Aquella mañana había empezado como cualquier otra y había terminado de manera catastrófica. Regulus Black era un capullo integral incapaz de dejar a su hermano mayor ni un solo minuto de felicidad.
Sirius se fue corriendo en cuanto hizo frente a los Slytherins que formaban al grupo de perros falderos de Malfoy.
Huyó de ellos aunque los tres gritaban su nombre a pleno pulmón y desapareció durante casi dos horas hasta que Remus consiguió dar con el casi al borde del bosque prohibido.
Estaba apoyado en un árbol dándole la espalda al colegio.
La mierda de la pureza de sangre no le importa desde hace mucho tiempo, ser "una deshonra" tampoco, ese no es el problema. El problema es el, el problema es Regulus.
El maldito Regulus.
El es la razón de que Sirius, el mejor amigo, la persona más leal que conoce este prácticamente sudando magia por el enfado y el odio.
El enfado y el odio contra el mismo, como si Sirius fuera el error y no el resto de gilipollas que son su familia. Y James Potter se lo está dejando claro a todos los que están a menos de dos metros de distancia mientras refunfuña junto a Peter recorriendo los largos pasillos.
Remus está tranquilo por fuera, luce tan en paz como siempre, pero no lo está. Por dentro está gritando, su lobo está arañando las paredes, su lobo quiere salir y está enojado.
Y Remus sabe mejor que nadie lo horrible que puede llegar a ser un lobo enojado. Pero se contiene, se deja caer al lado de su amigo y a pesar de que todos sus instintos le dicen que se aleje de tanta magia, de tanto poder, lo ignora y le pasa un brazo por encima de los hombros.
Sirius esta tenso y callado. El abre un libro y lee en voz alta hasta que Sirius empieza a relajarse. Sus hombros bajan y su respiración vuelve a la normalidad, deja de sonar robótica. Termina el libro y un silencio se instala entre ellos.
- Vaya mierda de final. - Dice Sirius finalmente, su voz suena rota, rasposa y mocosa, como si hubiera estado llorando a pesar de que no a derramado ni una sola lágrima. La magia que les asociaba, que les rodeaba cuando a llegado se ha evaporado sin dejar rastro.
- Apuesto a que tu lo harías mejor.
- Cuidado con lo que apuestas Lupin, no está buena idea retarme .
- Debo ser un auténtico Lunático, porque creo que lo estoy haciendo. - Una sonrisa traviesa aparece en los labios de Sirius y el lobo de Remus vuelve a dormir plácidamente por ahora.
Siguen hablando hasta que anochece, sólo entonces vuelven al comedor donde se encuentran a James, aún refunfuñando y con una cara de asesino que no puede con ella y a Peter comiendo como si fuera la última comida de su vida.
Con sólo un vistazo los encima de su hombro Remus ve un enorme Moratón en el ojo derecho de Malfoy y sonríe. Sabe que con los cuidados de Madame Pomfrey mañana ese Moratón habrá desaparecido, pero aún así es una pequeña victoria.
Ese fue el día que Remus sonrió lo que era estar realmente enojado.
Ese fue el día que Sirius supo que ya no podría ayudar a la única persona que creía poder confiar dentro de su familia.
Ese fue el día que Remus noto todo el poder de Sirius asfixiándole y se preguntó si así era como se sentía Sirius todos los días.
Ese fue el día que Sirius descubrió que Remus siempre parecía tranquilo e imperturbable, pero que en el fondo era un auténtico Lunático.
Y ese también fue el día en el que James rompió su récord en insultos y maldiciones.
ESTÁS LEYENDO
Wolfstar
Fiksi PenggemarLa historia de como Sirius se va enamorando lentamente de Remus. Capítulos cortos. Los personajes NO me pertenecen.
