A la tercera van las mentiras

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Sigo pensando que los te quiero que me soltabas, fueron una escusa para poder besarme. Siempre escondiendo el rabo entre las piernas por miedo a enfrentarte a la realidad de un mundo donde el amor es un cabrón, y creo que “Houston” nunca te podrá ayudar con el problema de falta de sinceridad. Que solías tirarte en precipicios desconocidos para encontrar en cual perdiste la cabeza, pero simplemente fuiste un gilipollas por dejarte el paracaídas en casa. Siempre tenías que abrir la boca para soltar una de tus gilipolleces, y luego escuchar el portazo de la puerta. Compartías tu whisky con la primera falda que pasaba y te la follabas en el baño quedándote su tanga para luego venir suplicando que te perdonara. Que gracioso tu sarcasmo y los chistes tan malos que soltabas, que cada abrazo que me dabas parecía como si agujas se clavaran en mi espalda. Siempre queriendo parecer más macho por tener dos cojones, pero creo en la teoría de que las mujeres tienen más huevos que los hombres, pero por mi no te preocupes, que a la próxima vuelta, tu rescate será inminente.

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Voten y Comenten. Un abrazo con cariño.

.-Wild Soul

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