- Comenzare por decirte que te fuiste de California y mi vida se volvió un real infierno. Necesito que entiendas que Jamia no estaba bien, ella estaba mal, trastornada y su cabeza funcionaba muy, pero muy diferente a la de una persona que se encuentra en un buen estado mental, pero siempre estuvo mal, siempre caminaba en el maldito borde entre la demencia y la cordura, siempre en un maldito desequilibrio. Siempre, no solo ahora, no porque yo hubiera roto nuestro compromiso y te hubiese elegido, esto fue de siempre. Teníamos una relación tóxica incluso cuando solo llevábamos una semana saliendo, pero uno se acostumbra Gee, después de un tiempo, todo te parece tan normal, que cuando conoces algo que si es normal... como yo te conocí a ti, duele y te aferras y solo quieres, necesitas, que alguien te saque de ese infierno, porque no hay fuerzas para salir por ti mismo y esa otra persona es tanta luz que ciega... tú eres mi luz.- suspira con fuerza, como si estuviera abriendo la caja de pandora- El día que te fuiste de casa, una semana antes de tú inminente partida de California, esa misma mañana, ella llego y me pidió que la llevase por un helado. Debo confesar que, con ella, la mayor parte del tiempo, anduve en piloto automático, desde antes de perder la memoria y luego recuperarla, te repito, estar en piloto automático y no enterarme de nada era mi única manera de mantener un poco de cordura entre toda la locura que vivíamos... sé que fuiste testigo de algunos episodios leves de lo que te estoy relatando. Ese día, mientras ella engullía el helado y yo solo estaba ahí, dijo algo que me helo los huesos.- paso saliva con dificultad, sin perder detalle de Frank, pero no hace movimientos, de hecho, con mucha suerte sé que sigue vivo y está respirando- Me dijo que iba a matarte, que iba a matarte, pero que primero te sacaría a tus hijos y los destrozaría delante de ti, para que vieras que es lo que se siente. – se cubre el rostro con las manos y sus hombros se mueven rapidísimo. Pero no llora, solo respira- Rogué. Toda esa semana le rogué, le pedí que olvidará eso, le jure que solo era de ella, que le pertenecía. Solo accedió a dejarte en paz si yo pasaba a ser suyo realmente, ante la ley y ojos de todos. Ese fue el día en que saliste de California. - la voz sale amortiguada por sus manos, pero siento como si cada una de sus palabras fueran sogas amarrando mi corazón y haciendo que el dolor fuera inminente. – Nos casamos, como bien sabes y tuve que arreglar una maleta y obligarme a mi mismo a vivir en su hogar, un hogar podrido en donde ella era la reina y todos nosotros sus lacayos. No podía verme con ella, no la tocaba y la evitaba por completo si te soy sincero. Quiero que entiendas Gee, que yo no puedo concebir que alguien te haga daño, no está en mi ADN, yo te amo tanto que podría saltar de cabeza frente a un tren con tal de asegurar tu felicidad y tranquilidad, así de fuerte es mi amor, así de grande, así de enfermo y toxico. - tomo su mano y la aprieto y la sonrisa que me regala es como un bálsamo para mi corazón. Me muevo hacia un lado de mi cama y lo miro sugerente. Se sube sobre esta y se recuesta en el espacio que le he dejado. Apoyo mi cabeza en su pecho y lo incito a que continúe. - Sentía que me ahogaba, no existía ni un segundo en donde ella no estuviese orbitándome como un maldito planeta al sol. A veces sentía que no podía respirar y en las noches, las noches eran lo peor. Me negué rotundamente a volver a tocarla, entonces ella decidía que era buena idea golpear, insultar y minimizarme como persona. Me volví una sombra, a ratos, cuando me miro en el espejo... sigo viendo una sombra, una horrible sombra del niño feliz que fui. Un día exploté, no podía más, lloraba en cada rincón solitario de ese hogar, pensaba demasiado en ti y contemplaba el suicidio como una opción más veces que horas tiene el día. Le dije que podía irse a la mierda, que incluso el bebé podía irse a la mierda, porque si no estás tú, yo no tengo nada. Amenazo con quitármelo todo, pero ya no me importaba. la amenace con suicidarme si no me dejaba ir... volví a rogar de rodillas por mi libertad. Te juro Gerard, que habría preferido mil veces que me tuviese encadenado con grilletes al piso, que las cadenas que ella instalo en mi mente, la forma en la que consiguió coartar a mi persona, como destruyo mi ser. Ese día había llamado a mis padres, eran mi último recurso, mi última luz, pero me dieron la espalda y no los culpe ni los culpo, pero no iba a seguir ahí, iba a venir a buscarte y me iba a arrastrar por todo el suelo donde anduvieras con tal de tenerte de nuevo. - respiro agitado, sus palabras destilan tanto dolor que me es inevitable preguntarme, "¿y ahora?, ¿estás bien ahora?"
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Small Bump
FanfictionJoven, con un futuro por delante, arruina todo en una noche. Todo giro nos cambia la vida.
