Nueva York, Estados Unidos, 1830
Hace casi un siglo que Jane y Alec vivían con Carlisle. Hace casi un siglo que ellos abandonaron su vida tranquila en Volterra. Hace casi un siglo que ella era una Cullen. Jane extrañaba su vida en Europa, pero debía reconocer que América era más tranquila. Con el correr del tiempo, el país comenzó a modernizarse, las ciudades ya no solo tenían casas e iglesias, ahora había hospitales, imprentas, burdeles, bares, hoteles, teatros y escuelas para los infantes.
A pesar de que a Carlisle no le gustaba, de vez en cuando Alec y ella volvían a Europa, precisamente a Londres, donde la sociedad estaba más avanzada. Habían asistido a óperas y teatros de verdad, habían escuchado la música de grandes compositores y habian traído ropa de contrabando. Jamás le había pasado, pero la vida en América había vuelto vanidosa a Jane.
Uno de los mayores entretenimientos de la ciudad, al menos para las damas, era encerrarse en una habitación a tejer o bordar y organizar reuniones para hablar y tratar de conseguir esposos para las niñas en edad de casarse. De vez en cuando, las pacientes que Carlisle atendía, insistían en que deberían buscarle un esposo a Jane debido a que era joven y muy hermosa. Él amablemente les decía que en la familia, todos eran iguales y todos tenían poder de decisión, por lo que cuando ella quisiera casarse el la ayudaría a buscar un esposo que la hiciera feliz. Las damas se escandalizaban pero aceptaban su respuesta a regañadientes.
Habían viajado por medio país repetitiendo la misma historia y las mismas excusas. Al haber pocas personas, cada vez que alguien llegaba, se producía un gran revuelo en la ciudad. Si llegaban hombres solteros, era la oportunidad de las señoras para preparar a sus hijas y exhibirlas, rezando día y noche para que el nuevo señor la escogiera como esposa y se la llevara de casa. Si llegaban mujeres jovenes, era la oportunidad de los hombres para convertirse en caballeros y adquirir una buena esposa capaz de darle muchos hijos varones. Cada vez que alguien llegaba a la ciudad, todos se preparaban para celebrar un posible matrimonio.
Según Jane, al principio era divertido, pero con el tiempo se volvía una rutina agobiante. ¿Por qué es tan importante el matrimonio? ¿Qué tiene de malo estar soltero? Eran algunas de las preguntas que ella se hacía. Para los humanos, el matrimonio y los hijos varones eran sumamente importantes. El que no se casaba, debía ir a la iglesia o al ejército en caso de ser hombre, o debía ser sirvienta y lavandera en caso de ser mujer.
Cada vez que llegaban a un nuevo lugar, las señoras del pueblo organizaban un baile de bienvenida al cual estában obligados a ir para no ser maleducados. Allí, Carlisle se presentaba como el señor Cullen y a Alec y a Jane los presentaba como el joven señor Cullen y la señorita Cullen. En lo personal ella odiaba que la llamaran señorita Cullen, pero era una falta de respeto llamar a alguien por su nombre de pila luego de haberlo conocido, debía existir un importante grado de intimidad o confianza para que se pudieran usar los nombres de pila. Ella y Alec se burlaban de esas formalidades cada vez que estaban en la seguridad de su hogar.
Alec era el que más sufría en esas situaciones debido a que siempre fue un chico romántico. Él tendía a enamorarse de alguna de las jovenes que le presentaban y luego sufría en silencio porque jamás podría tenerlas y formar una familia. Carlisle soportaba amablemente los intentos de conquista de las damitas, alejandolas con sutileza al decir que acababa de enterrar a su joven esposa inglesa y quería respetar el luto, porque obviamente ellos siempre decían que eran ingleses debido a que su acento los delata. Jane no era tan amable con los jóvenes pretendientes, desde el primer momento les dejaba en claro que no le interesaban los hombres, siempre era fría y desagradable e incluso les provocaba sutiles dolores de cabeza para que la dejaran en paz. Carlisle y Alec la regañaban por eso, pero sus quejas le entraban por un oído y me salían por el otro.
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Segunda oportunidad
FanfictionAlec y Jane Vulturi son conocidos por ser los vampiros más jóvenes, crueles, sádicos y fríos del mundo. Fueron convertidos a la tierna y conflictiva edad de 13 años, un momento vital en donde ocurren cambios físicos y psíquicos, los deseos y necesid...
