El tiempo vuela tan rápido como James Potter persiguiendo la Snithc en un partido contra Slytherin. La nieve empieza a caer sobre los verdes terrenos de Hogwarts, Sirius ve caer todas las hojas del sauce boxeador mientras corre por el largo pasillo con James a un lado riendo y disfrutando la libertad, de el fin de las clases del día. Huyen de Malfoy y sus esclavos con demasiadas ansias de poder para abandonar a el gigantesco hurón rabioso que es Lucius Malfoy.
Una buena broma en cuanto se acaban las clases es lo mejor para terminar bien un gran día, un gran dia en el que el cielo está nublado y la nieve cae brillando como estrellas fugaces. Dentro de los pasillos de un gran castillo que empieza a cubrirse de blanco dos chicos de cabello negro y grandes sonrisas se ríen y corren por ellos molestando a cuadros y prefectos.
Giran a la izquierda y se encuentran con Remus y Peter caminando tranquilamente por un pasillo semi desierto. Sirius mira a su hermano de soslayo, las sonrisas se ensanchan compartiendo una idea con una mirada. Sirius se para junto a Remus y James junto a Peter. Les arrastran cogidos de la muñeca y les llevan hacia la blanca nieve donde se dejan caer y se regodean en el frío aire y la nieve con una risa ruidosa y sincera, con una risa melódica e inmortal.
Sirius aúlla y ríe y se revuelca en la nieve. Empujan a Peter hasta que cae con ellos y le suplican a Remus hasta que este seagacha haciéndoles creer que se va a sentar y con toda esa calma que le caracteriza le tira un montón de nieve a la cara.
Sirius abre los ojos sorprendido, una sonrisa traviesa se forma en sus labios antes de que los cuatro empiecen una guerra de bolas de nieve. Al final Remus termina tropezando y cayendo sobre los dos bromistas sin querer. Ambos ríen mientras el se disculpa e intenta levantarse, pero Sirius tira de el para que no se mueva.
- No te preocupes, eres un peso pluma Lupin. - Grita Sirius entre carcajadas, porque Sirius no sabe hablar, el grita, clama a los cuatro vientos.
Terminan los tres sentados en el suelo, empapados y con la nieve cayéndoles encima. Remus saca su varita de entre los grandes bolsillos del abrigo y hechiza un montón de nueve murmurando un montón de palabras en latín que Peter no llega a comprender.
Con los brazos de Sirius sobre los hombros de James y Remus ven como la blanca nieve se mueve y forma una figura hecha de algodón. Un muñeco de nieve al que Sirius que pone un par de ojos con los botones de su abrigo, le roba la bufanda a Remus.
Buscan ramas y piedras, le hacen una enorme sonrisa, un par de brazos y Sirius consigue hacerle un par de cejas como si el muñeco estuviera insinuando algo. Sirius consigue convencer a James para que vaya a buscar una zanahoria para ponerla de nariz.
- ¡Vamos Jamie! - Grita Sirius cogiéndole por el cuello con una sonrisa. - Remus dice que los muñecos de nieve muggles tienen nariz, nuestro muñeco no puede ser menos.
James accede al final y Peter le sigue. Sirius se deja caer en la nieve y ve como Remus con su mueca de concentración hechiza al muñeco para que no se deshaga. Durante un minuto completo se permite cerrar los ojos y sentir la magia de Remus envolviéndole.
La magia de Remus es luz, es un zumbido en el pecho que le hace sentir cálido y a salvo durante un minuto. Le hace sentir una calma que no sabía que era capaz de sentir. La magia de Remus es la magia más blanca que ha visto jamás y es solo de Remus.
La magia de James es pura energía, le hace sentir nervioso, casi taquicardico.
La magia de Evans es perfección, es estricta y a Sirius le saca de quicio a niveles inhumanos.
Pero su magia, la magia de Sirius Black, es magia negra, oscura. Su magia va acompañada de un escalofrío, su magia es ira, tristeza, dolor, miedo y mal. Hay algo realmente malo en su magia. Porque su magia, igual que su sangre, igual que la fortuna en el banco de Gringots es una herencia de una familia maldita.
Esa magia es algo natural en Sirius, algo que le sale sin pensar porque, igual que el, está maldita.
Solo abre los ojos cuando el zumbido cesa. Se sorprende al ver una enorme sonrisa traviesa en la cara del castaño. Remus no solo ha hechizado a el muñeco de nieve, también ha hechizado a pequeños muñequitos de nieve que lo rodean (y que Sirius decora con las piedras y ramitas que han sobrado) y que son pequeños guerreros que se lanzan a atacar a James y Peter cuando aparecen (sin posibilidad de hacerles daño realmente).
Sirius y Remus ríen juntos y Sirius le pasa un brazo sobre los hombros. - Lunático, eres mágico.
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Wolfstar
Fiksi PenggemarLa historia de como Sirius se va enamorando lentamente de Remus. Capítulos cortos. Los personajes NO me pertenecen.
