4. La verdad

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La condición de Alec no mejoró. A medida que pasaban los días, Alec se sentía más débil. Padecía de fiebres constantes, delirios e incluso tenía dificultades para respirar. Jane observaba con preocupación el decaimiento de su hermano y se negaba a apartarse de su lado. Sus tutores decían que debía tener cuidado por si Alec la contagiaba con su enfermedad, sin embargo, a ella no le importaba. Ella mando llamar a varios médicos para que pudieran aliviar el malestar de su hermano, pero ninguno pudo. Con miedo y con una mano temblorosa, escribió una carta a sus Maestros. No quería hacerlo pero creía que ellos encontrarían una forma de salvar a su hermano.

Los Vulturis estaban alimentándose tranquilamente cuando les llegó la carta de Jane. Era extraño recibir una carta de alguno de los gemelos ya que se encargaban de visitarlos una vez cada dos semanas. Esta vez se habían retrasado sus visitas debido al mal clima y a que los gemelos siempre estaban bien. Aro creía que Jane escribía para reclamar su presencia, por lo que dejo de lado la carta y siguió alimentándose. Una vez que terminó, los líderes Vulturis quedaron muy sorprendidos al leer dicha carta y enterarse de que Alec estaba gravemente enfermo. Rápidamente se colocaron las capas y se dirigieron al domicilio de los gemelos.

Una vez que llegaron, le preguntaron a los tutores porque no les habían avisado de dicha tragedia. Ellos se limitaron a responder que Jane les había ordenado no decir nada. Preocupados, fueron a la habitación de Alec y encontraron a un doctor examinandolo.

El hombre de mediana edad se levantó y contempló con pesar a Jane, quien se dejo caer en un sofá. Aro tomó la palabra.

-¿Cómo está?

-Grave. La enfermedad es muy fuerte y ya no responde a ningún tratamiento. Si sobrevive esta noche, será un milagro.

-Gracias -Marcus despidió al doctor mientras Jane lloraba al lado de su hermano.

-Esto no puede estar pasado -susurró Aro.

-Debimos convertirlos hace años. Si el chico muere es por culpa de Marcus y de su idea de dejarlos crecer.

-Eran unos niños. Convertirlos en ese momento hubiera sido romper nuestras propias reglas -se defendió Marcus.

-Me da igual si el chico muere, no es tan interesante su don. Jane es más útil para nuestros propósitos, es a ella a quien debemos cuidar.

-Esta muy unida a su hermano, no los podemos separar. No creo que Jane quiera unirse a nuestra causa si no salvamos a su hermano.

-No necesitamos que se una a nosotros voluntariamente. La obligaremos a unirse a nosotros.

-Hermanos... Creo que llegó el momento de decirle la verdad. Alec se ve muy mal y no creo que vea un nuevo amanecer. Marcus tiene razón, Jane es muy unida a él y no estará muy feliz si lo dejamos morir.

-Maestros -Jane se acercó a ellos temblorosamente, tratando de no llorar-, no quiero perder a mi hermano.

-Querida -Aro se acercó y acarició a la muchacha, limpiando sus lágrimas- no dejaremos que tu hermano muera.

-Alec es muy importante para mi, sin el no se que hacer.

-Sobrevivirás -contestó Caius seriamente y Marcus se acercó a Jane.

-Debemos hablar seriamente contigo. Es hora de que sepas la verdad.

-¿Qué verdad?

-La verdad sobre nosotros -respondió Caius.

-Jane, nosotros no somos como tú, o como tu hermano o las personas que has visto.

-Ustedes tienen ojos rojos y la piel pálida.

-Exacto querida. La verdad es que nosotros somos vampiros, los elegimos para convertirlos en vampiros y se unan a nosotros. Algunos vampiros tienen dones, como tú y tu hermano, sin embargos, vuestros dones son especiales y creemos que si ustedes se unen a nosotros, nadie nos molestará...

-Vampiros -repitió Jane abriendo los ojos. Ella los observó y retrocedió asustada al saber que los hombres que la protegieron eran unos monstruos que podrían matarla en cualquier momento. Su corazón se aceleró y se cubrió la garganta instintivamente, dejando que el miedo la invadiera. Observó la sonrisa sádica de Caius y su miedo aumentó, junto a la repulsión que sentía hacia si misma por haberse enamorado de un monstruo.

-Cálmate, no somos malos.

-¡Ustedes matan para vivir! Ahora entiendo porque no querían que fuésemos a la Iglesia. ¿Por qué? -las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas- ¿Por qué somos tan especiales? ¿Para qué necesitan nuestros dones?

-Ya te lo hemos dicho, queremos ser fuertes y con vuestra ayuda lo seremos.

-¿Qué pasa si no queremos?

-Morirán -respondió Caius tranquilamente y siguió hablando-. Aro quiere decirlo de una forma elegante pero esta es la verdad, somos vampiros y los vamos a convertir quieran o no. Desde el principio supimos que tu eras especial y el plan original era convertirte a ti. Por suerte tu hermano también tiene un don, así que tambien podremos convertirlo. Les estamos dando una oportunidad de tener una vida mejor, sin sus dones hubieran sido miserables, hubieran tenido una vida insípida y corriente. Con nosotros, vivirán eternamente, serán jóvenes y serán testigos de cambios en la historia. Todo eso que sus tutores les enseñan, nosotros lo vivimos y eso les pasará a ustedes. Los humanos están condenados a muerte desde el momento en que nacen. Observa a tu hermano -señaló a Alec con fastidio- en su debilidad puedes ver los defectos de la raza humana. Su destino esta en tus manos. Sigue en esa actitud miedosa y el morirá, conviertete en vampira y el vivirá.

-¡Caius! -Marcus lo reprendió pero el aludido lo ignoró con un encogimiento de hombros.

-Es la verdad. La pura y sencilla verdad.

Rápidamente se pusieron a discutir ya que esa no era la forma en que Aro y Marcus creían que debían darle esa noticia a Jane. Ella los observó en silencio y sentó en una silla cercana a la cama de su hermano. Tomó su mano y la beso, notando que cada vez estaba mas fría. Lágrimas silenciosas se escaparon de sus mejillas mientras intentaba asimilar las duras palabras de Caius. A pesar del tono, sus palabras eran ciertas, tarde o temprano iban a morir y si ahora tenían una vida llena de lujos y comodidades era gracias a los Vulturis.

¿Cuál era el sentido de vivir llena de necesidades insatisfechas como la que tuvo en su infancia? ¿Cuáles eran las posibilidades de tener éxito en la vida? Vivían en un mundo demasiado rígido en donde no existía el termino medio, uno solo podía ser muy rico o muy pobre.

Jane amaba a su hermano, era incapaz de imaginar una vida sin él. A pesar de no saber nada sobre medicina, su instinto le decía que a su hermano le quedaba poco tiempo y la idea de perderlo para siempre era insoportable. Si ser vampiros era la única opción de salvar a su hermano entonces lo haría, ella estaba dispuesta a todo por su hermano. Una última mirada al febril estado de su hermano la hizo tomar una decisión. Miro a los Vulturis con timidez y aclaró su garganta.

-Si me convierto en vampira y los ayudo, ¿podrán salvar a mi hermano?

-Por supuesto querida. Ambos gozarán de una salud excelente luego de ser convertidos.

-Esta bien -anunció luego de analizar a los Vulturis y considerar la propuesta que le estaban ofreciendo-. Mi hermano y yo nos convertiremos en vampiros.

Segunda oportunidadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora