Bruno recibía a Julia con un tierno beso en los labios, la chica intentaba controlar sus lágrimas después de haberse cruzado con Martina, pero el chico no podía dejar de abrazarla.
-¡Bruno se está dando besos con una chica!- gritaba Helga interrumpiendo el momento, Julia no pudo evitar sonrojarse
-¿No estabas escondida?
-tardabas mucho en venir a buscarme y he salido a buscarte
-es que a Bruno no se le da muy bien jugar al escondite- se adelantó a decir Julia provocando la sonrisa de la pequeña- tú debes ser Helga
-¡ala! Sabes mi nombre ¿Eres maga?- Julia negaba con la cabeza- pos yo quiero saber tu nombre
-se dice pues- dijo Alfred que venía en busca de Helga- espero que no os esté molestando mucho, soy Alfred
-Julia, encantada. Y no te preocupes está niña es encantadora
-¡mi mejor amiga también se llama Julia!- grito la niña
Al entrar al salón donde estaba el resto de la familia, Aitana abrazo cariñosamente a Julia acariciando su pelo perfectamente planchado y Julia sentía el perfume de Aitana, ese perfume que también solía usar Martina y que tanto le recordaba a los momentos previos a salir al escenario.
Cepeda beso las mejillas de la chica con una sonrisa y Amaia se presentó de su mejor forma, dejando ver qué su hija había heredado su misma alegría y el mismo nervio.
-no sabíamos que eras amiga de Martina- dijo Amaia
-sí, bailamos juntas desde que llegó a Madrid, pero bueno parece ser que últimamente prefiere pasar tiempo con otras personas- Aitana refugiaba a Julia en sus brazos, consideraba a esa chica una hija y sabía que estaba sufriendo igual que ellos.
-Helga dice que no quiere apuntarse a baile, que la enseña su prima Martina -Aitana sonreía a las palabras de Amaia
-lo bueno de Martina siempre fue que bailaba sin necesidad de ensayar demasiado, eso la llevo a ser primera bailarina, que sus pies se movían porque sentía la música, y últimamente yo la veo obsesionada con los pasos y falla. Se le ha olvidado sentir y eso en ella es tan triste
-la traeremos de vuelta, Julia entre todos- dijo Cepeda sonriendo a Aitana y a la chica que aún seguía refugiada en los brazos de la madre de su amiga.
Martina bailaba en el escenario ante la mirada atenta de David, que seguía cada paso, que analizaba cada fallo y que se enfadaba cuando los errores eran continuos.
-creo que debo descansar- dijo Martina sentándose en el suelo del escenario, esperando a que David subiera a acompañarla
-¿Se puede saber en qué estás pensando? Solo haces que fallar, ni siquiera tu espalda está totalmente recta
-lo siento de verdad, es culpa mía
-claro que es culpa tuya, yo no estoy bailando
-ya te he dicho que lo siento, David- Martina levantó la voz algo molesta
-sabes que mi padre te quiere como primera bailarina, pero sin fallos
-lo sé- Martina masajeaba sus pies llenos de heridas, hacía tiempo que su madre no le cuidaba los pies por las noches con contrastes de agua fría y caliente y quizás lo echaba de menos y lo necesitaba para volver al alto rendimiento
-toma- David le tendia una bolsa llena de pastillas a Martina- son las misma que te tomas no te preocupes, nadie sabe que son para ti
-David, creo que no debería tomarlas
-sabes que sin ellas, tu cuerpo caerá rendido y no podrás ensayar lo suficiente- Martina cogió aquella bolsa que la estaba llevando al abismo y vio las marcas de pinchazos que David llevaba en sus brazos, sin duda el había llegado a un punto mucho peor del que estaba ella y quizás era ella la que tenía que ir a casa y pedir ayuda, a sus padres, ellos lo entenderían, ellos la ayudarían
-creo que me voy a ir a casa
-pensaba que ibas a pasar el fin de semana conmigo- dijo el acariciando las piernas de Martina
-deberia ir a cenar,se lo he prometido a Amaia
-venga Martina, sabes que allí no te quieren- dijo el besando sus mejillas, bajando al cuello de la chica- tu sitio está aquí
Los besos fueron continuando, Martina los seguía aún sabiendo que debía marcharse y asistir a la cena, Helga no le iba a perdonar que no la dejara jugar con sus muñecas de la estantería, ni Amaia que faltará a mi propia palabra, las promesas se debían de cumplir.
A David le sobraba la ropa, y el bulto de su pantalón la avisaba de que iba a ser difícil dejarlo todo así y marcharse
-David, no podemos hacerlo aquí
-que mejor sitio que el escenario, no va a venir nadie- dijo el chico continuando con los besos por su cuerpo, intentando deshacerse de la vestimenta de la chica
-no es por eso, David ya te he dicho que me tengo que ir
-callate y toma esto- dijo David metiendo una pastilla en la boca de Martina esperando que ella la tragara para continuar con los besos continuados en su cuello, dejando que la ropa saltará por el escenario, que David calmara su sed, mientras que Martina sentía el efecto de aquella pastilla y se dejará hacer, sin ser demasiado consciente, a pesar de haber dicho varias veces que no quería, David había hecho oídos sordos y había conseguido su objetivo.
Bruno y Julia jugaban con Helga que se negaba a dormir si no veía a Martina, los chicos esperaban a que el sueño arropara a la pequeña para poder hablar de aquel día tan especial que habían vivido y que había finalizado con una cena en la que ellos mismos habían animado a las dos parejas de salir a tomar algo mientras ellos se hacían cargo de Helga.
-por fin se ha dormido- dijo Bruno besando los labios de Julia, bajaron al salón para evitar despertarla con el ruido y pusieron una serie mientras se abrazaban el sofá, las manos de Bruno paseaban por el brazo de Julia y sus labios se buscaban para encontrar ese momento íntimo entre los dos, aún sabiendo que no llegarían a nada pues Julia siempre le había dejado claro que no quería ser pillada por sus padres a los que tanto adoraba.
Los besos fueron acompañados de caricias y risas, hasta que el ruido de la puerta les sobresaltó y la luz tenue dejó ver a una Martina derrotada con ojeras y a la que sus piernas perfectas de bailarina temblaban y amenzaban con caer al suelo
-Martina, ¿Estás bien?- dijo Julia levantándose para ayudar a su amiga sin obtener respuesta- Martina por favor, di algo
-tata, ¿Que te ha pasado?- hacía mucho tiempo que Bruno no la llamaba así y había ido a coger su cuerpo que parecía no estar aquí
-¡no! no necesito vuestra ayuda
-Martina......... Por favor- dijo Julia con sus ojos llenos de lágrimas
-sabes que como digas algo...... Te vas a arruinar. Y ahora dejarme los dos, estoy bien- dijo subiendo a su habitación dejando a la pareja totalmente abatida
-¿Me vas a decir que sabes?- pregunto Bruno mientras Julia lloraba en su pecho.
Ha sido un capítulo difícil de escribir.
Sé que es difícil entender a Martina, pero no es mala chica solo necesita que alguien la ayude.
Espero que os guste 💛💙😘
Y gracias por los mensajes de apoyo a que me recupere os quiero mucho
ESTÁS LEYENDO
Volver a ti
FanfictionContinuación de Llegar a ti. Martina y el baile empiezan a tener una relación muy estrecha. ¿Aitana y Cepeda siguen como siempre? ¿cómo afecta la vida de Martina a Bruno?
