Elfos

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- ¡Elfos! - Sirius entra en la habitación dando un portado que casi consigue ahogar su grito. - ¡Elfos, James, Elfos!

Sirius no le explica porque le está gritando Elfos, como si esperara que el le leyese la mente.

- ¿Elfos que hermano? - Pregunta el dejando de un lado lo que estaba haciendo y elevando la ceja izquierda.

- Así fue como lo hizo. ¡Elfos! - Sólo entonces James recuerda dos semanas atrás cuando los Slytherin entraron al comedor vestidos de colores por última vez. Hace tres semanas Remus preparó todo eso y Sirius lleva tres semanas preguntándole como lo ha hecho.

James se levanta de la cama de un salto tirando la pluma, la tinta y el pergamino con la que estaba diseñando la próxima broma y grita. - ¡Elfos!

- Elfos. - Contesta Sirius.

- Brillante. - Dice él y Sirius asiente con convicción antes de poner una mueca de concentración.

- ¿Tu sabías que eran los elfos los que se encargaban de limpiar nuestra ropa cada día? Ni siqueira lo había pensado.

- Pero ¿cómo? - Pregunta James. Los dos empiezan a dar vueltas por la habitación bajo la atenta mirada de Peter que ya ha olvidado sus deberes por completo. Los ojos de Peter les siguen mientras pergaminos y plumas llacen esparcidos por su cama.

De repente, ambos se detienen y se quedan uno frente a otro. Ambos gritan al mismo tiempo: - ¡Las cocinas!

- ¡Somos idiotas!

- ¡Lupin es puñetero genio!

La temblorosa voz de Peter suena en medio del silencio repentino y asfixiante que se instala en la habitación. - Chicos. Aún no lo entiendo.

Eso activa a Sirius que sale corriendo de la habitación tan rápido como ha entrado, con los gritos de James y Peter de fondos. Sirius llega a las puertas de la biblioteca y le falta el aliento abre las pesadas puertas y toda la biblioteca se gira a mirarle cuando grita: - ¡¡Tu!! - Señalando a Remus que es el único en toda la biblioteca que no ha levantado la vista del libro.

Remus le lanza una mirada cansada y vuelve al libro enojando más a Sirius.

Entra a grandes zancadas en la biblioteca bajo las atónitas miradas de todos los presentes. Apoya ambas manos en la mesa con un gran golpe. - ¡Tu maldito bastardo! Ya se como lo hiciste pedazo de capullo.

Remus levanta la vista del libro y le mira con ambas cejas alzadas sin sorprenderse de que Sirius hable como su se hubiera criado en el suelo de un burdel. Sirius sonríe negando con la cabeza haciendo que su perfecto cabello negro se mueva y brille bajo la mágica luz de la biblioteca y destaque el brillo travieso de sus ojos grises. Se acerca a la cara indiferente de Remus invadiendo los límites del espacio personal.

- Elfos. - Susurra con voz traviesa que le pone los pelos de punta, aún así su apariencia no cambia en ningún momento. - Eres el lunático más inteligente que he conocido en toda mi puta vida Remus John Lupin. Elfos.

En ese intervalo de tiempo la bibliotecaria ha reaccionado y ha recordado que eso es una biblioteca. - ¡Sirius Black!

Sirius y su descarado encanto consigue que la bibliotecaria ni siquiera le reste puntos y Remus rompe su mascara de indiferencia cuando no puede reprimir la pequeña sonrisa que aparece en sus labios al ver a Sirius caminando de espaldas y con las manos en alto. El chico de ojos grises le guiña un ojo antes de salir de la biblioteca.

Sirius pudo ver el brillo de la diversión en cuanto los ojos de Remus se posaron en el en la casi desierta biblioteca. Ese brillo en los ojos del chico pálido es lo que se encarga de recordarle que Remus también es un bromista y que es el capullo más inteligente de todo el puñetero castillo.

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