Es un día de mierda. Literal.
Hace muchísimo frío, es abril y es el día de mi cumpleaños. ¡Yay! Hip, hip, hurra por mí.
Miro por la ventana y estornudo, además de todo, resulta que, al parecer, me he resfriado.
Gracias a la llegada de Mickey, Frank no ha vuelto a colarse en mi habitación, por lo que llevamos 3 días sin tocarnos y no sé si dar gracias al cielo o maldecirlo... la verdad es que no sé qué sentir.
Ayer, Mikey conoció a Bert y sé... que no le cae. Para nada.
Así que las cosas se han jodido un poco más.
Mikey de mierda, aunque me lo niegue en la cara, sé que jamás aprobará a nadie... a Frank lo aprobó porque el tipo en cuestión era su mejor amigo y tampoco fue de buenas a primeras, tuvieron que golpearse antes. ¿Tendrá que golpear a Bert también?... más importante aún... ¿yo quiero que apruebe, acepte a Bert?
No le he dicho sobre mi "decisión" o la respuesta su pregunta del día que llego, supongo que no estoy seguro aún, y sé que es lo que debo hacer, lo políticamente correcto, pero aun espero un milagro, que Frank recuerde, que vuelva mí.
Obviamente, si no se lo he dicho a mi hermano, mucho menos a Bert, quien ha andado insoportable estos días y desde ayer, simplemente está molesto conmigo, como si fuese culpa mía que Mikey no lo quiera. Yo ni sé que le pasa en la cabeza a este tipo, menos podre convencerlo de que Bert es el indicado, cuando hasta yo sé que no lo es.
- Oye Way- miro a Matt, mi compañero de banco. Su mirada está medio perdida, medio ilusionada. - ¿conoces al tipo guapísimo que está parado en la puerta? Acaba de preguntar por ti. Déjanos uno a los pobres Way...
Miro hacia la puerta y me atraganto con mi saliva. Apoyado en el marco esta Mikey, el maldito sabe que es un alborotador de hormonas adolescentes, porque el muy jodido está sonriendo de lado a todas las chicas que lo han rodeado y a los chicos que lo miran desde sus lugares.
- Es mi hermano- Matt abre grande los ojos y sonríe apenado, un ligero rubor cubriendo sus mejillas. Se ve adorable, lástima que Mikey es un poco, muy heterosexual y en caso de que fuese homosexual, Ray sería mi cuñado ideal- nos vemos Matt. - Me encamino a la puerta con mi mochila colgando de mi hombro y saludo a Mikey con un movimiento de cabeza. - ¿qué haces aquí?
- Feliz cumpleaños hermanito- su sonrisa es kilométrica. Vaya, me extrañaba el infeliz. - vine a buscarte antes, porque tendremos una cena en tu honor.
Me saca rapidísimo del colegio, como si temiera que alguien nos viera. Intuyo que no desea que Bert nos vea. Pobre Bert.
Nos montamos en el auto y Mikey toma la carretera. Lo miro extrañado y por un momento pienso lo peor. Mi hermano quiere secuestrarme.
Mir sospechas se hacen más y más grandes en cuanto veo el aeropuerto aparecer ante nosotros. Mis ojos se llenan de lágrimas, ni siquiera pude despedirme, maldición.
- ¿Qué sucede saco de mierda? - lo miro mal, esta tan feliz que me emputece.
- No quiero irme, te lo dije el otro día, ¿Por qué me traes al aeropuerto? - me cruzo de brazos, sé que, aunque patalee, si Mikey decide que nos iremos, nos iremos.
- Jajajajajajajajajajajja- su risa me ensordece y solo consigue enojarme más. Estoy a un paso de soltarle alguna grosería, cuando me apunta la puerta que esta frente de donde nos hemos estacionado. - tú regalo de cumpleaños. De nada.
Ahora sí que me largo a llorar. Saliendo se encuentra una chica con el cabello más negro que la noche amarrado en dos coletas. Minifalda y un sinfín de tatuajes. A su lado, el afro más grande, hermoso y esponjoso que he tenido el placer de conocer. Caminan juntos, pero la chica viene reclamando y gritando y el del afro simplemente sonríe radiante.
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Small Bump
FanfictionJoven, con un futuro por delante, arruina todo en una noche. Todo giro nos cambia la vida.
