera aquí. Me dijo que le pidiera que se vaya
-No, no me puedo ir, yo la traje, es mi esposa -Le dije un poco nervioso
-¿Podemos hablar a solas? -Me preguntó el doctor y asentí, nos alejamos un poco de mi familia política -No se lo quería decir frente a su familia, pero la señora me dijo que por su culpa ella está aquí, así que le voy a pedir de la manera más atenta que se vaya señor, sino me veré obligado a...
-Quiero verla, quiero que ella me lo diga en la cara
-La enfermera le colocó un tranquilizante, no es apropiado que la preocupe
-Quiero verla, soy su esposo
-Dos minutos, nada más. -Me señaló que lo siguiera y así lo hice, me coloqué la ropa apropiada para entrar y un cubre bocas, ahí estaba ella, tan hermosa.
-Mi vida -Le dije y tomé su mano, me miró por la rendija de su ojo, se soltó de mi agarré.
-Vete -Fue lo único que dijo
-Pequeña...
-Lárgate, por tu culpa estoy así
-Amor, perdón.
-No voy a regresar, y no quiero estar contigo
-Te amo, mi niñita te amo
-Yo no, ya no
-No me digas eso
-Quiero ver a Bryan
-¿A tu amante?
-Lárgate, y llama a Bryan
-Todo esto es tu culpa, hubiera dejado a Rebeca si no me hubieras engañado. -La culpé
-No tienes madre José Miguel, te la cogiste en el lugar donde vivimos juntos
-¿Y tú a Bryan? Además, te advertí que no fueras con ese amigo tuyo
-Tienes razón, es mi culpa. Mi culpa por no haberle hecho caso a mi papá, me ofreció la empresa completa a cambio de que no me casara contigo, ¿y sabes que hice? La rechacé, la rechacé por idiota, por aferrarme a la idea de que me querías y que algún día llegarías a amarme como yo lo hacía, pero veo que no, y todo pasó por mi culpa
-Te amo niña, claro que te amo
-No me río porque me duele, pero lo haría a carcajadas. Ya no te creo José Miguel.
-Supongo que eso es mi culpa, te mentí tanto que ya ni siquiera me crees.
-Vete, no quiero volver a verte en mi vida
-¿Eso es lo que quieres?
-Llevo más de 3 minutos diciendotelo. Lárgate y firma el convenio de divorcio cuando te llegue.
-Dicen que valoras más las cosas cuando ya no las tienes, debí decirte antes cuanto te amo -Tomaría su mano, pero la removió
-Yo no, creo que me amo más a mi misma ahora. Nunca debí cambiar por ti.
-No lo hiciste por mi
-Tú querías una muñeca de carne y hueso para moldearla, y esa fuí yo, por estúpida
-Me gustabas al natural, ¿crees que no te ví antes de que te operaran? Eras hermosa, tus senos naturales eran los ideales, y tú abdomen era estupendo.
-¿Porqué hacerme cambiar entonces?
-Los Rivera querían que cambiaras, no yo
-Y tú eres un niño de familia que hace todo lo que le dicen, ¿no? ¿Sabes porqué? Porque sabes que si no los obedeces van a quitartelo todo
-No me importa el puto dinero, quería que te aceptaran, por eso te pedí que lo hicieras
-¿Y me aceptaron? ¡Claro que no! Son una mierda, todos los Rivera lo son, ¿y sabes? Tú eres la más grande, vete.
-No sé cómo vas a encontrar a alguien que quiera estar contigo. -Le dije sin pensar
-Ya tengo dos candidatos, y uno me conoce desde que nací. Preocúpate por ti, seguro después de que todo el mundo sepa que fui al hospital porque te encontré con otra nadie va a querer estar contigo, además de que eres una porquería.
-Vas a caer niñita, te juro que vas a caer.
-¿A donde? ¿Voy a caer rendida a tus pies? Primero me trago un espinal completo antes de volver contigo.
-Bien, me voy. Voy a verte de rodillas pidiéndome que regrese contigo, te lo juro
-Me encantaría verte a ti de esa manera. -Me levanté de la silla y la dejé ahí, salí del lugar, quité la ropa, su familia intentó acercarse a mi, pero caminé rápido y fuí al elevador. Ahí estaba mi mejor amigo; Alonso
-¿Que haces aquí wey?
-Vine a...vine a ver a mi esposa, la atropellaron, no vió que un auto iba a pasar y pasó. ¿Tú?
-Trabajo aquí
-¿Conoces al doctor Pacheco Leyva?
-Si, un gran cirujano, el mejor del hospital
-¿Si es cirujano porqué atiende a mi mujer?
-Debe haber falta de personal.
-¿Es casado?
-Viudo
-¿De qué murió su esposa?
-Un mal cirujano, le inyectaron algo en una cochera y murió por una reacción alérgica
-Se supone que antes de la operación te hacen unos estudios para saber si no eres alérgico.
-A ella no, fue en una cochera. Le prometió que sería el mejor cirujano de todos, que estudiaría y que...
____ Robledo de Castro...
-Haría el bien para que ninguna mujer vuelva a morir por una mala cirugía. -Me dijo el doctor, era amable, y muy guapo
-Lamento si toqué un tema que no debía
-No, tranquila. Ya duérmete
-¿Puedo ver a mi mamá?
-Después de que descanses
-¿Puedes llamar a Alan?
-Lo llamaré, pero cuando despiertes de la siesta que debes tener.
-Deacuerdo. Pero quiero que Alan sea lo primero que vea al despertar.
-Prometido.
(...)
-Corazón -Se acercó a mí Alan y besó mis labios cortamente
-Hola amor
-Alfredo me llamó, ¿cómo estás?
-Bien, me duele un poquito, pero es soportable
-Casi me paso un alto por venir, tenía miedo -Acarició mi cabello y yo su mejilla
-Estoy bien
-Pensar que podía perderte... -Lo interrumpí
-No, estoy bien.
-Alfredo también me dijo de... -Sonrió y limpió sus lágrimas, pero más salieron. -De un embrión
-¿Cómo?
-Un bebé mi corazón, tuyo y mío, tiene 7 semanas, cuando lo hicimos por primera vez.
-Un hijo... José Miguel debe... -Ahora él me interrumpió
-No, él no es el papá, yo lo soy
-Alan... Me encamé con él al día siguiente, así que puede ser suyo
-No, no es cierto, es mío.
-Amor, sabes que...
-Ese idiota no merece que le des un hijo. ¿Porqué quieres darle un hijo?
-Para que me deje en paz, tú fuiste el que hizo el plan "Como engañar a tu marido", no yo.
-¿Ahora es mi culpa?
-No es de hechar culpas Navarro
-¿Vas a separarte de José?
-Si, le pedí que cuando le llegue el convenio de divorcio lo firme.
-¿Quieres separarte de él en verdad?
-Si, es lo mejor. ¿Sabes porqué tuve el accidente? Lo encontré en mi casa, cogiéndosela a ella a su amante.
-¡Ese imbécil! -Alzó la voz enojado y se fue de la habitación, intenté detenerlo, pero me fue imposible, temía que hiciera algo estúpido.
José Miguel Canela...
-Dime todo lo que pase con mi esposa, hasta el más mínimo detalle -Le pedí a Alonso, era lo mínimo que podía hacer, por él conocí a mi amante, y él me insistió que siguiera engañando a mi mujer.
-Si José, te diré lo que pase
-Gracias, debo colgar, alguien toca la puerta -Le dije y corté. Fuí a la puerta, recibí un golpe en la cara, quité la sangre de mi boca.
-Hijo de perra -Dijo y volvió a golpearme, caí al suelo y ahora pateo mi estómago, me tomó del cuello de la camisa y me levantó, me azotó en la pared, lo empujé y ahora lo golpe yo en el estómago con un puño.
-¿Qué te pasa idiota?
-Eres un imbécil, por tu culpa casi muere
-¿Y tú? Tú tienes la culpa, ella también. Le advertí que no fuera contigo
-¿De qué hablas?
-Fue contigo, por eso no me acompañó al salto en paracaídas.
-No, nos vimos en la mañana, dijo que quería comprar unas cosas antes de cumplir 25.
-¿Entonces?
-Fue al supermercado idiota, te hizo creer que iría conmigo sólo para molestarte.
-Que imbécil soy
-Por tu culpa mi hijo casi muere
-¿Qué?
-Ella está embarazada, tiene 7 semanas.
-Si, claro.
-Quedo embarazada cuando su papá murió, esa noche hicimos el amor, su primera vez -Reí a carcajadas, yo sabía cuántas veces la había hecho mía antes de ese día
-Yo fui el primero -Le dije y escupí la sangre que salió de mi boca
-En tener sexo con ella si, en hacerle el amor no, yo fuí el primero en eso, hubieras visto como me besaba, como me pidió que tocara su cuerpo, hubieras escuchado sus gemidos en nuestro tierno beso... -Tocó sus labios y lo golpeé en la cara, no podía imaginar a mi mujer con él, era mentira, nunca estuvieron juntos.
-Eres un mentiroso, ella nunca se acostaría contigo, no te ve como hombre, sino como un hermano. -Ahora él rió a carcajadas
-Preguntale a ella. Después de darle su helado favorito ella está muy de buenas y disponible a lo que sea. Deberías saberlo... ¿Siquiera sabes cuál es su helado favorito?
-¿Fresa? -Él rió y quitó su playera, tenía una debajo de esa.
-Dame un trago -Me ordenó
-Sirvete wey -Le dije y fuí a mi habitación, cambié la ropa y volví a la sala, seguro ya se había ido, pero no, lo ví tomándose una cerveza. -Creí que ya te habías ido
-Tengo que buscar cosas de ____
-¿Que necesita?
-Ropa, zapatos, maquillaje.
-Yo lo llevo
-No, ella no quiere verte.
-Es mi esposa
-Pero no quiere, y si ella no quiere así debe ser.
-Dile que la amo.
-¿Tú amarla?
-La amo, en verdad
-Yo le diré, pero también le diré que yo la amo
-Está bien, gracias
-¿Puedo ir por las cosas? -Asentí y pasó a mí habitación con ____.

Mi Canela |J.C|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora