XXI

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Dos semanas después…
_____ Robledo de Castro…
-¡Freddy, feliz cumpleaños! —Le dije y lo abracé, él hizo lo mismo, le dí una bolsa de regalo. -Te va a gustar porque no es para ti. —Le dije, él abrió la bolsa y sacó el regalo.
-Oh, ¡wow! Un… lubricante sin alcohol. —Reí al ver su reacción. -Gracias… creo.
-Bryan me lo va a agradecer. —En los cinco años que pasaron, Bryan descubrió que le gustaban ambos sexos, y por más que Freddy intentó salir con su compañera de trabajo; la doctora Bearcht, no pudo estar con otra mujer. Conoció a Bryan y se enamoraron, Bryan también intentó salir con una chica, ¿recuerdan a Cielo? ¿la compatriota que conocí en Amsterdam? Bueno, con ella. Pero no funcionó.
-Le diré que es de tu parte.
-No, va a creer que lo amo, y no es el caso. —Bromeé, él rió y yo lo hice también.
-Gracias. Es el sexto cumpleaños sin Alan.
-No hay que pensar en eso. Vamos a salir hoy.
-¿Y voy con _____ o con Danna? —A él también le dije, además de mi familia sólo él lo sabía.
-¿Con quien quieres ir?
-Es que… hoy iba a salir con Bryan a un antro.
-¿Puedo ir?
-¡Claro! Pero él invitó a… Jos. —En cuanto Freddy se confesó gay, a Jos le comenzó a caer bien.
-Danna va.
-¿En verdad?
-Si, pero los veo allá.
-Te envío la ubicación entonces.
-Perfecto. Si Jos te pregunta de dónde nos conocemos le dices que… —Pensé. -Una amiga tuvo una consulta contigo, nos conocimos y nos caímos bien.
-De acuerdo… ¿él no sabe que eres Danna?
-No, y no va a saberlo.
(…)
José Miguel Canela…
-¡Feliz cumpleaños, Freck! —Le dí un abrazo.
-Gracias bro, y gracias por venir también.
-Tranquilo, vine a ver también si encuentro a alguien que me baje la fiebre. —Reí, él también lo hizo. -Voy por una bebida, ¿quieren algo?
-Yo ahorita voy por lo mío y por lo de Freddy. —Mencionó mi amigo Bryan. Fuí a la barra por una cerveza, una pelirroja se me acercó intentando ligarme, pero era muy temprano, así que la ignoré. Volví con mis amigos a la mesa. Ellos fueron a bailar mientras que yo me quedaba ahí, así pasaron 30 minutos hasta que se cansaron de bailar y regresaron a la mesa con unas bebidas.
-¿Freddy? —Habló una voz femenina detrás de mí, me volteé para ver quién era, nada más y nada menos que Danna Paola. Freddy se levantó y la saludó con dos besos en ambas mejillas y un abrazo.
-Hola, Danna. ¿Como estás?
-Bien, super bien. ¿Y tu?
-Muy bien, mejor que nunca. —Dijo mi amigo el rizado.
-¿Quien es este galán? —Dijo refiriéndose a Bryan.
-Es mi novio… ¿recuerdas que te hablé de él?
-Claro, eres Ryan, no, Bryan. —Corrigió y rió, reí cuando ella lo hizo, pero cubrí mi rostro para que no viera.
-Y él es Jos, el pelón ya no pelón porque ya tiene pelo. —Dijo Freddy, ella rió por lo que dijo, pero en cuanto me vió la risa se le borró del rostro.
-Ya lo conocía. —Dijo simple, alcé las cejas y bebí de mi cerveza.
-A mi también me da gusto verte. —Dije y le geñí un ojo, como ella lo hizo conmigo en Disneyland París, estoy seguro que me estaba viendo a mi en esa ocasión.
-¿Vienes sola? —Le preguntó Freddy.
-Si, vine a conocer a alguien.
-¿Y Xavier?
-Él es sólo mi asistente, si lo hacemos a veces, pero el sexo no te une a nadie. —Esta mujer seguramente era una "fichita", aunque tenía razón, una relación sexual no te une a nadie.
-¿Quieres sentarte con nosotros? —Le preguntó Bryan. Ella me miró y se volteó.
-Claro, pero no se vayan a quejar cuando me vaya con un macho. —Dijo y rió, se sentó junto a Freddy. Estaba ella, Freddy, Bryan y yo en ese orden.
-¿Como te a ido? Te eh visto en las redes, tus temas están pegando cañón. —En eso estaba de acuerdo, siempre que ponía la radio o estaba sonando "Final feliz" o "So good" que era mi canción favorita de ella.
-¿Cual es tu favorita?
-Me gusta "So good", es muy buena, y tiene como ritmos latinos combinados con la guitarra española. —Dijo Freddy, ella sonrió.
-Tenías cabello morado ahí, ¿no? —Preguntó Bryan, ella asintió.
-Bueno, la mitad de abajo, era la parte que tengo más clarita. —Rió y miró su pelo.
-¡Es mi canción favorita! Tengo que bailarla —Dijo Bryan cuando sonó otra canción, tomó de la mano a Freddy y lo llevó a la pista de baile. Apenas llevaban un minuto de la canción y un tipo se acercó a nuestra mesa.
-¿Bailas linda? —Le dijo a Danna, ella volteó un poco la cabeza para verme.
-Claro, vamos guapo. —Le dijo y fue con él a la pista, me levanté y como si mis piernas se mandaran solas me dirigí a ellos.
-Venía conmigo por si no lo notaste. —Le dije al tipo y este se fue, me quedé con ella entre la gente.
-Estábamos bailando.
-Tu "guapo" se sintió mal, por eso lo mande a descansar.
-¿A sí? ¿De que se sentía mal? —Me preguntó y comenzó a bailar, dios, si seguía moviéndose así la llevaría a mi auto y la haría mía.
-Tenia calentura.
-¿Y tu no? —Preguntó y se pegó más a mi, seguía bailando igual, incluso más. Colocó sus brazos detrás de mí cuello, yo coloqué mis manos en sus caderas, podía sentir como se movían, era muy buena.
-Para nada. —Dije y acercó su rostro al mío, acercó su boca a mi oído derecho.
-Creo que debes informarselo a tu miembro. —Miró hacia abajo y rió un poco, la pegué más a mi para que lo sintiera en su pelvis.
-¿Ves lo que provocas?
-Y eso que ni lo toqué, ¿te imaginas si lo hubiera hecho? —Y lo hizo, lo tocó sobre mis pantalones, lo acarició por fuera.
-Si estuviésemos en un centro nocturno de Francia en lugar de uno en México aquí mismo te bajaba el zipper  de los pantalonsillos y te hacía la mejor mamada de tu vida. —Dijo en mi oído y lo mordió levemente. Esta mujer era una maestra en el arte de la seducción. Cerré los ojos después de que mordió mi oído, cuando los abrí ya no estaba, ni siquiera había sentido cuando se safó de mi agarre. La busqué con la mirada, pero no la encontré, fuí con Bryan y Freddy.
-¿Donde está Danna? —Les pregunté separandolos de su beso.
-¿No estaba contigo en la mesa wey? —Me preguntó Bryan un poco enojado, y yo también lo estaría si me hubieran separado de un beso con mi pareja.
-¿La perdiste pelón? —Me preguntó Freddy.
-Estábamos bailando, pero cerré los ojos y se fue.
-Debe estar en la mesa, y si no en el baño. —Dijo mi amigo Bryan, fuí a buscarla a la mesa, pero no estaba. No entraría al baño de las mujeres, no podía. Regresé a nuestra mesa por mi chaqueta, encima de la mesa había una servilleta con un número telefónico. "Llámame antes de las 2 de la mañana el día que quieras. Danna" —Tomé la servilleta y salí del lugar para buscarla, pero no la encontré. Marqué al número, ocupado. Le envié un mensaje a Freddy diciendole que volvería a casa, había sido mucho por una noche. Sonreí como idiota en el auto mientras volvía a mi departamento en la colonia Reforma.
-¿Que me hiciste Danna? ¿Por qué te pienso a ti y a ella ya no? —Todos los días de los últimos cinco años mi primer pensamiento al despertar había sido _____, pero desde el 23 de diciembre la había pensado a ella.
_____ Robledo de Castro…
-¿Ves lo que provocas? —Me preguntó.
-Y eso que ni lo toqué, ¿te imaginas si lo hubiera hecho? —Y así lo hice, lo toqué sobre sus pantalones, lo acaricié por fuera.
-Si estuviésemos en un centro nocturno de Francia en lugar de uno en México aquí mismo te bajaba el zipper  de los pantalonsillos y te hacía la mejor mamada de tu vida. —Dije sin pensar en su oído, lo mordí levemente. Danna sacaba mi parte más atrevida, la más seductora, ella era una maestra en el arte de la seducción. Pero _____ estaba tomando terreno, quería salir y besar a Jos, decirle que lo amaba y decirle todo lo de "Danna", así que me safé de él y lo dejé ahí. Fuí a la que era nuestra mesa y coloqué una servilleta que ya tenía lista sobre ella. Salí del lugar pidiendo mi auto con un trabajador del centro nocturno. Fuí a mi departamento con Xavier al oriente de la ciudad de México.
-Buenas noches Lupe. —Saludé a el guardia, cuidaba la cerrada de departamentos.
-Buenas noches señorita Danna.
-¿Cuanto te falta?
-Tengo que doblar turno, mi compañero no pudo venir hoy.
-¿Pancho está bien? —Así le decían al otro guardia.
-Si señorita, sólo que su esposa va a tener a su bebé hoy.
-Que alegría, me lo felicitas de mi parte.
-Claro que si señorita.
-Ahorita vengo a seguir con la jugada de ajedrez que no terminamos ayer. —Le dije y abrió las puertas para dejarme entrar.
-Ahora si le voy a ganar, va por Pancho. —Rió y yo también.
-Eso quisieras Lupe, vengo en media hora.
-Aquí la voy a esperar. —Dijo sonriente, entré al estacionamiento de la privada. Estacioné el auto, el de Xavier no estaba, seguro fue con un amigo. Subí por el ascensor. Abrí con mis llaves y vaya sorpresa que me llevo, es Xavier encima de una mujer de cabello azul.
-Wow, Xavier, llévatela a tu habitación. —Le dije con una risa y él se separó de ella, ambos se cubrieron pero yo seguí mi camino a mi habitación. Por eso no quería compartir departamento con nadie.
-_____ yo… —Lo interrumpí.
-¡Shhh! Tu cita te puede oír, ahorita soy Danna. —Lo regañé.
-Si, perdón, Danna… es sólo un polvo.
-No macho, tranquilo, somos roomies, no una pareja. Pero siempre que traes a tus tías te digo que las lleves a tu pieza, no me es grato llegar a mi casa y ver una escena de sexo.
-Lo siento tía, no volveré a traer más amigas.
-No es eso, solo que… llevalas a tu habitación.
-Vale, vale. Creí que llegarías más tarde, es muy temprano. —Cambió el tema.
-Solo fuí a felicitar a Freddy, bebí una copa y bailé una canción.
-¿Con quien?
-Con Jos —Reí un poco. -El pobre se quedó tan picado con Danna. —Me quité el maquillaje y las cortinas del pelo, también cambié mi ropa por la sudadera de Alan, y un pans gris, aún la tenía.
-¿Vas a salir así?
-Solo iré con Lupe, jugaremos ajedrez para pasar el rato. —Tomé el juego de ajedrez que me regaló mi madre, mi teléfono y llevé unas cosas de la cocina en una bolsa, eran cosas para comer.
-Me voy, tardaré como tres horas, no me esperes despierto. —Tomé mis llaves de la pequeña mesa junto a la puerta y salí, una llamada telefónica entró. "Desconocido" contesté.
-¿Hola?
-¿Cuando nos vemos? —Era Jos.
-Este… ¿quien habla? —Me hice la desentendida, él rió un poco. Llamé al elevador.
-Ja-Ja-Ja, eres tan graciosa.
-Gracias, guapo.
-¿Entonces ya sabes quién soy?
-Me doy una idea. —Reí un poco. Entré al elevador y presioné el botón "PB"
-¿Donde estas? Se escucha mucho eco.
-Un elevador.
-¿De un hotel?
-Si, necesitaba un polvo para quitarme está fiebre que me has dejado. —Bromeé
-¿Que yo te deje? Fuiste tú quien me dejo el miembro tan duro como una manzana. —Reí alto, él también lo hizo pero bajo.
-No te sería tan sencillo Canela, aunque no lo creas, no soy una tía fácil.
-Lo eh notado.
-Y vaya que yo eh notado que tienes una buena arma, macho.
-Me defiendo.
-¿Como cuanto? Digo, para comprar mi dildo vibrador de ese tamaño. —Dije intentando no reír, vaya que a Jos le gustaba que elojearan su miembro.
-No creo que vendan de este tamaño.
-Tranquilo, venden unos de 5 centímetros. —Mordí mi labio inferior para no reír. Él lo hizo.
-Cálmate, que ya quisieras estos casi 20 centímetros dentro de ti en estos momentos. —Ahora si reí fuerte.
-Tú quisieras que esos "casi 20" estuvieran dentro de mi boca, ¿o no es así?
-Eso me encantaría. Debo colgar, tengo que atender a una reina.
-Que todo te salga bien.
-No hablo de eso, es mi hija. —Jos tenia toda una semana a la niña cada medio año, además de sus visitas cada que él y mi mamá pudieran.
-¿Una hija?
-Se llama María.
-¿Y es muy grande?
-Ya te dije que casi 20 centímetros. —Dijo y reí, él también lo hizo.
-¡La niña, macho, la niña!
-Ah, si. —Rió. -Tiene cinco años y cuatro meses.
-Oh, es muy pequeña.
-Y hermosa, es pequeña y hermosa.
-¿Y la mamá?
-Ella también.
-¿Eh?
-Digo, que ella está bien, con su trabajo en la constructora… la verdad no sé qué hace, no sé si se pintó el pelo, si se quitó los senos, si se puso más, no lo sé.
-¿Siliconas?
-Si, es una larga historia. ¿Te parece si nos vemos mañana y te la cuento?
-Vale, vale. ¿A que hora puedes?
-¿Te parece para desayunar?
-¿Y tu hija?
-Su abuela la cuida, mi mamá adora a su nieta.
-Bueno, nos vemos mañana a las 10 cerca de la oficina, debo seguir escribiendo canciones.
-Yo puedo ayudarte, tengo mucha habilidad con las manos. —Dijo seductor.
-Bueno, veremos que tan bueno eres. Adiós Canela.
-Descansa Danna.
-Tu igual, y a los niños pequeños les gusta beber leche caliente antes de dormir, sin chocolate porque los mantiene despiertos. —Le aconseje.
-Gracias. Hasta mañana. —Colgó y guardé el teléfono en mi bolsillo del pans. Violeta siempre tomaba leche caliente antes de dormir. Jugué más de dos horas con Lupe ajedrez, en todas las veces quedamos empate.
Al día siguiente…
José Miguel Canela…

Mi Canela |J.C|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora