57. La carta

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El último año de la década de los 80 estaba siendo distinto para cada miembro de la familia.

Carlisle se encontraba fascinado al enterarse de que un cirujano había realizado un cambio integral del sexo, a una mujer, mediante una técnica novedosa. Nuevamente, su curiosidad y sus ansias de conocimiento lo obligaban a tomar un vuelo a España, no obstante, esta vez no deseaba abandonar a su familia.

Jasper y Alec miraban con preocupación la gran cantidad de conflictos bélicos que se desataban alrededor del mundo. Jamás había sucedido nada interesante en el mundo, pero éste siglo estaba siendo demasiado conflictivo, cada vez había más guerras y el mundo podía acabarse en cualquier instante. No obstante, cada uno tenía una visión singular de los hechos que sucedían alrededor del mundo.

A Jasper le producía una extraña fascinación ver la habilidad innata de autodestrucción que poseían los humanos. Su vena de militar patriota lo motivaba a tomar un rol activo en esas guerras, sin embargo, ahora era una vampiro y debía mantenerse al margen de los problemas humanos. No obstante, como historiador y filósofo, podía ver cada conflicto como un suceso importante en la historia de los humanos, podía estudiar y entender las razones por las cuales iniciaban los conflictos bélicos, cuyas recompensas era miles de muertes de inocentes, miles de vidas y sueños perdidos.

Alec no paraba de pensar dn los Vulturis. Ellos mantenían su residencia en Europa, donde se desarrollaba la gran mayoría de los conflictos. Con cada noticia negativa en los medios de comunicación, su preocupación aumentaba. Él intentaba mostrarse sereno ante su esposa, pero la realidad es que temía que ellos se cansaran de los humanos y decidieran aniquilarlos para acabar o empeorar los problemas.

–¿Crees que esto acabe algun día? —cuestionó Alec con amargura.

–Espero que si –suspiró Jasper–. Si continúan así terminarán matandose mutuamente.

Luego de su reunión semanal con el fan club de Madonna, Jane volvió a su mansión. Le sorprendió que ésta estuviera en silencio. En la sala, Jane encontró a toda la familia dispersa en distintos sitios sofás. Sus rostros reflejaban una gran preocupación. Por instinto, ella se colocó a la defensiva y trató de buscar el origen de la amenaza. Al no encontrarlo, buscó la mirada de su hermano.

–¿Qué sucede? –quiso saber la rubia.

–Llegó una carta de Volterra –respondió su hermano con un tono grave.

Como si fuera algo repugnante, Alec tomó la carta con la punta de sus dedos, tirándola en la mesa ubicada frente a él. Jane rodó los ojos ante el gesto y tomó la carta, mirando el sello durante más tiempo del necesario.

No lo necesitaba, pero se sentó y abrió la carta. Era la primera vez que ella o Alec recibían noticias desde que abandonaron Volterra. En su interior, ella sentía curiosidad por descubrir el contenido de la carta. Elevó la mirada y notó que todos la miraron, por lo que tomó la decisión de leer en voz alta ya que nadie se atrevió a hacerlo.

Queridos Alec y Jane,

Mucho tiempo ha pasado desde la última vez que nos hemos visto.

Vuestra ausencia ha dejado un gran vacío en Voltetra. Las melodías en el piano, los conciertos privados con los que nos deleitabais desde diversos puntos, las discuciones banales que manteniais... Vuestra ausencia ha sumido de oscuridad y silencio nuestro palacio.

Deseo de todo corazón que ambos estéis bien. Es nuestro deseo que Alec haya encontrado paz y calmado su espíritu con vuestro nuevo estilo de vida vegetariano. Para nuestra querida Jane, deseamos que haya encontrado algo capaz de llenar su espíritu ambicioso. También esperamos que Carlisle haya encontrado aquello que más deseaba.

Segunda oportunidadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora