Natalia
Ha pasado casi una semana desde que me presenté al casting y aún no lo asimilo. No sé cómo fui capaz de plantarme delante de esa gente y cantar como si nada. Sobre todo teniendo en cuenta que entre ellos se encontraba la persona que más ha marcado mi vida. Por aquí todo sigue igual, solo que María se compró un piso con Pablo y ahora vivo sola. Le costó irse, decía que no quería dejarme sola, que tenía que cuidar de mí. Yo me cabreaba porque no me gusta que me traten como a una cría, pero la verdad es que desde que pasó lo que pasó con Alba mi estabilidad emocional y mental son inexistentes. Finalmente conseguí convencer a María de que no era justo que dejara de irse a vivir con su novio porque yo fuera una loca. Aun así seguimos pasando mucho tiempo juntas.
También dejé la carrera para empezar a estudiar interpretación musical, cosa que me recomendó Alba en una conversación que tuvimos poco después de aquella fatídica nochevieja. Le dije que no estaba segura de lo que estaba estudiando, que lo que realmente me llenaba era la música. Me encantaría contárselo para ver la cara que pone, pero es muy probable que siga sin querer saber nada de mí. Es una locura haberme presentado al casting, pero un día mientras me duchaba y escuchaba la radio, justo después de uno de los tomazos de Alba, anunciaron que se iba a hacer el casting en Madrid y después de consultarlo un poco con mis amigos y mucho con la almohada, me armé de valor. Realmente no espero ganar. No espero irme de gira con ella, de hecho no creo que le haya hecho ninguna gracia verme allí. Habrá pensado que soy gilipollas. Sobre todo después de haber temblado como un corderito mientras cantaba nuestra canción. Mi único objetivo era volver a mirarla de cerca aunque fuera una vez más y comprobar que no se me había olvidado el color de sus ojos, ni toda la belleza que la envuelve.
Aún sigo flipando con lo que está consiguiendo. Estoy tan orgullosa de ella... no hay nadie en el mundo que se lo merezca más. Cuando María me contó que había recibido una llamada suya en la que le decía que le había fichado una productora me morí de ganas por buscarla y desearle lo mejor, pero su decisión fue alejarse y aunque me costó, tenía que respetarlo. Alba bloqueó mi número y dejó de frecuentar los lugares en los que podíamos coincidir. Incluso convención a Marta y Marilia de mudarse más lejos de mi casa. No quería incomodarla, no quería parecer una acosadora asique decidí intentar olvidarme de ella. Pero eso es imposible. Desde que no está me he acostado con unas cuantas chicas. Recuerdo el nombre de pocas, porque inconscientemente, en mi cabeza todas eran Alba. Con chicos no he vuelto a tener nada, supongo que es más difícil imaginarse su cuerpo al tocar el de un tío. Suena obsesivo, lo sé, pero no puedo evitarlo.
Ahora estoy en el salón de mi piso con mi hermana, que ha venido a pasar unos días conmigo para apoyarme, ya que sabe que hoy se comunica el resultado del casting. Mi hermana es la mayor fan de Alba que conozco. Tiene un puto poster con su cara en su habitación que no puedo evitar mirar como una idiota cada vez que voy a Pamplona.
- Fua, es que ¿te imaginas? Mi hermana yendo de gira con Alba Reche. Te juro que a mí me da un infarto – lleva haciendo este tipo de comentarios desde que llegó y a ratos me arrepiento de haberle abierto la puerta de mi casa – bueno, todavía flipo con que te la hayas tirado.
- No seas bruta niña – digo fulminándola con la mirada.
- A ver Natalia, entiende mi emoción.
- Pues no te hagas tantas ilusiones. Ya tenía que haber recibido noticias.
- Vamos a mirar otra vez – enciende la pantalla de mi móvil por enésima vez.
- Porque mires cada segundo no van a llamar antes – contesto borde.
Mi humor está empezando a resentirse. Es cierto que no espero ser la elegida, pero necesito saber algo ya. Me levanto del sofá desesperada, ante la atenta mirada de mi hermana, y me meto en el baño cerrando la puerta fuertemente. Pongo las manos sobre el lavabo y me miro en el espejo intentando tranquilizarme. Enciendo el grifo para mojarme un poco la nuca. Entre el ruido del agua puedo distinguir un grito en el salón. Es mi hermana. Me asusto y abro la puerta con prisa. Cuando llego al salón me paro de golpe y abro mucho los ojos. Ahora entiendo los gritos de Elena, Alba Reche está en el salón de mi casa. Me pide auxilio con la mirada mientras mi hermana la apachurra en un abrazo, pero yo sigo inmóvil. Consigue separarse de ella y sonríe nerviosa.
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Nuestra canción.
RomanceAlba y Natalia viven y estudian en Madrid. La música hace que se conozcan y tras descubrir el talento de la otra, deciden componer una canción juntas. Esto hará que se unan, construyendo una bonita relación de amistad y puede que algo más. Lo que e...
