Capitulo 18

5.2K 254 12
                                        

Narra Nicaury

La cena transcurrió en un abrir y cerrar de ojos, sin un solo momento incómodo. Durante ese tiempo, descubrí mucho más de Josué. Detrás de su fachada de príncipe serio, hay un hombre reservado pero con un sentido del humor que me sorprendió. Es un excelente oyente y valora la sinceridad por encima de todo. Le irritan las injusticias, pero su mayor tesoro es su hijo. Descubrí que ambos amamos el color negro y compartimos la pasión por la lectura, un pequeño detalle que me hizo sentir una conexión inesperada.

También creo que él aprendió un poco más sobre mí. A diferencia de las personas que se esconden tras una máscara, yo soy un libro abierto. Doy a conocer mi personalidad desde el primer momento; no me gusta fingir ni ocultar mis verdaderas intenciones. Es mi forma de ser, sin filtros.

— Es hora de irnos —dijo su voz, sacándome de mis pensamientos.

—¿A dónde vamos? —pregunté, sintiéndome feliz de que la noche continuara.

—Aún es temprano para volver al castillo. Pensé que podríamos ir a tomar una copa —propuso, con una sonrisa que me hizo temblar un poco.

—Claro, no me molestaría en absoluto —respondí, levantándome de la silla. Tomé mi bolso, mientras él se acercaba a mí.

—¿Te gustó la cena? —preguntó, con un tono suave.

—Sí, todo estaba delicioso. En realidad, no recuerdo una cena tan agradable en mucho tiempo —respondí con sinceridad. Su sonrisa se amplió, y me sentí completamente a gusto a su lado.

—Vamos a un bar que está a unas cuadras de aquí. Podemos ir caminando, si quieres. Los guardias nos seguirán en el auto —dijo Josué.

—¿Puedo dejar mi bolso en el auto? —pregunté, sintiendo que mis manos sudaban un poco.

—Claro, no tienes por qué pedir permiso, cariño —respondió, su voz grave hizo que mi piel se erizara.

Esa palabra. Sonó tan natural saliendo de sus labios, tan... perfecta. Mi mente se quedó en blanco por un segundo. "No, Nicaury, ¡controlate! ¿Qué demonios te pasa?" —me regañé a mí misma.

—Emm... Iré a dejar el bolso —dije, alejándome rápidamente.

Necesitaba aire, o alejarme de él por un momento. Él y yo no somos nada. Solo un trato. Esto no es real, y nunca lo será.

Escuché sus pasos firmes detrás de mí. Le entregué el bolso a Julio, el guardia.

—Iremos caminando, Julio. Manténganse a una distancia prudente —ordenó Josué.

—De acuerdo, mi príncipe —dijo el guardia.

—Vamos —dijo Josué, ofreciéndome el brazo. Al tocar su piel, sentí un escalofrío que no tenía nada que ver con el frío de la noche. Su cuerpo estaba a un centímetro del mío, y la cercanía era abrumadora.

Empezamos a caminar. Los guardias nos seguían a la distancia, pero yo sentía que el mundo real, con sus peligros y su gente, nos estaba acorralando. Apenas veinte minutos después, nos tragó una multitud.

—Mantente cerca. Estas calles pueden ser un poco peligrosas —dijo Josué, su mano buscando la mía.
Pero antes de que pudiera tomarla, escuché los susurros. El veneno en la voz de una mujer.

—¿Ese no es el príncipe? —dijo.

—Sí, él... ¿y esa chica? —contestó otra.

—Ha caído muy bajo. Anda con una prostituta.

—Y ni siquiera es bonita, que digamos —remató una tercera, soltando una risa cruel.

El aire se me escapó de los pulmones. Sentí que el mundo se detenía. La palabra "prostituta" se clavó en mi pecho, y la humillación me hizo sentir tan pequeña que deseé desaparecer. En ese instante, un flash cegador explotó frente a mis ojos.

AceptoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora