XVI. De vuelta.

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Miro por el ventanal que está en mi habitación, el que da a la calle y veo el hermoso auto negro entrar a la residencia Iero.

Ahí viene Frank...

El corazón se me hace un nudo cuando lo veo descender y aún más cuando sonríe grande de la mano de Jamia.

Me llama la atención que los Iero no estén rebosantes de felicidad, pero me imagino que de todas las formas posibles, no era como esperaban.

Me arreglo el Jersey negro, alisándolo como si tuviese una arruga inexistente. Mi teléfono suena y veo en él el nombre de Bert, pero no contesto, no tengo cabeza ahora para hablar, de nada la verdad. Por mi puerta entreabierta escucho la voz de Frank y me paralizó. Su risa, su voz, me lo imagino todo en mi cabeza y paso saliva para dar inicio al teatro que me pidieron, muy amablemente, que siguiera.

Resulta, que nada puede perturbar al "señorito", así que debo decirle que: éramos los mejores amigos, Mickey, Frank y yo, algo así como los tres mosqueteros, y sus padres ahora me ayudan con mi educación.

Lo peor de todo esto, es que tendré que aguantar a "Jamia, la boba" hasta que ocurra un milagro de Dios y Frank se acuerde de mí.

Bajo la escalera y me impulso a mi mismo, si superó esto, seré invencible, lo sé.

- Gérard, querido, ahí estas, ven a saludar a Frankie- Linda me mira con pena mientras dice esas palabras, jugando también su papel- en el auto estábamos hablando de ti.

El rostro de Jamia es un poema, pero disimula rápidamente cuento Frank la mira. Tomo aire y sonrió, sonrió de verdad, mi mejor sonrisa de todos los tiempos y veo a Frank mirarme entre curioso y quizás, solo quizás, un poco extasiado... o eso quiero pensar.

- Hola Frank. – estiró mi mano y la suya toca la mía. Una corriente traspasa todo mi cuerpo y llega a mi corazón sé que a él le sucede lo mismo, lo siento en cada una de mis células. Sus ojos se abren de par en par y me mira anonadado- Soy Gérard, mis amigos me dicen Gee... estoy contento que estés de vuelta. ¿Cómo te sientes?

Veo a Frank boquear como pez fuera del agua. Jamia tuerce la boca y siento que esta es una victoria ganada, aunque sinceramente, no sé qué estoy ganando. Suspiro de nuevo, sin borrar mi sonrisa y me giro hacia Jamia. ¿Quieren show? Les daré el mejor.

- Jamia, querida, cada día más guapa- ahora veo como todos se quedan boquiabiertos y en 0,1 segundo, Jamia responde a mi saludo, como la buena actriz que es.

- Gérard, eres tan galante... lastima que estoy comprometida, sino... - y se ríe a carcajadas, que me suenan a villana de película Disney.

- y que soy Gay cariño, no lo olvides—y ahora me río yo.

Los señores Iero salen de su letargo y luego de algunas palabras sin sentido, caminamos todos juntos al salón, para almorzar en "familia"

La tarde pasa lenta y mi corazón poco a poco se va acostumbrando a este nuevo Frank, que es igual del que me enamore, pero que no logra recordarme, pese a que le hemos contado millones de falsas historias sobre nuestras "aventuras" como amigos.

Estoy acostado en mi enorme cama, esperando a que el doctor Cortés llegue para poder darme el alta y que el lunes, o sea, pasado mañana, pueda integrarme a mis clases en el colegio.

En mi IPod suena en aleatorio un grupo nuevo de música (nuevo para mi) que me tiene loco... y mis pies y mis manos se mueven al compás de la batería y guitarra eléctrica. Suena "still loving you ", el cover, y sin querer evitarlo comienzo a corear la canción...

Small BumpDonde viven las historias. Descúbrelo ahora