Gatlinburg, Tennessee, Estados Unidos, 1933
Emmett McCarty se crió en el pequeño pueblo de Gatlinburg, Tennessee, como parte de un gran familia escocesa-irlandesa. Él tuvo lo que sus padres consideraban una adolescencia salvaje; aunque jamás llegará ser motivo de preocupación, Emmett salía con una pandilla alocada que bebía, apostaba y andaba de mujeriego. Con todo, Emmett siempre fue acomedido con su familia. Era un excelente cazador y leñador, siempre mantenía a los McCarty bien abastecidos de animales de caza. Cuando cumplió veinte años de edad y andaba cazando en una correría de rutina en Smoky Mountains, fue atacado por un gran oso negro. Emnett estaba a punto de perder la conciencia cuando pensó que oía a un segundo oso peleando contra el primero. Se imaginó que estaban luchando para ver cuál de los dos se quedaría con su cadáver, sin embargo, no sabía que su vida estaba a punto de tomar un rumbo inesperado.
Era un día soleado en Tennessee, por lo que Carlisle y Esme decidieron que era el mometo perfecto para alimentarse. Alec y Renesmee siempre cazaban de noche, igual que Jane, quien a veces los acompañaba y a veces iba sola. Carlisle y Esme querían a sus hijos, pero a veces necesitaban un momento a solas, como una pareja.
Ellos disfrutaban de una buena vida, bastante tranquila y cómoda. Tenían libertad para hacer lo que quisieran, pasaban inadvertidos en cada lugar que pisaban y se adaptaban rápidamente a los cambios. Nadie sospechaba que su paz estaba a punto de acabarse.
Caminaban bajo el sol de mediodía, completamente aislados del mundo, disfrutando del paisaje verde, lleno de montañas, ríos y suaves ondulaciones. Sus pieles brillaban como diamantes, pero a ellos no les importaba, no había humanos cerca, por lo que no era necesario ocultarse. Hablaban de sus rutinas, él sobre el hospital y sus pacientes, ella sobre la casa y lo que leía en los periódicos.
Unos gritos desgarradores interrumpieron la paz en la que estaban sumidos. Ellos se miraron y comenzaron a correr para buscar el origen de ese ruido. Esme ahogó un grito de horror al ver a un oso tratando de matar a un hombre humano. Con un rápido movimiento, Carlisle saltó encima del oso y comenzaron una lucha mortal donde solo habría un vencedor. Esme se acercó al hombre y descubrió que era muscoloso, con una figura imponente, cabello oscuro y un inusual rostro inocente que no parecía pertenecerle a un hombre adulto.
El oso le había causado bastante daño. El hombre tenía un corte profundo en el prcho, arañazos y golpes por todas partes. Carlisle mató al oso y se acercó a su esposa, quien intentaba detener la sangre y propocionarle un poco de alivio al moribundo. Con una mirada y unos roces cuidadosos, Carlisle clavó su mirada dorada en Esme y negó con tristeza.
–No puedo hacer nada. El oso provocó lesiones graves y no resistirá sí intentó llevarlo a un hospital.
–No podemos dejarlo morir, parece tan joven... Por favor Carlisle –ella suplicó–, see que puedes hacer algo para salvarlo.
–Tampoco me gusta ver a alguien morir, pero no puedo hacer nada para salvarlo.
–Puedes convertirlo –sugirió sorpresivanente, provocando que su marido la observara con asombro.
–¿Qué?
–Sí lo llevas al hospital, morirá. Sí lo dejas aquí, morirá. La única esperanza que tiene es convertirse y seguir vivo.
–Pero, ¿por qué lo convertiría?
–Para que Jane sea feliz –sonrió Esme—. Me duele tanto verla sola. Sé que ella dice que no le importa, pero estoy segura de que sufre en silencio. Sí lo conviertes, el puede volverse la pareja de Jane.
–Jane es difícil, caprichosa y fría —reflexionó Carlisle—. ¿Qué pasará sí no se llevan bien?
—Jane lo amará. Tal vez se haga la dura al principio, pero ellos se amarán.
Carlisle dudó, pero no pudo resistirse ante la insistencia de su esposa. Con cuidado, tomó al hombre en brazos y corrieron hacia la mansión. Al llegar, fueron a la habitación de invitados, dejaron al hombre en la cama y Carlisle procedió a morderlo para transformarlo.
Renesmee se encontraba en la biblioteca, junto a los gemelos. Asustados por los gritos, ellos se sorprendieron al ver que Carlisle estaba transformando a alguien. Con calma, el doctor Cullen les explicó algunos de los motivos por los cuales estaba "adoptando" a ese hombre, omitiendo la verdadera razón para no poner sobreaviso a la principal interesada. Los jóvenes aceptaron las excusas a regañadientes y fueron a comprar ropa para el nuevo Cullen.
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Segunda oportunidad
Fiksi PenggemarAlec y Jane Vulturi son conocidos por ser los vampiros más jóvenes, crueles, sádicos y fríos del mundo. Fueron convertidos a la tierna y conflictiva edad de 13 años, un momento vital en donde ocurren cambios físicos y psíquicos, los deseos y necesid...
