Rápidamente volvió a colocarse el antifaz y salió nuevamente al baile. Alejandro la esperaba en la salida de los tocadores para detenerla por el brazo. Ella se soltó del agarre de Alejandro chistando.
— No puedo estar un segundo sola porque ya pareces perro faldero tras de uno. Vete y consiguete alguien a quien follarte y déjame en paz.
— Trató..., de veras que trato de llevar la fiesta en paz contigo pero es que eres insoportable. Con razón estás tan sola.
— Estoy sola porque quiero imbecil.
— ¿Ah sí? ¿Y por eso tomas píldoras y alcohol?
— Sabes que, pudrete. Ya me harto esta fiesta estúpida. Me voy.
Dándole la espalda, Isabella salió del lugar y en zancadas caminó y caminó hasta llegar a su camarote. Se quitó el antifaz y tirándolo contra el suelo se sentó en la cama sintiéndose devastada por momentos. Vio los mensajes de su detective y desganada lo llamó esperando las peores noticias.
— Espero que me haya escrito para algo meritorio
— Lamento ser portador de malas noticias señora. He dado con su hija, su hija falleció hace diez años.
Isabella sintió que su corazón se terminaba de romper por completo. Sintió que un nuevo abismo se abría en su interior. Apretó los labios queriendo buscar fuerzas de donde ya comenzaba a sentir que no la tenía y muriéndose por dentro respondió.
— Cómo puede asegurar algo tan delicado de esa forma infeliz. Llevo veinte años buscando a esa niña, ¡Veinte!
— Se que es fuerte pero es la realidad. Aurora murió hace diez años en un incendio en el orfanato en donde la tenían. Puedo darle los datos de donde está sepultada si le interesa.
Con un nudo en la garganta preguntó
— ¿En qué ciudad se encuentra sepultada?
— En el extranjero, Dinamarca.
— ¿¡Dinamarca!? ¿Que demonios hacia mi hija en Dinamarca? Si fue tan eficiente para descubrir que mi hija está muerta, por su propio bien espero que haya investigado también cómo fue a parar allá.
— Sí señora, también investigue eso. Según lo que recopile, su padre sacó a su hija del país inmediatamente nació. La llevó a Dinamarca dejándola en un orfanato remoto en medio de la nada. Allí hizo todo lo pertinente para cambiarle el nombre y registrarla como ciudadana de Dinamarca. Las encargadas del orfanato le pusieron por nombre Annabelle Ritcher. Le pusieron un apellido de pila y vivió allí hasta los diez años. Lo siento mucho pero creo que con esto su búsqueda ya ha finalizado.
— Regreso a Madrid pasado mañana. Lo espero en mi despacho a primera hora del lunes.
Sin dejar que el hombre respondiera, Isabella colgó el móvil y aquella vez se sintió importante ante sus vicios, ante sus debilidades. Aun así no podía llorar, su dolor pedía a gritos derramar lágrimas pero sus ojos simplemente ya no sabían lo que era llorar. Levantó el teléfono del camarote y sin pensarlo, ordenó dos botellas de coñac con una caja de cigarrillos. Casi en un santiamén, su pedido llegó a su puerta y abriendo una de las botellas se sirvió la primera copa viendo en ella el inicio del abismo que había creado la muerte de su hija a la que nunca pudo conocer. Tomó una copa, otra copa..., una tras otra hasta que poco a poco fue perdiendo el equilibrio, dejó de pensar, todo le daba igual. Lo único que quería era seguir tomando y fumando. Había acabado con una botella e iba por la otra. Apenas se podía poner en pie y mirándose al espejo comenzó a reírse de forma trágica y tenue.
— Deberías morirte de una buena vez Isabella McCarthy. Le estorbas al mundo, le estorbas a todos...mírate pobre infeliz, no vales absolutamente nada.
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Cautivame
RomanceNo estaba acostumbrada a recibir órdenes, mucho menos a estar por debajo de nadie. Fría, calculadora, manipuladora y poco empatica, Isabella creía tener su vida y la de los demás bajo control; hasta que llega él con su actitud libertina, descarada y...
